La generación sin nietos

Por Alicia García

Cada vez somos más los jóvenes que lo pensamos dos veces antes de traer descendencia a este mundo. Cada vez que nos preguntan para cuándo, preferimos cambiar el tema o cuando nos corretean para darle el nieto a los papás temblamos de miedo. O al menos yo. No es ningún secreto que tanto hombres como mujeres están cada vez más decididos a no aumentar los números del censo de población del INEGI.

Ya no somos como nuestros padres, o como muchos de nuestros padres fueron que probablemente a nuestra edad o más jóvenes que nosotros, comenzaron a crear bebés. Sí, tu y yo, tus hermanos o tus amigos fueron bebés de padres jóvenes, padres que a nuestra edad ya tenían casa, trabajo y familia. Pero los tiempos cambian y las generaciones también y la nuestra está cada vez más decidida a vivir un poco más sin cambiar pañales o preparar biberones en plena madrugada. Y no está mal y no está bien. Simplemente es.

Me gusta pensar que somos la generación sin nietos porque si en verdad nos mantenemos en nuestra idea de un futuro sin hijos, también precisamos pensar que no tendremos los desayunos en familia, todos reunidos alrededor de nosotros, unos hermosos abuelitos de muchos nietos. Pero también debemos pensar que no tendremos pretextos para mudarnos de ciudad y dejar a los hijos fuera de la escuela a medio ciclo, o podemos decidir si levantarnos temprano o no los fines de semana sin tener que pensar que estamos dejando a nuestra hija sin ir al parque, o incluso podremos ahorrar todo el dinero que ganemos para pasar una vejez feliz sin tener que ahorrar para la universidad de nuestros chilpayates. Todo tiene sus dos caras, y ésta no es la excepción. Ahora es tu turno para pensar y reflexionar en cuál de los dos escenarios te gustaría estar.

Y no estoy aquí para convencerte de uno u otro camino, simplemente pongo las cartas sobre la mesa y expongo una situación social que es cada vez más frecuente y común en mi círculo de amigos, en los jóvenes adultos que conozco y en las generaciones debajo de mí pues la gran mayoría tenemos algo en común: no deseamos bebés en nuestras vidas. Y al final del día es gusto y decisión de cada quien si quieren ser papás en unos años, ahora o nunca. Y lo que también es cierto son las diferentes aristas de esta misma situación. ¿Cuántas de nosotras no hemos escuchado que aunque sea debemos tener un hijo? ¿cuántos han escuchado que a quién le van a dejar todo lo que acumulen en vida? ¿cuántos de nosotros no hemos sido juzgados por expresar que no queremos hijos? ¿a cuántos los han tomado a la ligera, como si no supieran lo que están diciendo, como si no fuera una decisión tomada en plena conciencia?

Son muchas preguntas y pocas, vagas y múltiples respuestas. No hay contestaciones buenas o malas puesto que todos venimos de contextos y vidas diferentes. Así como a algunos les puede molestar que no los tomen en serio cuando exponen su falta de anhelo por crear hijos, otros más se pueden sentir atacados precisamente por lo contrario, por desear ser madres o padres jóvenes, por ansiar formar una familia. Para todo hay gustos y siempre ha sido más fácil criticar que intentar comprender. Por eso me motiva exponer esta realidad que se está presentando cada vez más y está alcanzando a un mayor numero de jóvenes mexicanos.

A éstos los han llamado de diversas formas, millenials que se resisten a tener hijos, generación sin hijos o  DINKS (Double Income No Kids). Es mucho lo que se ha especulado y se ha estudiado sobre ellos. Que son parejas sin hijos que prefieren ahorrar y viajar, que son parejas sin tiempo para procrear, que son mujeres u hombres que prefieren mantenerse sin descendencia, entre muchos otros adjetivos que les han adjudicado. Todo eso es verdad pero también creo que no hay nadie, más que los mismos jóvenes, que sepan lo que realmente quieren en la vida. La parte social y la parte económica son parte de ello pero son aspectos distintos, lo que hay que rescatar es nuestra capacidad y derecho de decisión.

Somos jóvenes pero no somos incapaces, tanto para ser como para no ser padres. Somos jóvenes pero tenemos ideales, metas y aspiraciones a largo plazo. Somos jóvenes pero somos suficientes para tomar nuestras propias decisiones pues nadie mejor que nosotros mismos sabe cuáles son nuestros sueños. Ya sea que tu plan sea formar una familia de dos o de tres o de cinco o de diez, hazlo, pero siempre teniendo en cuenta que cada decisión que tomamos tiene una consecuencia. Que lo que decidamos dejar pasar hoy o lo que preferimos tomar mañana se verá reflejado en nuestra vida en unos años. Ejerce tu derecho a tomar tus propias decisiones y siempre ten en cuenta que ya sea que crezcas rodeado de hijos o de amigos, lo importante es seguir creciendo.


Imagen: http://www.puntovital.cl/sexo/sano/mi_vida_sin_hijos.htm

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