La consideración juvenil

Por Fernando Rocha

Se ha pensado tanto en la juventud que quizá se ha pensado por ella, ¿en México las encomiendas que se la han asignado son iguales o compatibles con sus deseos y disposiciones? Las consideraciones sobre ella infieren o que es una mayoría o una minoría, cuantitativa o cualitativamente, y que, si es lo primero, debe conducir al Estado ―ya porque sus decisiones deberán ser asumidas como consensos al ser el grupo más grande, ya porque sean los mexicanos más virtuosos y dignos de seguir―, mientras que, si es lo segundo, debe conferírsele derechos o atención especiales para establecer las condiciones de igualdad que efectúen su potencial humano.

Consideraciones sobre la juventud mexicana

Basta conocer las leyes federales y estatales de la República Mexicana y averiguar la estructura de sus administraciones públicas para aseverar que en el país las colectividades la consideran o un problema o un valor: que debe solucionarse su desigualdad o deben maximizarse sus acciones, respectivamente. Ejemplo de lo primero es la Ley del Instituto Mexicano de la Juventud de 2006, su respectivos Instituto y Consejo Ciudadano de Seguimiento de Políticas Públicas en materia de Juventud (CONSEPP); y de lo segundo, los 17 consejos estatales[1] homólogos del CONSEPP, las 5 secretarías[2] y 17 institutos[3] estatales sobre juventud.

Además se ha declarado incesantemente que la juventud mexicana no sólo anhela protagonizar benéficas transformaciones políticas[4] en su Estado, sino que posee la disposición, el modo de ser adecuado para ello, por lo que su actuación es imprescindible. Esta consideración infiere una comisión exclusiva a la población joven[5]: que, si no solamente ella puede y quiere ser cívica y reformadora, al menos sí será el actor más influyente, no obstante, los artículos 31, 35 y 36 constitucionales son obligaciones y libertades para toda la nación y ciudadanía y el régimen democrático ―elegido por el pueblo mexicano― implica una misma virtud en todos sus integrantes: el amor a la patria, un amor que se manifestará institucional o informalmente para procurar el bienestar nacional. ¿Sólo los jóvenes mexicanos aman a México? Entonces, sea la juventud laudable o inevitable, es absurdo asignarle la empresa exclusiva de procurar a la nación.

Mayoría o minoría juvenil

Empero, puede creerse que si las organizaciones mexicanas del Poder Legislativo emplean la teoría agonística para determinar sus legislaciones[6] y que si los procesos electorales utilizan el método de mayoría relativa, habrá alguna mayoría cuantitativa poblacional que deba conducir al Estado, ¿son los jóvenes esa mayoría? Si la Lista Nominal de Electores de este año contiene a 89, 072,683 ciudadanos[7], donde 25, 485, 894 son jóvenes en edad para votar[8], es decir, el 28.6% del total, cuando hay un 11.56% de adultos mayores (65 años y más) y un 59.83% de personas maduras (de los 30 a los 64 años de edad)[9], es evidente que la población joven no es una mayoría numérica, por lo que, aun cuando hubiese votado plena y unánimemente en las elecciones presidenciales, por sí sola no habría elegido al Presidente de la República[10]. ¿Entonces las consideraciones sobre la juventud se deben a que la naturaleza de su mayoría no es cuantitativa sino cualitativa? Siendo así, ¿son los jóvenes mexicanos quienes, como servidores públicos o ciudadanos, hacen más iniciativas de ley, quienes proponen más proyectos a la administración pública o se destacan más en las Fuerzas Armadas o respetan más las leyes y procuran su derogación al ser virtuosos y no necesitarlas? Si la respuesta fuese afirmativa, podría cuestionarse entonces por qué no son perceptibles los resultados de aquellas acciones, a lo que podría responderse que no existen las condiciones necesarias para que devengan esas acciones de un potencial presente, lo que inferiría que la juventud mexicana es un problema por ser un bien imposibilitado, por ejemplo: de 2015 a 2016, de 504, 801 integrantes de 8, 686 organizaciones civiles, el 41.3% fueron jóvenes, donde 1 de cada 10 decisores lo eran; mientras que de 213 dependencias gubernamentales, el 17.2% de sus miembros eran jóvenes e igualmente 1 de cada 10 decisores lo fueron; asimismo, el 15.3% de los integrantes de 5 partidos políticos, eran jóvenes y 0 fueron decisores[11]. Así, la juventud ha padecido desigualdad pues ni siquiera su participación decisoria fue proporcional a su membresía, por lo que, si la respuesta a la pregunta anterior fuese negativa, es claro que la atención especial se debe a que la juventud es una minoría cualitativa y no una mayoría de ningún tipo.

Si la juventud requiere atención especial, ¿por qué se le comisiona exclusivamente ―lo cual sería como escribir con un borrador ―, puesto que ni a las mujeres ni a las comunidades indígenas ―otros grupos que también padecen desigualdad― se les ha asignado la empresa de conducir el Estado? Quizá se deba a la existencia de las condiciones suficientes para que haya ese potencial en los jóvenes: poseen ocio y pasión, es decir, son quienes tienen el tiempo y la energía necesaria para transformar políticamente. No obstante, se ignora la existencia de ese potencial, pero ya se ha descubierto la inexistencia de las condiciones necesarias para su supuesta efectuación, además, si se desea popularmente que los jóvenes sean los únicos ciudadanos que se comporten democráticamente, ¿por qué no reformar el artículo 40 constitucional para establecer un régimen aristocrático, considerando a las personas de 18 a 29 años edad como aquellas que han gobernar y elegir a los gobernantes? Toda idea, al exagerarla, muestra su potencial.


Fuentes de referencia:

[1] Existen en Aguascalientes, Ciudad de México, Chiapas, Coahuila, Colima, Durango, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Querétaro, San Luis Potosí, Tabasco, Tlaxcala y Yucatán.

[2] En Chiapas, Guerrero, Querétaro, San Luis Potosí y Yucatán.

[3] En Aguascalientes, Baja California, Campeche, Chihuahua, Ciudad de México, Durango, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nuevo León, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas y Zacatecas.

[4] Considerando política como lo hizo Weber en El político: las actividades relativas a la dirección de un Estado.

[5] Como lo declara, en su artículo 2, la Ley del Instituto Mexicano de la Juventud: las personas jóvenes son aquellas con entre 12 y 29 años de edad

[6] Donde de todas las alternativas posibles, se elige una para establecerse como hegemonía: la mayoritaria.

[7] vid. INE, http://listanominal.ife.org.mx/ubicamodulo/PHP/index.php

[8] Ibíd.

[9] Ibíd.

[10] Además, esta forma de participación electoral es sólo una parte de la virtud democrática.

[11] Ollin, Jóvenes en Movimiento, A.C. (2016). Índice Nacional de Participación Juvenil 2015-2016, pp. 71-87.


Imagen: http://emmagunst.blogspot.com/2016/06/ana-maria-oviedo-palomares-5-poemas-5.html?spref=pi

Comentarios

Comentarios

Jóvenes Construyendo

Jóvenes Construyendo es una plataforma en línea que ofrece un espacio de expresión para jóvenes con grandes ideas con el objetivo de compartir puntos de vista y propuestas sobre juventud.