La importancia del error en la educación

Por Alejandro Rafael Lima

El error siempre ha estado presente en la historia humano; errare humanum est (errar es humano), reza un adagio latín. La historia de nuestro desarrollo está plagada de errores de muy diversos tipos. Sin embargo, sólo se nos enseñan los grandes triunfos de la humanidad o los errores que marcaron la histórica de manera negativa. Es así que el error ha llegado a connotar algo negativo (reprobable, vergonzoso, tonto, etc.) y a menudo se entiende como antítesis de conocimiento. Pero la historia de la ciencia y la civilización actual no sería posible sin los errores cometidos, su reconocimiento y su superación. El error juega un papel fundamental en la adquisición de conocimiento. No obstante, parece que pocas lecciones aprendemos de la historia, pues en los procesos de enseñanza-aprendizaje a menudo se reprime el error. Aquí quiero desarrollar una apología del error en tales procesos.

La tarea fundamental para un viraje positivo del error subyace en cambiar el status atribuido. Cambiar la perspectiva negativa debe partir de 1) la comprensión de la naturaleza del error; 2) la aceptación del error; y 3) el aprendizaje del error. El error humano es comúnmente entendido como una creencia que es falsa, pero que ha sido interpretada como verdadera y justificada. Por ejemplo, creer que la Tierra es plana es un error, muchos la creen verdadera y justificada, pero, de hecho, sabemos que es falsa. No debe tomarse en identidad con la equivocación, pues cualquier persona se puede equivocar en creer que la Tierra es plana, pero no decimos que tiene un juicio o concepto equivoco (decimos que se equivocó en…), sino un juicio o concepto erróneo. Pues la equivocación es la acción o el efecto de equivocarse, no el resultado (sustantivo), que podría ser un error. Los errores humanos surgen de nuestra naturaleza, somos falibles y finitos. Todo hombre está susceptible al error, pues dada su naturaleza corporal, mental, social, etc., restringida y limitada, impide apreciar todas las variables posibles y todos los estados de hechos consecuentes y subsiguientes. A pesar de que actualmente contamos con grandes bases de datos, con herramientas como la estadística, con instrumentos muy finos, no podemos estar exentos de errores. Entonces, seguiremos teniendo errores, pero seguramente no los mismos errores, pues podemos aprender de ellos. Y esto es lo crucial, los errores nos muestran maneras en que las cosas no son y nos permiten visualizar alternativas o reflexionar sobre qué estuvo mal, qué nos llevó al error, y esa retrospectiva permite acceder a horizontes que sin el error no serían posibles. Es decir, muchas veces el error es un medio para alcanzar conocimiento.

A pesar de lo anterior, en el ámbito educativo el error parece estar prohibido y tanto profesores como alumnos reprimen los errores del medio. La mayoría de los alumnos prefiere copiar ejercicios matemáticos antes que tratar de resolverlos con base en lo aprendido; los profesores sientes angustia y estrés por no tener un buen dominio de un tema y ser proclives de errores. Los sistemas educativos deben dejar claro que el error será una pieza crucial en los procesos de enseñanza- aprendizaje. Lo primero que debe enfatizar un profesor en un aula es que todos saben algo y todos ignoran algo,  que tanto profesor – como premios Nobeles en ciencias- como alumnos tienen errores y se equivocan. Pero que podemos aprender de los errores y superarlos. Así el error debe ser puesto en foco y profesores como alumnos deben analizarlo más que los logros inmediatos: ¿qué paso me llevo al error? ¿qué me enseñó sobre mi forma de proceder?, etc.  Es decir, el error debe ser abordado con una noción positiva con la idea que algo debe mostrarlos y que se aprenderá de él. Considero incluso saludable que un profesor de vez en cuando haga un error de manera deliberada para analizar si los alumnos realmente están asimilando el aprendizaje. Un indicador de posesión de conocimiento es el reconocimiento de errores. Más aun, un profesor debe estar dotado de una pedagogía del error: ¿el error en el grupo depende del alumnado o del profesor mismo?, ¿cómo corregir los errores en los alumnos?, ¿cómo se sientes los alumnos ante las corrección?, etc.  El punto final crucial, después de la aceptación del error y su papel crucial en el aprendizaje es  la superación, pues la falibilidad tampoco debe ser un factor atenuante para deliberadamente cometer errores, sino un medio para aprender.  Pues, como dice otro adagio latino, errare humanum est, sed perseverare diabolicum (errar es humano, pero perseverar en el error es diabólico).


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