La Conversación del Aborto: Parte II

Por  Elisa Horta

Muchas veces nos topamos con argumentos un poco más sencillos cuando se está discutiendo el aborto. Y me refiero al uso de métodos anticonceptivos antes de realizar actividades sexuales. Es cierto que un condón, el más adecuado de todos los métodos, no solo previene los embarazos si no que protege de las enfermedades de transmisión sexual; desde las sencillamente incómodas hasta las mortales. Pero la educación sexual es otro tema que aún permanece tratado como tabú y muchas veces los jóvenes no están lo suficientemente informados como para recurrir a una farmacia o a su centro de salud más cercano y conseguir una tira o caja de preservativos. Ahora, si no se tiene conocimiento del método más sencillo de prevención no se puede ni discutir sobre maneras más complejas que requieren cirugías o que significan costos mucho más altos.

“¿Por qué no cerró las piernas?”  “¡Existen los condones!” Ni la abstinencia ni el uso de preservativos pueden reducir el tema del aborto a los hechos antes de el periodo de concepción y/o gestación. Ya lo he dicho, la decisión que toma la persona embarazada le pertenece únicamente a ella e independientemente de cómo se protegió, o no, cada quien sabrá lo que hace con su cuerpo.

Luego escuchamos, constantemente, la “opción” de continuar el embarazo y, eventualmente, dar al bebé en adopción. Y si, hay cientos de personas, familias y parejas que buscan crecer pero no han tenido la suerte, o los medios, para poder traer un pequeño al mundo. Sin embargo eso no debería forzar a absolutamente nadie a atravesar un largo periodo, 9 meses, de cambios radicales en su cuerpo para dar a luz a un bebé que en realidad no desea.

Los embarazos son uno de los más grandes logros de la naturaleza pero, vaya, es también intransigente con los cuerpos de la persona que lo está atravesando y en ocasiones son increíblemente riesgosos. Esto mismo es una de las muchas razones por las que alguien puede decidir abortar, puesto que la gestación representa un peligro considerable para su salud tanto física como mental. Inclusive, después de parir, existe la depresión post-parto que aunque sea muy común no quiere decir que se debe tomar a la ligera. No siempre es lo mejor forzar a una persona a continuar con su embarazo para el beneficio de otros cuando puede ser dañino, y caro, el conservar el feto. Y esto también incluye cuando el padre quiere conservar al bebé.

El dar a luz no significa únicamente darle vida a un ser que alguna vez fue unicelular, significa responsabilizarse y hacer lo que se pueda por su desarrollo íntegro. Después de todo representa el futuro del mundo, de miles de maneras imaginables. Es criar, educar, cuidar y amar. Y, anualmente, alrededor de todo el mundo, nacen miles de bebés que no tendrán ésta clase de familia por un largo tiempo. El aborto también previene a los niños de ser maltratados, ignorados, heridos e inclusive despreciados por una familia que no estaba lista para tenerlos, por una mamá que nunca quiso ser madre o por padres que, de no desaparecer, tienen que convertirse en personas responsables de la noche a la mañana.

Los embarazos no pueden tratarse como un “castigo” para las personas que eligen tener relaciones sexuales. No se puede ejercer fuerza para la toma de responsabilidades ni es una obligación el “lidiar con las consecuencias” cuando una persona sencillamente no está lista para cambiar su vida para siempre con pasos tan grandes.

Y regresamos al punto de origen, la decisión del aborto es exclusiva de quien desea uno.

Ya hemos hablado del aspecto económico, del porque un aborto debe ser gratuito o lo más accesible posible. Hemos discutido la necesidad de que este procedimiento quirúrgico sea federalizado en las instituciones médicas nacionales como otro tratamiento de los muchos que ofrecen las clínicas de nuestros países. Pero, el lema completo es “aborto legal, seguro y gratuito”.

Los abortos tienen más probabilidades de acabar con la vida de una mujer que con la de un feto que no tiene vida aún (recordemos que los abortos se deben realizar alrededor de las 8 semanas de embarazo, si no es que antes, y el feto no es más grande que una frambuesa por lo que no, no siente) pero esto no signifique que deban ser penalizados. ¿Por qué? Sencillamente porque los abortos que matan a  embarazada suelen ser los clandestinos, los que dan medicamentos sin  verdadero conocimiento clínico y los que se realizan en instalaciones que pueden ser focos de enfermedades, infecciones y en las que el material del procedimiento puede estar en malas condiciones.

El legalizar el aborto es hacerlo directamente seguro, el penalizar a las verdaderamente dañinas clínicas ilegales de aborto y regular estos procedimientos para que las personas que lo atraviesen sean tratadas con dignidad y respeto, como todos merecemos. No se debe de humillar ni menospreciar a una mujer que acude en busca de un aborto, ni tratarla mal por las decisiones que ella misma ha hecho con su propio juicio y raciocinio. Cuando los abortos son seguros, la integridad física y mental de todas las personas involucradas permanece tan intacta como se es posible.

Se han analizado los principales aspectos del aborto y los argumentos más frecuentes contra éste. Debemos recordar que el estar a favor del aborto no quiere decir que nosotros mismos llevaremos a cabo uno ni que cientos de personas alrededor del país comenzaran a abortar una vez que sea legal en todas las entidades. El estar a favor del aborto es reconocer la individualidad de las personas, su autonomía y defender su derecho a elegir por sí mismas.

El estar a favor del aborto es sencillamente pertenecer a un movimiento de igualdad que inicia con la revolución de nuestros cuerpos y cómo actuamos, responsable y conscientemente, sobre ellos.


Imagen: https://www.infolibre.es/noticias/politica/2014/02/15/los_medicos_piden_gallardon_que_incluya_supuesto_malformacion_ley_del_aborto_13585_1012.html

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