Jaque

Por Aarón Rojas

A punto de iniciar la contienda política “oficial” en mi estado, el Estado de México, todas las maquinarias empiezan a engrasarse y prepararse para la batalla que tendrá lugar los próximos meses en uno de los estados más importantes en México. No lo es solo por su número de habitantes (más numeroso), o por su posición geográfica privilegiada (pues prácticamente rodea a la ahora Ciudad de México), que ya por eso debería ser de importancia predilecta; lo que se juega no es solo la candidatura de una entidad más, de otra de las 32 que conforman la República Mexicana, lo que se juega es: el futuro de todo el País.

Para muchos extranjeros o mexicanos que no conozcan bien el mapa político de México les explico: este es un país donde se juega con dos cartas principales, la Presidencia de la República y las Gubernaturas Estatales, principalmente, aunque se puede colar algún miembro del Congreso de la Unión o Secretario de Estado. Para llegar a la primera, en muchas ocasiones (prácticamente la mayoría de ellas) se debe pasar por un puesto donde se reconozca a la personalidad que abandera su partido, por ello los Gobernadores son tan importantes en este tablero.

En la vieja guardia mexicana, aún vigente en algunos lugares de este país, el segundo al mando (entiéndase Secretario de Gobernación o de Gobierno, según sea el caso), era quien naturalmente sucedía a su antiguo jefe, en un círculo casi nepotismo al que el novel de literatura Vargas Llosa bautizó como “La dictadura perfecta”. Al llegar el proceso democratizador y quitar al, autodenominado, hijo de la revolución mexicana, este proceso desapareció a fuerza de la voluntad de un Secretario de Estado que buscó por todos los medios llegar al poder, y lo logró.

Con ello, se abrieron nuevos horizontes para quienes aspiraban a la Silla del Águila, permitiendo que casi cualquier persona integrante de un partido fuerte pudiera llegar a ser el candidato. Sin embargo en el Estado de México, la vieja guardia siguió persistiendo hasta bien entrado el siglo XXI, ofreciendo absoluta lealtad al Señor Presidente y legando a la Patria, en tiempos recientes, no solo Secretarios Nacionales, sino, Presidentes Nacionales de Partidos y claro, a nuestro ilustrísimo Presidente.

Cabe destacar, que el ilustre personaje que en estos momentos preside a este país fue, Gobernador del Estado de México, y los personajes antes mencionados, también. Ven ahora por donde va todo esto, y la importancia que tiene este estado en particular para la camarilla que se encarga de dirigir las políticas mexicanas. Pues es en este estado donde por casi cien años se han cultivado muchos de los más insignes personajes que han gobernado este país, nótese que solo pongo gobernado, pues esto no significa que lo hayan hecho de la mejor manera.

La categoría de esta elección venidera, cobra importancia también al saber que, muy a pesar de que este estado ha legado a muchos personajes que han dado forma a México (Rectores de la Universidad Nacional, Secretarios de Estado, Líderes de Partidos a nivel nacional, incluso pensadores y académicos), este es uno de los más peligrosos, para mujeres y periodistas; con menos oportunidades de empleo y educación; con mayor índice delictivo, tenemos el municipio más peligroso del mundo; entre muchos otros padecimientos.

Por tanto, quien gané esta elección, entiéndase el partido político que gane esta elección, será con toda seguridad, quien gané las elecciones presidenciales del país azteca, mismas que habrán de realizarse el año siguiente, 2018. Como pueden ver, todo está milimétricamente calculado para que, el grupo que actualmente gobierna al Estado de México, se quien suceda al Primer Mandatario mexicano.

Por muchos años, como ya lo mencioné anteriormente, esto se hizo sin el mayor problema, pero ahora han surgido muchos problemas para el cacicazgo mexiquense, el más importante de ellos es que, su partido, que actualmente gobierna el país al igual que la entidad, está muy mancillado y debilitado; esto provocó el crecimiento de nuevas fuerzas políticas en la entidad, poniendo en jaque a la camarilla. Entre ellos la izquierda mesiánica y el humanismo político, representados en partidos, el primero nuevo y heredero de un discurso mesiánico, el otro con un viejo historial electoral (fue el partido que consiguió la alternancia política y democratizó al país).

Estos son los dos principales contrincantes contra los que se batirá el Rey de las piezas rojas, quien ha puesto en riesgo a todo su juego, apostando a otro de la vieja escuela como única pieza, a quien dotó con las propiedades de movilidad de la Dama todo para enfrentarse a su enemigo, numeroso pero dividido, por dos frentes.

Ante esto, el panorama para la entidad referida como para la “tierra del sol” se ve ininteligible. Pues se pelea por tres bandos, todos separados y con proyectos distintos, pero con una sola meta: Ganar.

Debemos estar pendientes, entonces, de las directrices que se vayan marcando a lo largo de este juego, pues el Rey de las piezas rojas ya está a un movimiento de perder y deberá hacer acopio de toda su inteligencia y sagacidad si quiere seguir conservando su poder.

La otra pregunta surge al pensar, ¿Qué pasará si otro gana? El de las piezas azules (humanismo político) o el de las fichas color vino (izquierda radical), diametralmente opuestos.

En eso debemos pensar a la hora de votar, y a quienes nos sean ajenos a esta elección, recuerden que aquí se está midiendo, también el futuro de México.


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