Julian Barnes y Shostakovich

Por Ana Garduño

En el mundo de la música clásica; no hay vida más documentada y más polémica que la de Dmitri Dmitrevich Shostakovich. Si no es razón suficiente para hablar de este personaje el que haya sobrevivido la Rusia Soviética de Stalin junto con otros compositores como Prokofiev o Stravinsky, la polémica comienza en relación al significado oculto de su música, y sobre todo a sus opiniones y relaciones personales con el régimen soviético. Y sí, la vida de Shostakovich fue confusa y contradictoria: desde haber estado a punto de ir a Siberia hasta afiliarse él mismo con el partido posteriormente, éste no dejó mucho detrás de sí para que musicólogos e historiadores puedan definir sus creencias y su vida de una manera exacta. Muchos han tratado, y muchos han muerto bajo la controversia intentándolo, como Solomon Volkov, quien en 1979 escribió las memorias del compositor, clamando que el mismo Shostakovich se las había dicho. Poco después, muchos que lo habían conocido, incluyendo su propio hijo, Maxim Shostakovich, criticaron la obra de Volkov de no tener fundamentos. 

Sea cual sea el lado que tomemos en el dilema de la ideología del compositor, es interesante analizar las diferentes producciones, tanto literarias como documentales, para notar las sutiles diferencias que existen entre cada una. En este caso, recomendamos tres. Para empezar, el documental Shostakovich: Into the Cold Dawn, de Olvier Becker y Katharina Bruner que trata de mantenerse en línea sin dejarse caer mucho a las intepretaciones sobre las ideologías, y sólo dramatiza el tema un poco con marionetas. Es interesante de ver, sobre todo porque cuenta con memorias en voz propia de Maxim y de Irina, y de Rostropovich, gran chelista y amigo íntimo del compositor. En segundo plano tenemos una biografía muy completa escrita por el chelista mexicano Carlos Prieto, quien tuvo la oportunidad de conocer a Shostakovich cuando visitó Bellas Artes. Esta biografía está fuertemente inclinada hacia descripciones musicales, pero también a un punto de vista objetivo y a hechos históricos de alrededor de la vida del compositor, sin caer en interpretaciones. Finalmente, tenemos la novela El sonido del tiempo del escritor inglés Julian Barnes. En lo que respecta a las obras que se han escrito sobre Shostakovich, esta reluce sobre las demás. No sólo porque es una novela biográfica, narrada desde el punto de vista del mismo compositor, sino porque Barnes no tiene miedo de crear a su propio Shostakovich, no tiene miedo de caer en interpretaciones, y no tiene miedo de admitir que una de sus fuentes principales fue el controvertido libro de Volkov. 

Esto puede parecer imprudente, sobre todo cuando se trata de una novela biográfica, y podríamos argumentar que Barnes sólo se salva de la crítica por el margen de ficción que pueden permitirse las novelas biográficas. Muchos han criticado la interpetación de Barnes de Shostakovich, y muchos otros la han aclamado; de nuevo, depende completamente del interpretante, pero justamente el poder de la novela de Barnes radica en que no hay lugar para las interpetaciones de Shostakovich; puede que haya lugar para decidir si estamos de acuerdo o no con la interpetación de Barnes, pero el Shostakovich que escribe es contundente, es realista, y sobre todo, es convincente, y podría obligar incluso al más fiel de los creyentes en el Shostakovich comunista a reconsiderar. 

Muchas de las obras de Shostakovich han sido consideradas una burla y un desafío a Stalin incluso desde que se escribieron, y el hecho de que el compositor sólo pudo sacar a la luz muchas obras de su juventud hasta el periodo de Khrushchev como La nariz o su Cuarta sinfonía, son un claro indicio de que su música sí sufría de represión y de censura, como fue el caso también con Lady Macbeth de Mtsensk. Por otro lado, la actitud tímida y pasiva que podemos apreciar en sus entrevista y en testimonios de conocidos no concuerda muchas veces con la brutalidad y rudeza de su música; hasta el punto en que si escuchamos la Onceava sinfonía y luego nos ponemos a ver a Shostakovich hablando, es difícil de creer que él fue el compositor. En El sonido del tiempo, Barnes toma un paso más adelante y se dedica a interpetar directamente los dos eventos más polémicos de la vida de Shostakovich: su visita y conferencia en Nueva York, y su afiliación al partido comunista. Es una obra arriesgada, sin duda, pero al final de todo bien lograda en el objetivo de poner al lector en los zapatos de un artista viviendo en el régimen de Stalin. Puede ser que no sea exacto en lo que refiere a las propias experiencias del compositor, pero al menos no permite darnos cuenta de las crudezas del régimen soviético y de la difícil vida que los artistas tenían que vivir. 

La vida de Shostakovich siempre seguirá siendo polémica, y es muy probable que el debate entre los que afirman su pertenencia autentica al partido y los que la niegan nunca llegue a una conclusión razonable. Sin embargo, sus propias experiencias, su propia música y su propia personalidad hablan por sí mismas a la hora de darnos cuenta del efecto que tenía el régimen de Stalin sobre los artistas, y la obra de Barnes es un buen medio para lograr entender esto, y sobre todo, para mantener la memoria y la plática sobre uno de los compositores más prolíficos de la historia. 


Fuentes:

1.- http://www.classicfm.com/composers/shostakovich/guides/dmitri-shostakovich-life/

2.- https://www.medici.tv/en/documentaries/into-the-cold-dawn-portrait-of-dmitri-shostakovich-oliver-becker/


Imagen: https://imagessl1.casadellibro.com/a/l/t0/51/9788433979551.jpg

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