La envidia que corre por sus venas

 

 

Sabemos qué es sentir envidia y también lo que es ser envidiado.

Todos hemos sentido alguna vez envidia por alguien, ese sentimiento de impotencia, de no ser o no tener lo que otros poseen; somos humanos que competimos por el reconocimiento, atención y ser o tener más que los demás.

Pero en realidad ¿qué se siente ser envidiado? Cuando envidiamos a alguien, echamos fuego hasta por los ojos, pero cuando te envidian experimentas otras cosas.

Cuando alguien nos envidia, podemos sentirnos importantes, tenemos la atención de las personas, pero también nos hace sentir inseguros, querer decir: “¡Trágame tierra!”, desaparecer o hacernos invisibles.

Cuando tienes la seguridad hasta el cielo, en realidad no te importa, incluso te gusta que hablen de ti, lo que sea, pero que hablen.

En cambio, aquellas personas sensibles son más fáciles de dejarse llevar por los comentarios, las críticas y también por la envidia que pueden expresar otros.

Detesto la envidia de aquellos que mueren de coraje por saber que  te ha ido bien y no a ellos, pero al mismo tiempo la disfruto.

Detesto a aquellos que siempre buscan cualquier razón para arruinarte tu momento y lo logran, porque lamentablemente se los hemos permitido.

Detesto a quienes dicen ser tus amigos o alguien con quien supuestamente puedes “confiar” pero no soportan tu éxito.

Detesto a esos hipócritas que son doble cara y en frente de ti sonríen, pero por detrás te odian.

Detesto a aquellos que buscan quedarse con el reconocimiento de mereces y te lastiman con sus palabras.

Detesto a quienes no miden lo que hablan y tratan de querer dañar tu imagen.

Detesto a quienes buscan dejarte en ridículo con tal de sentirse mejores que tú. Pero que en realidad no saben que haciendo eso, son inferiores a ti.

Detesto a esas personas de las cuales la envidia corre por sus venas, aquellas que no pueden disimular el coraje que te tienen; aquellas que son incapaces de alegrarse por algo bueno que te ha sucedido, aquellas que por su envidia te hieren.

Creo firmemente en que cada quien lucha por lo que desea, obtiene lo que quiere y que su destino no puede ser permanentemente modificado por obra del mal de otras personas.

Podrán hacerte daño por un tiempo pero al final, la vida se encarga de poner en su lugar a todas esas personas que buscan fastidiar a otros.

Por momentos quisiera ser esa persona que tanta envidia me tiene, para poder comprender la carencia que padece.

Dicen que aquellos que te envidian es por algo que tú posees y ellos no lo obtienen.

“Muéranse de envidia si eso es lo que quieren. Que esa envidia corra por sus venas, les haga sentir fuego en su cuerpo y ojalá su envidia les haga entender algún día que el que se enoja primero pierde. Así como lo más valioso que  pierden es su tiempo. Que por su envidia y el coraje que le tengan al prójimo no lo va a hacer infeliz. Podrán herir pero TODO en la vida se regresa, se bueno o malo.”

Pero como mensajes como este sabemos que no son la solución para enfrentar situaciones de odio, cuando la envidia se convierte en competencia y deja de ser algo que deba pasar desapercibido.

Ojalá todas esas personas que lamentablemente muestran su odio y coraje hacia otros entendieran que esto puede ser de lo más grave.

Es más común la envidia entre mujeres, insultos que vienes desde un simple tonta o apodos hasta llamarse fáciles o cosas más despectivas. Teniendo la idea errónea de que diciendo cosas como esas se sienten mejores personas cuando en realidad es todo lo contrario.

No sé si esto tenga que ver con alianzas feministas, pero mientras las mujeres se insultan, se critican y hasta se hacen la vida imposible entre ellas, existen muchas otras en los países menos conocidos del mundo en que las mujeres no pueden ejercer sus derechos, en que son reprimidas y viven injusticias reales.

Dejémonos de tonterías, de insultos, de tratar de hacerle la vida más difícil a los otros, de andar al pendiente de lo que otros hacen, dicen y también de todo aquello que no.

Más allá de ser mujeres, primero que todo somos humanos, que merecemos ser respetados y tratados por el valor que poseemos.

Ojalá algún día comprendamos que los insultos no tienen sentido, sino que con ellos sólo demuestras que careces enormemente de algo.

Ojalá algún día aquella persona que me envidia o aquella persona a la que no puedes evitar tu coraje, la vida nos ponga en situaciones en las que podamos comprendernos y darnos cuenta que muchas veces nos dejamos llevar por apariencias, por lo que nos imaginamos.

Tal vez algunos piensan cosas como estás loca, yo jamás podría ser amiga de mi peor enemiga, y no me refiero a hacer eso. Sino que ojalá algún día dejemos de lado nuestros rencores para unirnos como seres humanos.

En tiempos como los de ahora, es importante unirse como personas, el mundo enfrenta muchos problemas de los cuales ni siquiera tenemos idea, simplemente porque nosotros no los padecemos.

Por ejemplo, ¿sabías que existen 23 países en el mundo que mantienen leyes discriminatorias hacia las mujeres?

Si queremos terminar con aquello que nos molesta aunque no hayamos sido responsables de ello, lo que sí podemos hacer es admirar a quienes tenemos frente a nosotros en vez de criticar.

Allá aquellas personas que se sienten “superiores” con sus malas acciones, pero tú que ahora tienes conocimiento de lo que es correcto, puedes romper cadenas.

Debe nacer en nosotros el cambio que queremos ver. Pensar en que existen personas que también sufren y lamentablemente mucho más de lo que nosotros sufrimos y nuestros problemas.

Luchemos para destruir la competencia que no tiene sentido y no se dirige a ningún lado.

Y tú, ¿qué estás haciendo para cambiar al mundo?


Imagen: https://www.flickr.com/photos/inesrehbergerphotography/

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