La guerra que olvidamos: Siria

Por Jorge Francisco Vuelvas Lomeli

 

La guerra civil vivida en Siria desde 2011 fue uno de los conflictos que mayor atención tuvo en la comunidad internacional; el alto número de muertos, la cantidad de desplazados y la utilización de armas químicas, fueron elementos que causaron la indignación de los medios internacionales, gobiernos y sociedad civil, por lo que parecía urgente solucionar aquella guerra en la región del Medio Oriente, al menos en los tres primeros años de conflicto. Actualmente, pareciera que la atención se ha enfocado en la crisis de los refugiados en Europa y a la presencia del Estado Islámico en Medio Oriente, por lo que son pocas las noticias que esta guerra ha generado en el último año; esto representa un  grave problema, dado que los muertos y los desplazados siguen aumentando conforme pasan los meses y, por otro lado, el aún presidente Sirio (Bashar al-Assad) no ha respondido por sus aparentes crímenes perpetrados durante guerra civil, ni ha logrado llegar a un consenso entre los rebeldes sirios y su gobierno.

Ante esta situación surgen las preguntas: ¿por qué hemos olvidado en realidad la Guerra Civil en Siria? Y ¿qué implicaciones podría tener para los ciudadanos sirios la poca atención internacional que recibe su conflicto interno?

No es la primera vez que la comunidad internacional ignora un conflicto armado en las regiones de Medio Oriente y África; ejemplo de ello son los conflictos en República Centroafricana, Somalia, Lesoto, Yemen (antes de la invasión de Arabia Saudita) y/o Sudan del Sur. Dicha situación obedece a diversas circunstancias las cuales pueden ser falta de intereses de las principales potencias occidentales, poca presencia de los medios en los países o desinterés de la sociedad internacional acerca de crisis humanitarias en esos países. La apatía a ciertas guerras civiles implica que los derechos humanos de los ciudadanos sean violados de manera continua, alargan la duración del conflicto e imposibilitan la impartición de justicia, sea a los líderes gubernamentales o a los dirigentes beligerantes.  Para el caso del conflicto en Siria la situación ha sido diferente, en principio fue una de las guerras que mayor atención tuvo de la comunidad internacional (prensa, gobiernos, sociedad), sin embargo, actualmente perdió protagonismo de la escena mundial, dejando un hueco de inestabilidad en una de las regiones más estratégicas del planeta.

Es importante recordar que el objetivo primordial de los rebeldes sirios fue el derrocamiento de su presidente Bashar al-Assad, debido a que operó de manera violenta con los manifestantes en 2011 y, a lo largo de su mandato, ha reprimido violentamente la libertad de expresión y la oposición a su gobierno. Al inicio del conflicto los rebeldes recibieron amplio apoyo de Estados Unidos y sus aliados europeos, dado que el gobierno de al-Assad era considerado “no amigo” en las filas de la región; por otro lado, Rusia e Irán se manifestaron a favor del presidente sirio, provocando que hubiera roces diplomáticos entre las cinco potencias permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (EUA, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China) y algunas naciones de la región.

Este contexto de intereses e inestabilidad en la región hicieron posible que se fortaleciera la presencia de uno de los grupos terroristas más poderosos de la historia (Estado Islámico) desequilibrando la seguridad internacional; de igual modo, la cantidad de refugiados sirios que intentan llegar a Europa se cuentan por más de dos millones, provocando una de las peores crisis humanitarias en el viejo continente. Aunado a ello, cada uno de los países ajenos al conflicto han sacado partido de la Guerra Civil Siria, ejemplo de ello es la posición internacional y de poder que adquirió Rusia a partir de los bombardeos aparentemente dirigidos al Estado Islámico, Turquía aprovechando la crisis de los refugiados para celebrar un acuerdo con Europa, y Estados Unidos con mayor venta de armamento.

Por desgracia los más afectados en este conflicto son los ciudadanos sirios, quienes llevan 5 años sufriendo de hambruna, falta de agua potable y migrando de un lado a otro por el temor de ser asesinados por una bomba o un ejército rebelde. La indolencia de los medios de comunicación y la sociedad ante una de las guerras más difíciles de solucionar tendrá serias repercusiones a futuro, ya que la crisis humanitaria se extenderá al grado de ser insostenible, y los refugiados procedentes de Siria comenzarán a representar un problema económico para los países que no tengan la capacidad de recibirlos.

Esta guerra no sólo fue olvidada por la prensa y los gobiernos occidentales, todos olvidamos el conflicto que empezó en 2011, cada uno de nosotros volteamos nuestra atención a las tragedias europeas, la presencia del Estado Islámico y las elecciones estadounidenses; pero una cosa es segura, en uno de los países donde la civilización humana comenzó, se vive una de las guerras más sangrientas y difíciles de solucionar, pero cuando esto termine la comunidad internacional tendrá mucho trabajo que hacer, y comenzaremos a cuestionar la importancia de no abandonar un país en medio de una crisis tan fuerte, sólo porque los intereses nacionales chocan con la postura de otra potencia.


Imagen: Rescatada del diario IDAYVUELTA. Periodismo en movimiento: http://www.idayvuelta.mx/

 

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