La aceptación de lo diverso

Por Brandon Ramírez

 

Después de lo ocurrido en Orlando, las declaraciones de algunos jerarcas de Iglesias en nuestro país, dentro del marco de las elecciones y el debate abierto (aunque es un tema que lleva muchos años discutiéndose) por la iniciativa del Ejecutivo Federal para evitar la discriminación (entre otras cosas) por las preferencias sexuales de las personas, una vez más el tema de la diversidad sexual ha ocupado espacio en los medios y discusiones en redes sociales las últimas semanas.

Por cuestiones de edad, y porque antes no existían registro y acceso a información tan fácil como la tenemos hoy día, me es difícil afirmarlo, pero creo que los distintos pasos que hemos dado como civilización (hablo de occidente), a sociedades cada vez menos discriminadoras se han encontrado con los mismos obstáculos.

Pienso en primer lugar en las luchas de las mujeres, desde las distintas banderas de los feminismos y fuera de éstas, en su búsqueda de un trato más equitativo, su valoración como parte del sector productivo de la economía, el resquebrajamiento de los estereotipos que le exigían ser sumisa y dedicar su tiempo a los hijos, esposo y labores del hogar. Es cierto que las mujeres siguen siendo víctima de discriminación, que temas como los feminicidios y en general la violencia de género les afectan particularmente, y que su trabajo sigue siendo menos recompensado hasta en términos salariales con respecto a los hombres; pero también es igual de cierto que la situación es muy distinta a lo que se vivía hace 100 años, en parte gracias a esas luchas reivindicativas, que en otras victorias tienen la del reconocimiento al derecho a votar y ser votadas, este segundo aspecto, en el que aun vamos avanzando lentamente.

Es posible que, a los niños de hoy día o a nosotros mismos, nos parezca irrisorio que una mujer no puede votar por el siempre hecho de ser mujer, pero eso era lo normal, y no sólo en ese aspecto político, sino en todo lo que respecta la vida cotidiana, se restringía así la libertad y los derechos por cuestiones de sexo.

De igual forma pasaba en Estados Unidos, por ejemplo, con los temas raciales. No fue hasta el movimiento por los derechos civiles en aquel país, que se fueron rompiendo reglas de convivencia que hoy también no sonarán tan absurdas como que una persona, por ser mujer, tenga menos oportunidades o derechos que un hombre. La segregación racial, y el ejemplo anterior, la inexistencia del derecho al voto de la mujer eran una realidad hace alrededor de 50 años. Tampoco es mucho tiempo, y ello explica que aun sigan existiendo problemas en cuanto a la equidad por ambos temas. Pero innegable es que se ha avanzado en ambos, y que muy probablemente las próximas generaciones vean a nuestros tiempos con cierto desdén, como puede que nosotros lo hagamos con los sacrificios humanos o la inquisición.

Supongo que, con el tema de las relaciones homosexuales en general, y con sus matrimonios en particular, pasará algo similar. En algunas décadas, quien lea que dos personas del mismo sexo no podían casarse, le parecerá tan irrisorio como para nosotros lo es que una mujer no podía votar o un afrodescendiente no podía sentarse al frente de un autobús en Estados Unidos. Es cierto que el tema de la homosexualidad, al ser en buena parte rechazado por principios más bien religiosos, cueste un poco más en normalizarse en las sociedades con fuerte apego a las distintas Iglesias que lo plantean así.

En el caso específico de Orlando, difícilmente sabremos si la motivación principal fue cultural, política, religiosa, homofobia o una mezcla de todas ellas y algunas más- Lo que si podemos afirmar es que fue motivado por un cierto tipo de odio/desprecio a los otros, “los diferentes”- Poco a poco hemos hecho más denunciables los distintos tipos de discriminación. El simple hecho de denunciarlas y hacerlas visibles, es una victoria, y los primeros pasos para las reivindicaciones y transformaciones culturales. Quién sabe si llegará el día en que las diferencias de cualquier tipo dejen de generar maltrato, desprecio, odio y violencia, al extremo de matanzas como la ocurrida allí, pero al menos podemos ver con cierto optimismo que caminamos hacia allá. Los ideales no suelen materializarse como tales en la realidad, por eso son ideales… pero son como una referencia, una guía que debe orientar nuestras acciones hacia lo que consideramos deseable.


Imagen: http://educacion.ucm.es/data/cont/docs/24-2015-06-03-Imagen-181.png

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