La desventura de Rafaelo el conejo fantasma

Por Guillermo Alvarado

3:00 PM. El cielo tintado de azul, resplandece muy por encima de la placa de contaminación atrapada en sendos nubarrones grisáceos que proveen de una sombra innecesaria a la ciudad mas triste del mundo. El frío recorre las calles como un turista desorientado, cruza las avenidas sin mirar a los lados y con sus ráfagas heladas te lastima los globos oculares, provocando que los transeúntes entrecierren sus ojos. Los edificios son ruinas, pobladas por otras ruinas que alguna vez fueron hombres, pero ahora son sólo maquinas orgánicas, gordinflonas, hediondas, sucias, que envilecen todo lo que tocan; le imprimen su sello característico, lo deforman a su imagen y semejanza, son la vergüenza de su propio Dios, los seres humanos.

Sin miramientos, Rafaelo es un conejo fantasma; mejor dicho, Rafaelo primeramente fue un conejo, un simple conejo blanco, como tantos otros, fue vendido en un mercado a una niña que lo mal-cuidó por un par de días del mes de enero. Posteriormente, cuando a la familia se le pasó la euforia de tener una mascota nueva, presurosos fueron a un parque a las orillas de la ciudad, y allí abandonaron a su suerte en el pálido césped de aquellos parajes al insignificante conejo.

Rafaelo entonces, sobrevivió con lo poco que tenía al alcance de sus felpudas patas. Lamentablemente murió una semana después debido a una apnea del sueño, tuvo una muerte tranquila, sumido en un sueño profundo dejó de respirar poco a poco. El frío ayudó a preservar sus carnes y finalmente el tiempo terminó por sepultarlo sabiamente con ramas, tierra y posteriormente, una plancha de concreto donde se edificaría una cafetería de una famosa cadena de franquicias.

El espíritu de Rafaelo tardó en recogerse al cielo, de hecho jamás subió. Después del año de tolerancia, un espíritu tiene una sola opción para continuar sobre la tierra mundana, transfigurarse y adoptar el rol de “guía espiritual” de algún descarriado. Es una especie de programa de tutorías divinas, un espíritu ya no puede regresar al cielo, debido al papeleo que implicaría; en lugar de ello, se emplean como asesores burocráticos divinos, un empleo rentable, incluso muchos lo prefieren, eligen continuar aquí entre los seres vivos, con los mismos vicios y cero represalias, es una especie de impunidad y nostalgia.

Rafaelo decidido obligadamente a permanecer en este plano, se tomó un curso de once meses en Administración del Tiempo Libre, recibió su diploma, la admiración de sus cinco profesores y salió en búsqueda de su futuro pupilo a quien ayudaría a encontrar el buen camino en cuanto… en cuanto a tiempo libre se refiera. Finalmente lo encontró o mejor dicho, tropezó con él, de la manera más mundana posible, Rafaelo encontró a su alumno, yo Guillermo.

Era de noche, mis noches siempre tan ocupadas en procrastinar, me encontraba en otra de esas intrépidas zambullidas por facebook, twitter, tumblr y toda esponja social virtual por haber, buscando información de ex-novias, ex-amantes, ex-amigos, ex-conocidos, ex-desconocidos, ex-etc buscaba y rebuscaba, encontraba fotografías, me mortificaba un poquito, me deprimía, gimoteaba, me controlaba para no mandar inbox, me debatía en la tangente de ser lo suficientemente inmaduro como para no parecer un rogón o ser lo suficientemente rogón para no parecer inmaduro, me distraía con algún video o alguna canción y finalmente terminaba enviando un mensaje del que nunca habría respuesta.

Y así transcurría esa noche, hasta que la pantalla empezó a brillar más y más, luego se distorsionó el fondo blanco y el marco azul, supuse que mi vista estaba gastada, tendría que empezar a usar los lentes que llevaban guardados cinco meses en la gaveta junto a mi cama, pero no, no eran mis ojos, bueno si necesitaba usar los lentes, pero mi vista no era el problema, entonces apareció una enorme publicidad enfrente de mi muro de facebook, sobresalía de la pantalla era como si hubieran recortado un rectángulo de bombón y estuviera pegado encima de la pantalla misma, y la publicidad rezaba así: ¿harto de tu vida aburrida? ¿cansado de ser un amargado frente a tu computadora? ¿estás dispuesto a cambiar tu vida para mejor?. Francamente Rafaelo prometía mucho con este tipo de publicaciones y promocionales, lo cual hasta la fecha no ha sucedido, pero sí, tontamente y contrario al sentido común, le di al botón de “click aquí” en su publicación, de inmediato un pequeño conejo blanco casi etéreo apareció al lado de mi computadora ¿tuve miedo? sí, ¿grite y salí corriendo? también, ¿Rafaelo se tomó su tiempo para explicarme la situación? no, pero tampoco lo puedo culpar, debe ser difícil ser un conejo fantasma y prestar servicios de administración del tiempo libre a los mortales.

Tres horas transcurrieron, yo había gritado en mi cuarto y salí corriendo de mi departamento. Los vecinos –por fortuna- no salieron, seguramente por los altos índices de violencia en la ciudad y por el hecho de que eran las 3:00 AM, finalmente regresé a mi casa y a mi cuarto, seguía allí ese conejo pero ya no me parecía tan aterrador, si bien era fantasmagórico, el hecho de que fuera un conejo descartaba que se tratase de algo malévolo, al menos a esa conclusión llegue después del primer contacto. Nos presentamos. Rafaelo con voz chillona y en un tono muy afable, se refirió como mi Asesor en Divertimentos Mundanos. Yo incrédulo le estreché la pata que me ofrecía ese pequeño “ser”, dije mi nombre torpemente y aún sin saber en qué me metía, sonreí estúpidamente.

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