La anti-política como aliada del extremismo

Por Ángel Arce

 

Hay mucho en juego en la coyuntura política internacional, con un resurgimiento y crecimiento veloz de la extrema derecha y sus posturas políticas, económicas, sociales y hasta raciales. Las relaciones comerciales y culturales alrededor del mundo como las conocemos se están modificando.

El discurso anti-política al que en México ya no somos ajenos, está  siendo el estandarte de políticos extremistas, “ciudadanos” que en el papel polarizan y crean encono en la basta pluralidad que existe y hasta hace poco convivía relativamente en paz en muchas de las naciones que a nivel global, son consideradas liderazgos y potencias globales y regionales. Casos como el de Donald Trump, en el que en tan sólo tres semanas como Jefe de Estado está demostrando que el discurso ciudadano e independiente abordado desde el populismo es peligroso por la poca o nula preparación de sus impulsores para conducir los destinos de un país o la vida pública, (hasta ayer se había metido en uno de los peores escándalos ya de la historia política de EUA comparado ya con el Watergate por la presunta injerencia del gobierno ruso en la campaña y administración del magnate inmobiliario de Nueva York) traduciéndose directamente en acciones inconstitucionales y violatorias de los derechos humanos y las relaciones entre países como sucede en el vecino del norte, hacen sumamente necesario que desde posiciones sesudas, opositoras, propositivas, progresistas y libertarias; se re establezca con acciones la confianza de la ciudadanía en la política como herramienta de transformación de la realidad, pues lo que hoy ha tomado el escenario político mundial, no es nada más que el individualismo caciquil y dictatorial de unos cuantos que dicen representar a las mayorías a partir de sus propios intereses.

Temas como los abusos económicos, étnicos y humanos, en particular de la administración Trump hacia nuestros compatriotas y hacia nuestro país, son acontecimientos que debemos enfrentar y responder desde una postura consciente e inteligent,e pero al mismo tiempo digna, firme y congruente con la defensa de nuestros intereses como nación soberana. Desestimar acciones económicas, comerciales y políticas en contra de las políticas discriminatorias de EUA hacia México, vulneraría nuestra imagen como país en el exterior, no en sí por una imagen, sino por ser un país en donde el maltrato a los derechos de sus ciudadanos no se da sólo por el gobierno en turno, sino ya por gobiernos extranjeros.

Debemos valorar imponer nuevos impuestos a productos y compañías norteamericanas; establecer un visado a los ciudadanos norteamericanos; establecer y fortalecer relaciones políticas, económicas y culturales con otra latitudes del mundo; sobre todo con latinoamericana como bloque comercial, político y étnico pues no sólo la historia nos une, sino las tradiciones y cultura. Políticas como la que intentan imponer PRI y PAN con la aprobación de la Ley de Seguridad Interna en donde la “regulación” de las Fuerzas Armadas para realizar tareas de seguridad pública, abren la puerta para que instituciones extranjeras se involucren en la seguridad y vida de México, pues en política nada es coincidencia y hoy la necesidad de aprobar esta ley junto al operativo liderado por la Marina Mexicana en Nayarit, se da justo después de la llamada telefónica entre EPN y Trump, en donde en palabras claras del Secretario de Marina de nuestro país, se pidió a México que demostrara si podía con los “Bad hombres” y así se hizo en Nayarit.

Ante esta dinámica mundial y ya nacional, la oposición y los movimientos progresistas y democráticos del país, sobre todo los institutos políticos, hemos fallado en dar propuestas claras al respecto defendiendo los derechos humanos y el progresismo no como ideología, sino como un eje de desarrollo de la vida en equidad, igualdad, libertad y justicia para millones de mexicanos en el exterior y en el país, oponernos firmemente a estas posturas populistas y extremistas además de intervencionistas, es nuestra tarea, tarea que no solo por deber, sino por congruencia y solidaridad con nuestros compatriotas.

Es un momento óptimo para legitimar a la política como herramienta en favor de los ciudadanos, de sus derechos y libertades, evitar la injerencia y maltrato del exterior jugando globalmente requiere de que dejemos la burbuja en la que nos hemos metido, dejemos de vernos al obligo y accionemos en contra de una política intervencionista y violatoria de los derechos humanos como lo es la Ley de Seguridad Interna, opongámonos firmemente a gobiernos racistas, xenófobos y populistas, pues de no hacerlo, estaremos siendo cómplices de una nueva era oscurantista y de retroceso mundial que no solo los ciudadanos nos cobrarán, la historia también lo hará.


Imagen: http://diario16.com/la-extrema-derecha-arrasa-en-europa/

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