La generación de lo fugaz

Por Alicia García

La Tierra ha dado otra vuelta al Sol y los humanos que habitamos en este planeta celebramos felices tal acontecimiento. Un nuevo año siempre trae nuevas experiencias, nos obliga a reflexionar sobre las vivencias que dejamos atrás y nos encara con los pensamientos que han rondado nuestra mente y que por fin podemos darles forma. En este caso, se ha materializado en mí la epifanía de quiénes somos como generación, por qué hacemos lo que hacemos y creamos o destruimos todo a nuestro paso.

Según Santiago Benvenuto de la revista Vix, todos los que nacimos entre los años 1980 y 2000 hemos sido nombrados, por aquellos que saben, como Generación Y o mejor conocida como Millennials. Se ha hablado mucho sobre nuestra generación, se han realizado investigaciones sociales, se han creado libros en torno nuestro, se ha especulado acerca de la breve duración de esta generación en sus puestos de trabajo… en fin. Cientos y cientos de artículos por la red podrán dar fe de ello, y a pesar de que ya no somos la última generación en juego (así es Millennials, siéntanse viejos, ya hay dos generaciones más que nos preceden) sí somos la generación que esta en la mira pues somos la nueva fuerza laboral del país.

Hay quienes incluso han creado un top 10 de características de los Millennials, guías rápidas para los reclutadores sobre qué esperar de la nueva generación laboral de México. Nos han descrito como usuarios de la tecnología, egocentristas, cambiantes, flexibles, adaptables, entre otros muchos más. Tenemos relaciones estrechas con nuestras marcas favoritas y nos aferramos a ellas porque “nos definen”; cuidamos del ambiente y somos más conscientes del impacto que tenemos en él;  nos encontramos en la búsqueda constante de un buen trabajo, con un buen sueldo, con oportunidades de crecimiento pero con tiempo de sobra para el lunch y un buen periodo vacacional, más que un jefe autoritario buscamos un guía que nos enseñe a ser mejores y más capaces de ser posible; además somos jóvenes preocupados y ocupados por la cultura y todo lo que se relacione a ella.

Dicho lo anterior es necesario recalcar algunos puntos importantes. Al ser usuarios de la tecnología hemos crecido con la ilusión de que en la vida todo es increíblemente rápido e instantáneo pues gracias a las bondades de internet podemos comprar en línea durante cualquier lapso de las 24 horas del día o podemos pedir comida o transporte a domicilio con un solo clic. Y ni que decir de las redes sociales, subimos una foto o escribimos algo en nuestras redes con la secreta esperanza de ver el número de likes aumentar en cuestión de minutos. Podemos incluso mantener conversaciones de video y audio con personas que están del otro lado del globo, así de fácil, así de rápido, así de momentáneo.

Así es la vida de los Millennials, vivimos bajo el espejismo de lo inmediato sin darnos cuenta que nos encontramos en el torbellino de lo efímero y de lo fugaz. Estamos acostumbrados a usar y desechar, intercambiar cuando no nos sirve más, conseguir uno nuevo y mejor. Si no sirve, no lo repares, consigue uno nuevo. Lo más trágico del caso es que vivimos sin percatarnos de ello y extrapolamos esta conducta a todas las demás esferas de nuestra vida. A nuestra vida laboral, a nuestra vida personal, a nuestra vida amorosa.

Todos nosotros buscamos el trabajo de nuestros sueños, pero la mayoría de los Millennials lo queremos encontrar a la primera y de preferencia sin mucho esfuerzo. Una vez del otro lado, queremos el mejor puesto de trabajo con el mínimo de esfuerzo. No es malo aspirar a más pero seguimos con el esquema de lo rápido y fácil como si de checar el feed de nuestro Instagram se tratara.

En la vida personal no somos mucho mejores. Estamos tan inundados con el enfermo modelo capitalista que con la mano en la cintura remplazamos TODO en nuestra vida. El celular viejo (que aun está en perfectas condiciones) por el nuevo modelo, un nuevo auto que se adapte más a mis necesidades de Millennial, más ropa y accesorios que reflejen realmente quién soy. La obsolescencia programada de casi todos los aparatos electrónicos que usamos es increíblemente aterradora, sin embargo ese es un mal que merece un texto aparte.

Finalmente, en nuestra vida amorosa no lo estamos haciendo mejor. Usamos a las personas y amamos nuestras cosas y no es así como se supone que debería ser el orden de los factores. Las personas no se desechan ni se cambian por un nuevo modelo; si hay problemas en nuestras relaciones no las abandonamos y salimos corriendo al primer desencuentro, nos quedamos y lo arreglamos, lo mejoramos y lo amamos con todas su fallas. No buscamos relaciones perfectas ni sin errores, no son apps que corrijan sus daños en las nuevas versiones.

Sin embargo, al decir que somos la generación de lo fugaz me permito dejar en el tintero el otro lado de la moneda, la otra parte de la historia. Lo breve, lo ligero, lo momentáneo o lo perecedero tienen su contrapeso en lo permanente, perdurable, estable, duradero y constante. Los Millennials podemos vivir en cualquiera de los dos lados que elijamos, saltar y saltar en la vorágine de lo fugaz o danzar con la corriente pero nunca soltando el aza que nos permite permanecer y desafiar a lo transitorio, disfrutar de lo incesante y lo constante tanto como nosotros lo permitamos.


Fuentes:

https://www.vix.com/es/btg/curiosidades/7936/que-son-los-millennials-eres-tu-uno-de-ellos

http://expansion.mx/mi-carrera/2014/08/20/10-rasgos-que-distinguen-a-un-millennial


Imagen: https://rawrfotografia.wordpress.com/2014/10/15/manana-hablaremos-de-fotografia-de-medios-de-transporte-en-movimiento/

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