¿La Cultura es para todos?

Creo que cada individuo con un nivel mínimo de raciocinio y reflexión tiene su propia definición acerca de lo que es y dónde se encuentra la Cultura (con mayúscula porque me refiero a aquella capaz de cambiar nuestro estado emocional, para bien o para mal). Algunos opinan que la Cultura se encuentra reservada para espacios particulares como museos, galerías, monumentos, cines, bibliotecas, etcétera.

Hay quienes dicen que la Cultura existe en función de los intereses del espectador/consumidor, e inclusive lo que unos consideran Cultura a otros les es irrelevante y viceversa. Un ejemplo muy claro es la televisión. Los más radicales e intensos se arrancan las vestiduras diciendo que la “caja idiota”, como le dicen coloquialmente, es  incapaz de aportar contenidos y sólo logra la enajenación del sector de la sociedad que la sigue religiosamente, sin darse cuenta de que la televisión es capaz de contribuir de forma positiva. Al final, la televisión y otras manifestaciones culturales como la música, la danza, la pintura, etcétera, cumplen con entretener y transmitir un mensaje a su público, pero también pueden tener una función educativa además del esparcimiento y la diversión. Como espectadores debemos ser reflexivos y darnos la oportunidad de acudir a lugares nuevos o descubrir un género musical que nunca escuchamos; es decir, ampliar nuestros horizontes respecto a lo que consideramos digno de ser categorizado como Cultura.

Para evitar caer en controversias y debates sobre lo que es la Cultura, ya que es un constructo social que cada civilización modifica según su subjetividad y temporalidad,  usaré la definición de Gilberto Giménez, diciendo que es “la capacidad humana que nos pertenece a todos”, lo cual no solamente significa que somos sujetos capaces de apreciar y disfrutar de la Cultura, sino que también podemos ser partícipes en el proceso de construcción de productos  culturales.  ¿Quiénes tienen acceso a la Cultura? Mi respuesta es todos. Muchas veces movidos  por los prejuicios o la ignorancia, evitamos acercarnos o involucrarnos en manifestaciones culturales que desconocemos.

Mi invitación busca evitar caer en pretextos y justificaciones como: “No voy al teatro porque es muy caro…”, “No me gusta ir solo”, “creo que es muy pretencioso”, “ni siquiera sabía que existía eso”, “no sé dónde revisar la cartelera”, entre muchas otras. Si nos olvidamos de eso podemos llevarnos una grata sorpresa, y es que la oferta cultural de la Ciudad de México es muy extensa y es para todos los gustos y bolsillos. Lo importante es buscar opciones y alternativas para encontrar un enriquecimiento personal y compartirlo con los demás.

Mis futuras colaboraciones en Jóvenes Construyendo irán orientadas siempre hacia  un esfuerzo para crear caminos alternos que nos acerquen a la enorme propuesta cultural que ofrece la cuidad, museos, teatro, conciertos entre muchas otras.

 ¿Nosotros que tipo de Cultura deseamos consumir?

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Manuvelito

Manuel Castillo es Sociólogo de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales le apasionan los estudios de género; zurdo obsesivo que sueña con encontrar el amor acompañado de un vodka en las rocas con dos hielos.