Inteligencia Artificial: Lo peor está por venir

Por Noé Gabriel Portes Gil Bermeo

Hoy en día muchas personas ya no ven a la inteligencia artificial como un problema: ya sea como el apocalipsis y la extinción de la raza humana tal como aparece en las películas, o ya sea como cuando las máquinas iban a hacernos inútiles y seres muy poco racionales, siendo éstas quienes ocuparían todos los trabajos que las personas hacen actualmente, como el conducir un coche.

Me interesa muy poco lo que otros tienen que decir sobre la inteligencia artificial, si es buena o mala, a tal punto de que me aborrece, tal como a muchos les sucede (tal vez incluso al mismo lector), así que aquí no diré lo bueno y lo malo, sino las funciones que tienen las inteligencias artificiales actuales, qué pueden y qué no pueden hacer, por qué los medios de comunicación (y los mismos que trabajan en esta área de las IA) exageran los descubrimientos o progresos que se han hecho, si reemplazarán a los humanos y nos harán sus esclavos o unos inútiles, y, ¿tiene algún sentido crear una inteligencia artificial? ¿O sólo es el mismo ego del hombre por quererse sentir (y ser) la raza superior que logrará crear vida? ¿Acaso juega a ser Dios?

Seré breve y no profundizaré tanto en el progreso de creación y elaboración de una IA, esto para que al lector le sea más fácil seguir el texto.

Las IA no son lo que muchos creen. Cuando se presentó la inteligencia Deep Blue, capaz de jugar al ajedrez, y al haberle ganado al, en ese entonces, campeón mundial Kasparov, muchos aclamaban que las máquinas eran superiores intelectualmente al ser humano. Afortunadamente (o lamentablemente para otros) esto no es así, aún hoy en día. Sí, la máquina le ganó al campeón, pero si alguien le pidiese a esa misma máquina hacer un emparedado, ésta inmediatamente quedaría inerte sin hacer nada, ya que no fue programada para ello, sólo para aprender todas las jugadas posibles en ajedrez y así desarrollar un juego perfecto en el que siempre gane, no a hacer emparedados.

En este punto algunos podrían decir: “Exacto, las IA se programan, por lo que un apocalipsis como el de Terminator no podría ser ya que tenemos total control sobre las máquinas”, otros más aclararían: “No, actualmente las IA no se programan para hacer ciertas cosas, sino que se les da la libertad de que ellas puedan aprender por su propia cuenta cualquier cosa: desde jugar ajedrez hasta hacer emparedados, y ni un algoritmo implementado por el hombre lo hará, sólo el mismo genio de la máquina”. La segunda persona tendría la razón, pero no del todo, éstas IA que aprenden por su propia cuenta aún presentan varios inconvenientes, uno de ellos es que éstas, al utilizar información varia, no pueden desarrollar pensamiento propio, o sea, a diferencia de un ser humano, estas máquinas no pueden pensar o llevar su aprendizaje a un nivel más complejo o subjetivo. Si le pidiéramos a una que nos dijera el significado del color rojo, nos podría decir sus propiedades físicas (vibraciones, frecuencia, energía), incluso nos podría decir lo que ha muchos seres humanos significa a un nivel psicológico (amor, odio, violencia, sangre, etc.), pero le sería imposible darle un significado subjetivo propio: “¿Qué es lo que tú entiendes por rojo?”

Aún hay un largo camino para que la IA sea igual que un ser humano, o superior. Algunos estiman alrededor de unos 100 años, otros en mucho menos, tal vez para el año 2030 o el 2050, lo cierto es que nadie lo sabe, ya que nadie puede afirmar con exactitud qué pasará mañana.

Incluso existen algunos test para las IA, las cuales comprobarán si tienen consciencia (pueden pensar por sí mismas) y si el ser humano puede crear vida artificial. Entre estas pruebas está la más famosa: “El Test de Turing”, el cual no explicaré a fondo, pero daré el objetivo de éste. El Test de Turing pretende “engañar” al receptor, ya que tenemos a dos emisores, un individuo humano y una máquina, si éste es “engañado” por la máquina y cree que es otro humano, entonces se habrá creado vida artificial. Algunas de las IA ya han pasado dicha prueba, pero aún no se tienen grandes avances de que en realidad sean seres conscientes.

Algunos amantes o incluso personas que trabajen en esta área podrán decirme que eso no es cierto, que existen IA muy inteligentes y que han pasado todas las pruebas posibles y son conscientes, pero lo cierto es que ello aún no es verídico, es por esto que tienden a exagerar, creen haber hecho o haber descubierto la noticia del siglo, pero no es así. No es que no sea posible, sino que aún está en desarrollo y existe un largo camino.

Las IA reemplazarán los trabajos de muchas personas, de hecho, ya lo están haciendo, tal como debe de ser la evolución (o al menos tal como nos ha enseñado la historia que debe ser). Retomando la Revolución Industrial, lo mismo pasará con la IA, sólo que este progreso evolutivo de máquinas será de paso en paso, pero éstos serán muy largos, y, como bien se ha dicho, ya están sucediendo. Aunque no lo veamos, las IA ya están entre nosotros, desde aparatos sofisticados que te ayudan en diversas labores, hasta la misma que se encuentra en los diversos navegadores de internet, éstos analizan tus cookies y tus datos viendo qué es lo que te interesa para darte publicidad de ello, o incluso usan el micrófono de tu dispositivo para escuchar qué es lo que buscas o qué te interesa, ¿esto quiere decir que invaden mi privacidad? Pues sí, pero sólo porque eres un consumidor, si vivieras en el bosque creando tus propios productos para tu supervivencia entonces otro asunto sería. ¿Es malo? Por supuesto que no, ya que igual intenta prevenir delitos, secuestros o cualquier crimen. Estoy seguro que cualquiera se sentiría más aliviado sabiendo que se “interceptó” una conversación entre unos terroristas sobre estrellar unos aviones contra X edificio gracias a que tenían encendido el micrófono de su dispositivo.

¿Tiene algún sentido crear IA? ¿El hombre juega a ser Dios? Sí, definitivamente, ¿es un error? Tal vez, pero de ello aprenderemos para hacernos mejor. Incluso el ser humano común de hoy en día pretende ser Dios al estar constantemente intentando ser mejor cada día (lo que lo ha llevado a crear la biogenética), ¿hasta qué punto le llevaría esa mejora? Tal vez no a Dios, pero sí a algo cercano, sobre todo si tiene dispositivos inteligentes que le ayudarán en su camino a la evolución, o al éxito.

La inteligencia artificial es una realidad que actualmente estamos viviendo, nos guste o no. Nadie se detendrá a preguntarnos ¿te molesta que el hombre cree una inteligencia superior que pueda aniquilar a toda la raza humana? Sería ilógico que en verdad existiese ese tipo de personas en pleno siglo XXI, sólo los conspiranoicos piensan de esa manera.

Para concluir, ninguna máquina se volverá malvada y ninguna se volverá superior intelectualmente que el hombre, será el mismo ser humano quien se mejore a sí mismo a través de estas máquinas y la biogenética para aproximarse a ser Dios, creando vida (cosa que ya se está haciendo en los laboratorios bioquímicos), haciendo posibles la escucha, el habla, la vista y el caminar para todos aquellos que nacieron sin alguna de estas capacidades, hacer viajes interestelares intentando habitar nuevos planetas, logrando mejores y mayores avances científicos, médicos y agrícolas que los Dioses antiguos y actuales no lograron (o logran), etc. Aún hay problemas que se deben resolver (guerras, hambruna, enfermedades, etc.), pero éstos son mucho menores a como lo eran antes, y el ser humano, por su propia supervivencia y evolución natural, tiene que encontrar nuevos objetivos para el futuro como la amortalidad (no la inmortalidad), de la cual Bill Maris (Presidente del fondo de inversiones Google Ventures) es un ferviente creyente, ya que él mismo, en una entrevista, dijo: «Si usted me pregunta hoy: “¿Es posible vivir hasta los quinientos años?”, la respuesta es: “Sí”», la manipulación in vitro de fetos para la creación de superiores seres humanos, y la felicidad (éstos nuevos objetivos del futuro se podría lograr con la nanotecnología, ingeniería genética e inteligencia artificial). Sin embargo, no es como si esto se llegara a realizar de un día a otro, como bien se ha dicho a lo largo de este artículo, aún hay un largo camino por recorrer, tal vez 20, 30, 50, 100 o 200 años, en ese tiempo pueden suceder muchas cosas. No hay que exagerar.

La guerra es algo obsoleto. Es más probable quitarse la vida que morir en un conflicto bélico.

La hambruna está desapareciendo. Es más habitual sufrir obesidad que pasar hambre.

La muerte es solo un problema técnico. Adiós igualdad. Hola inmortalidad.”

─ Yuval Noah Harari (Homo Deus, 2017)


Imagen: https://goddard11.deviantart.com/art/HAL9000-2560×1440-507104733

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