La culpa es de la moda

Por Hugo S. Mestizo

–Justo a tiempo, Erik. Anda, pasa. Qué gusto tenerte de visita.

–El gusto es mío, amigo. Con este maldito tránsito pensé que nunca llegaría. Mira, traje cerveza y es de la que… ¿En serio, amigo?

–¿En serio? ¿Qué?

–Tu televisor…

–Oh, el televisor. Sí, lo compré ayer. ¿Qué te parece?

–Es… Es… Anticuado, viejo. Muy pasado de moda para ser honestos.

–¿Pasado de moda?

–¡Por supuesto! ¿Te das cuenta de que ya pasa del mediodía?

–¿Y eso qué?

–¡Pues que la moda ha cambiado! ¡No puedes quedarte atrás! No, no, tú no… Mira, yo puedo ayudarte, amigo: en la tienda contamos con los televisores más modernos del mercado… Es una lástima que sea mi día de descanso, aunque… Claro, qué tonto… Le llamaré a mi compañero que está en turno. Él podrá darte el mejor precio y un buen crédito… Espera… Por aquí está su número… Eso es… Ahora, llamar. Ya está… está llamando… ¿Sí? ¿Bueno? Hola Charly, soy Erik. Nada, nada, viejo. Estoy con un amigo… Sí, hoy descansé y estoy con un amigo al que le urge un televisor… ¿Podrías ayudarme? Claro, te lo comunico…

–Pero no es necesario, Erik. Estoy bien con este televisor.

–¡Pero qué dices! Anda, toma la llamada…

–¿Bueno? Hola. Mucho gusto, Charly. No, no te preocupes. Mi amigo… aja, aja… es que por el momento no estoy… Es que ya cuento con un televisor… ¿Cómo? ¿Sólo sirve para ser usado por una mañana? No lo creo, pues el mío… ¿Las modas del mediodía ceden paso a las modas de las dos de la tarde?… Vaya, sí, entiendo, pero… Por supuesto, tengo tarjeta de crédito, pero… Bueno, está bien, lo pensaré… ¿Sólo ahora?… Es que mi esposa aún… No, claro que me gustaría… aja, aja… Sí, a Erik lo conozco bien… De acuerdo, de acuerdo… Acepto, venga ese televisor… No, gracias a usted. Gracias. Hasta luego.

–Asunto resuelto, amigo. ¿Lo ves? Ahora estarás a la moda, por lo menos hasta las dos de la tarde del día de mañana. Lo mismo deberías hacer con esa horripilante corbata de la una y veinticinco.

–¿Mi corbata? ¿Qué tiene mi corbata?

–¡También es anticuada, viejo! ¿Acaso no te das cuenta?

–No, la verdad es que…

–Déjate de tonterías. Toma, este es el número de Paco Tonti. Allí venden las mejores corbatas de la zona. Llama.

–No creo que sea el momento. Acabo de comprar el televisor y…

–¡Venga! ¿Cómo piensas que serás tratado con esos harapos? Confía en mí, viejo. No estar a la moda es lo peor.

–Tienes razón… Espera… Ya está llamando… ¿Crees que…? ¿Bueno? Hola, buenas tardes, estoy interesado en comprar algunas corbatas… bueno sí, también algunos trajes… No, aún no tengo crédito con ustedes, ¿pero qué se necesita? ¿Tarjeta de crédito? Claro, aquí la tengo… Un momento… es 55-6711-3290-5415… Así es, Bancomex… De acuerdo, espero en la línea… ¿Sí? ¿Cómo? ¿Sobregirada? Imposible. Sólo compré un televisor… ¿Ampliar el crédito? ¿Y cómo?… ¡Ah!, muy bien, entonces hablaré a mi banco. Gracias… No, yo les devuelvo la llamada. Adiós.

–¿Qué pasó, amigo?

–Qué tengo sobregirada mi tarjeta, Erik. Necesito una ampliación de crédito… ¿Sabes? Mejor lo dejaré para después…

–Pues hazlo. Amplía tu crédito… ¿Sabes cuántos quisieran esa oportunidad? Además, valdrá la pena… Ya casi son las dos de la tarde y no soporto verte más con esa corbata.

–Mmm… En el reverso de la tarjeta debe venir algún teléfono… Sí, aquí está. Veamos… Cero, uno, ochocientos… ¡Listo!… Espero que no tarden porque… ¿Bueno? Oh, qué tal. Sí, habla el titular de la tarjeta. Mi año de nacimiento es 1982… Exacto, ese soy yo… Gracias. Mire, deseo ampliar mi crédito… aja, aja… Sin problema, aquí espero… ¿Sí? Sí, al corriente… Bueno, no he pagado este mes, pero… aja… ¿Garantía? ¿Cómo qué?… Pues sólo tengo mi automóvil. Es un Forb Celebración 2018… Así es, completamente equipado… Sí, claro, sin problema, tómelo en garantía… aja… Por supuesto, espero en la línea… ¿Qué? ¡Pero si está nuevo! ¡Lo compré hace dos días! ¡Imposible!… Mire, déjelo así, gracias… ¿Perdón? ¿A mi concesionario? No, es absurdo. No quiero un automóvil nuevo… Espere, deme un segundo… ¡Qué para ampliar mi crédito necesito comprar un vehículo nuevo y dárselo en garantía al banco! ¡Están locos, Erik!

–Vale la pena, viejo. Yo tuve que hacer lo mismo. Recuerda: debemos estar a la moda.

–¡Uf! Qué lío. Ni hablar… ¿Bueno? Otra vez yo. Sí, ya lo decidí. Hablaré con mi concesionario para lo del vehículo. ¿Usted me comunica? ¡Perfecto! Sí, sí, seguiré en la línea… Gracias a usted… ¿Bueno? Sí, soy yo… Fíjese que necesito un vehículo nuevo, pues al banco ya no le sirve el de hace dos días… aja, aja… Gracias. Sí, sé que es una buena elección… ¿Cómo? No, mi teléfono celular no cuenta con esa aplicación, jeje… Hay alguna otra forma de… ¿Viejo? Para nada, compré mi celular ayer y aún funciona… ¿Un nuevo celular? No lo tenía en mente. Lo que me interesa por el momento es el vehículo… ¿El banco me lo toma a cuenta? ¿Mi celular?… ¿Y cuánto me darían? ¿El uno por ciento de su valor? ¡Olvídelo, está impecable!… Sí, quiero el vehículo, pero… aja… Bueno, bueno, comuníqueme otra vez con el banco… Sí, por nada… ¿Hola? Sí, otra vez yo… Para comprar un vehículo y ampliar mi crédito con ustedes necesito un nuevo celular… ¿Podrían tomar a cuenta el mío?… Sí, el uno por ciento de su valor, ya me lo habían dicho… Ni hablar, tómenlo a cuenta y transfiérame de nuevo con el concesionario… Gracias… No se preocupe, aquí espero… ¿Bueno? Ya está lo del celular. Ahora, deme el más nuevo de los vehículos que tenga… ¿Forb Celebración 2019? ¡Pero si todavía estamos en el 2018!… Ah, entiendo… Bueno, ese está bien… Sí con las mismas especificaciones que el de hace dos días… Exacto, gris scandium… Espero en la línea, por supuesto…

–Valdrá la pena, amigo. Sé lo que te digo… Toma, bebe esta cerveza. Es para ti… ¡Oh, mira quién llegó! Es Linda y tus hijos… ¡Hola, linda! ¡Hola chicos!…

–Amor, enanos, ¿adivinen qué? Papá compró un nuevo televisor, un nuevo carro y pronto tendré un nuevo celular… Y… ¿Qué son todas esas cosas?

–Amor, fui de compras con los niños. Ya necesitábamos ropa. Además, ¿qué crees?

–¿Qué?… ¿Bueno? No, aquí sigo… Estoy hablando con mi esposa… Sí, gracias… ¿Qué decías, amor?

–Les compré nuevos juguetes a los niños y están garantizados hasta las cinco de la tarde. ¿Escuchaste bien? ¡Cinco de la tarde! Qué afortunada soy.

–¿Cinco de la tarde? ¿De qué hablas?… ¿Bueno? Claro, claro, sigo en la línea… ¡Perfecto! ¿Cuándo me llegará el carro? ¿Quince minutos? Está bien, aquí espero… Por supuesto, comuníqueme de nuevo con el banco… Gracias a usted, buenas tardes…

–Por cierto, amor… Ya debemos cambiar el refrigerador. Desde hace tres días que lo tenemos y ya está pasadísimo de moda.

–Pero si aún funciona perfectamente… ¿Bueno? Otra vez yo, el del aumento de crédito… Sí, ya tengo el vehículo… Bien, gracias… Es correcto, tarjeta con terminación 5415… Aquí espero…

–¿Me escuchaste? ¿Cuándo comprarás otro refrigerador?

–¡No compraré otro refrigerador! Acabo de comprar un televisor y un vehículo. ¿No escuchaste tú?

–Vamos, amigo. Complace a tu familia. Recuerda que vida sólo hay una.

–¿Ves? Deberías ser como Erik, amor. Comprensible.

–¡Tú y Erik están locos! El refrigerador sirve aún… ¿Bueno? ¿Qué? ¡No es posible! Ustedes me dijeron que con el vehículo bastaba… ¿Otros cargos no previstos?… ¿Ropa y juguetes?… No, no, sí los reconozco. Los hizo mi esposa… ¿Y qué se puede hacer? ¿Un pago por el 50% de mi adeudo?… No, es desproporcionado, fuera de lugar… ¿Bueno? ¿Bueno? ¿Me escucha?… ¿Me escucha?… ¡Mierda! Se apagó mi celular…

–Es que ya estaba viejo, amigo…

–¡Cállate, Erik!

–¿Y el refrigerador, amor?

–¡Cállense todos! ¡Cállense! ¡Estoy harto de esta mierda, de esta ropa, de esta realidad!

–¡Calma, amigo! No, no… ¡No te arranques la corbata, ni la camisa! Espera…

–¿No ves que es ropa vieja, Erik? Deja que se la quite.

–Pero Linda… Linda, controla a tu esposo… ¡Está loco!

–¡Lárguense de mi casa! ¡Largo!

–Pero… Amor…

–¡He dicho que largo!

–Amigo, tocan a la puerta… ¿Quién podrá ser, Linda?

–No lo sé… Abriré… Hola, ¿qué se ofrece?

–Busco al señor de la casa…

–Oh… Sucede que está un poco indispuesto…

–Soy el apoderado legal de Bancomex y vengo a ejecutar un embargo… Con su permiso…

–Pero… Pero… Claro, pase…

–¿Señor?

–¡Lárguese de mi casa!

–Lo siento, señor. Esta ya es nuestra casa. Le informo que le embargaremos todo y que tiene comprometido su sueldo de cien años con mi representada… Ahora, si me lo permite… Llamaré a mis cargadores… ¡Empiecen con esto, chicos!

–¡Dejen eso! ¡No lo toquen! ¡Largo!


Imagen: http://aaronweiss.tumblr.com/post/99320142233/blindnyc-blind-consumerism-in-nyc-created-by).

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