La cultura de la educación

Por Miguel Téllez

¿La educación es importante? Si es el caso que sí, ¿por qué? Antes de responder, daré un breve rodeo. Cuando escuchamos la palabra “educación” regularmente asociamos tal concepto a los libros, un pupitre, pizarrón, niños e incluso pensamos en modales. Hoy día no queda duda de la importancia de la educación, tanto académica, familiar y social. La educación es un problema, y por problema entendemos dos cosas: 1) es un tema y 2) tal tema contiene cuestiones que lo hacen problemático.

Creemos que la educación es importante: lo es para terminar una carrera y así conseguir un buen empleo y además, para tener un buen desempeño en la sociedad -ser un buen ciudadano, digamos-. Sin embargo, la educación no sirve sólo para esas cuestiones. Sólo para señalar y provocar la reflexión: en la época griega clásica no todos recibían educación. Y esa educación adquiría distintos matices: algunos creían que se educaba para que el otro fuera un buen ciudadano, para que viviera bien o porque la naturaleza del hombre así lo exigía.1 Para ser zapatero o artesano, debías aprender técnicas, lo que no propiamente es educación en un sentido duro: el hombre dedicado a la política era el hombre que -presumiblemente- recibía una educación verdadera.

Si buscamos qué es la educación, podremos encontrar definiciones como: “Crianza, enseñanza y doctrina que se da a los niños y a los jóvenes.”2 o bien: ” Instrucción por medio de la acción docente.”3 La mayoría está de acuerdo con estas definiciones, nosotros también, por la finalidad del escrito.

¿Cuáles son las problemáticas de la educación? Son muchos los puntos, tales como políticas públicas en relación con la educación, sistemas educativos, modos de evaluación -luego de discutir si se debe evaluar-, por mencionar algo. Aquí nos interesa específicamente, señalar que la educación tiene un vínculo cercano con la cultura. Tomaremos la definición que dice que cultura es un “Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.”4 Sin duda emitimos juicios respecto a qué modos de vida son más deseables, lo mismo respecto a las costumbres: esto es palpable en el ámbito de la filosofía moral -es decir, la ética-. Debe quedar claro que cualquier práctica puede ser denominada cultura -serían partes que conforman un conjunto de acciones dentro de un grupo específico-. Podemos hacer distinciones entre cosas como ‘alta’ y ‘baja’ cultura, pero eso no sirve de nada dado el hecho del pluralismo y la razonabilidad de la gente: que escuches Mozart o Bach no te hace más sensato o más generoso. Y damos por hecho que eso nos interesa: necesitamos gente razonable para que las cosas sean menos injustas y haya menos violencia.

Que la educación es cultura, debe quedar claro. Vivimos en sociedad. Cuando asistimos a la escuela convivimos con más personas, además de que se nos inculcan ciertas materias. Todo para tener un bagaje cultural amplio y tener conocimientos, que se presume, nos servirán más adelante en nuestras vidas. Son hechos que nos conforman y a su vez, nosotros conformamos la ciudad. Incluso, muchos sitios tienen rasgos propios de su educación, que conforman su cultura. No vayamos tan lejos, respecto a la educación académica, son diferentes las materias que se imparten en una ENP que un CETIS. Y de hecho, los estudiantes de cada institución tienen visiones distintas de la educación y de cómo debería ser su formación.

Todo lo que acabo de señalar son rasgos que cualquiera puede notar. Pero, ¿qué pasa cuando no hay educación? ¿Es deseable que un niño, joven o adulto, no tenga educación? Parece que no es deseable. ¿Por qué no es deseable? Mencionaré dos ejemplos que nos dicen que no es deseable: 1) empleo informal y 2) adicciones. El problema de 1) es la inseguridad latente que sufren esas personas, sin mencionar que en ocasiones su trabajo es ilegal. Esto es consecuencia -se presume muchas veces- de que algunas personas desertaron en la escuela o no tenían oportunidad de estudiar.  Respecto a 2), es una cuestión muy grave que sigue presente, que además de dañar a las víctimas, puede ocasionar severos problemas con otras personas. Llegar a este escenario de adicciones, también suele atribuirse a las dos causas anteriores que ya mencionamos. Aunque podemos atribuir una causa más: la poca información que los jóvenes reciben respecto a las adicciones, esto es consecuencia de una nula educación.

Lo anterior refleja lo frágil que es nuestra formación, tanto como personas que intentan dar funcionamiento a sus capacidades, como ciudadanos con responsabilidades que no deberían ser pasadas por alto. Aquí sólo esbocé brevemente la importancia de la educación como parte de la cultura y algunas consecuencias de que esta no exista. Será una empresa más ardua adentrarnos en las políticas públicas respecto a la educación, la relación de esta con la tecnología, la importancia de desarrollar habilidades que en ocasiones no nos brindan las materias que se imparten hoy día, la relevancia del papel de la docencia, por decir algo. Estas cuestiones, sin duda nos afectan en la vida. Hoy día se necesita aprender mucho respecto a lo que se denomina “humanidades”, existen campañas e instituciones que intentan aportar algo en este asunto, aunque aún no es suficiente.


1Ejemplo de esto, podemos encontrarlo en: Aristóteles, Ética nicomáquea, {Trad. de Julio Pallí Bonet}, 4° reimpresión, Gredos, Madrid, 1985, p. 142-143.

2Real Academia Española. La definición puede hallarse aquí: http://lema.rae.es/drae/?val=educaci%C3%B3n
Idem.
4Utilizamos la misma fuente, la definición se puede encontrar aquí: http://lema.rae.es/drae/?val=cultura


 Imagen: http://poderindustrial.com/category/educacion/

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