Indeterminación del Derecho

Por Miguel Téllez

Es probable que sepas que en filosofía hay distintas áreas de estudio: ética, filosofía política, ontología, metafísica, estética, filosofía de la historia, filosofía del derecho, filosofía de la biología, del lenguaje, de las matemáticas, de la física, de la ciencia, y últimamente está en boga la filosofía de las prácticas científicas –es una parte de la filosofía de la ciencia, aunque con temas independientes, según algunos-. Hoy te contaré de un problema –es decir, un tema- de filosofía del derecho, que en estos años ha sido discutido por diversos autores.

La filosofía del derecho, como ocurre con las demás áreas de la filosofía, tiene distintos enfoques. El problema que expondré grosso modo en las siguientes líneas forma parte del enfoque “analítico” de la filosofía del derecho. Podemos decir –sin ponernos muy pedantes- que la filosofía del derecho de corte analítico se preocupa por cuestiones lógicas y relacionadas con el lenguaje que expresan las normas jurídicas.

Las cuestiones lógicas van desde responder a preguntas tales como: ¿las normas son susceptibles de verdad o falsedad? ¿Qué tipo de valor veritativo –si es que hay alguno- se expresa en una conclusión que tiene como premisas una descripción y una norma? ¿Existe una conexión necesaria entre Derecho y Moral? Cuando un juez se enfrenta a un caso controvertido, ¿está fallando según lo que dicta la norma o creando derecho ex novo? Estas son algunas preguntas que involucran cuestiones lógicas –recordemos que cuando hablamos de lógica (y el contexto es el enfoque analítico) pensamos en cuestiones que involucran a la lógica clásica de Aristóteles, lógica de segundo orden o lógica deóntica-.

Algunos problemas que son examinados respecto al lenguaje que contienen las normas jurídicas atienden a cuestiones como: ¿El Derecho es preciso, completo y coherente? ¿Qué implicaciones tiene el Derecho al saber que existen problemas de vaguedad y ambigüedad en él? ¿Qué teoría interpretativa del derecho nos ayuda a resolver los conflictos de conceptos esencialmente controvertidos? ¿La derrotabilidad es una característica intrínseca al contenido del Derecho? Estas son algunas preguntas respecto al lenguaje que hay en el Derecho.

Te cuento que a veces las preguntas del tipo lógico pueden relacionarse con las que apelan al lenguaje, y por ello hay que ser demasiado cuidadoso cuando tratamos un problema: quizá sólo estamos confundiendo más el asunto y, peor, a nosotros mismos. Dado que narrarte en qué consiste cada problema y las posturas que surgen para dar respuesta a esos problemas es una tarea que está más allá de un breve texto, sólo –y tampoco es que yo sea un experto como para poder lograr esa tarea- te hablaré del problema de Indeterminación en el Derecho.

El Derecho –entendamos como Derecho un conjunto de normas jurídicas que busca coordinar conductas humanas- está plasmado en lenguaje natural: es decir, con las palabras que determinada sociedad usa. Así las cosas, el Derecho no está expresado en un lenguaje formal, como las matemáticas o la lógica. ¿Y qué tiene de importante saber una trivilidad como que el Derecho está hecho en lenguaje natural?

Una consecuencia de los lenguajes naturales es que implican vaguedad y ambigüedad. Existen diversos tipos de ambigüedad, pero para ahorrarnos las distinciones –sólo por comodidad-, la ambigüedad quiere decir que el significado que tiene un concepto no es claro: puede ser que según el contexto tenga uno, la época o incluso según la estructura sintáctica. Ejemplos de lo anterior: banco –para sentarse o como institución-, e incluso derecho, que podemos pensarlo de alguna forma, pero que diferiría si agregamos ‘unos derechos’, o ‘el derecho’: los artículos indefinidos afectarían el significado.

La vaguedad podemos explicarla con la famosa metáfora del foco de luz: existe una zona de luz, pero también habrá una penumbra. Así las cosas, podemos tener un criterio que nos alumbre para saber qué cosas pertenecen a determinada clase de cosas, pero luego habrá otra clase de objetos que nos harán dudar si pertenecen o no a esa clase de cosas. Por ejemplo: ser calvo o ser alto. ¿A los cuántos cabellos una persona es calva? ¿20? ¿50? Respecto a la altura: seguramente en México alguien que mida 1.85 es considerado alto, pero probablemente en la NBA alguien con esa estatura no sea considerado así.

Las normas jurídicas presentan problemas de ambigüedad y vaguedad. Un ejemplo claro está en nuestro código penal, cuando se habla de supuestos de flagrancia, cuando se menciona que la búsqueda del ladrón debe ser “ininterrumpida”. ¿A los cuántos segundos una búsqueda ya no es ininterrumpida? ¿O es que desde que parpadeamos y lo perdemos de vista ya se interrumpió la búsqueda? ¿Cuándo dejamos de ver al ladrón por 10 segundos? ¿9 segundos?

Dijimos líneas arriba que el Derecho sirve para coordinar conductas humanas, si es el caso que el Derecho presenta problemas de vaguedad y ambigüedad, y por tanto no sabemos cuál es significado que se expresa en el Derecho, ¿cómo es que sabremos cuál es nuestra conducta apropiada?

Existen teorías interpretativas del derecho que buscan dar respuesta a lo anterior. Sin embargo, esas respuestas te las contaré en el siguiente escrito, por ahora basta que hayas conocido el problema de la indeterminación del Derecho: dado que existen la vaguedad y la ambigüedad en el Derecho, no podemos dar por hecho que el Derecho está determinado totalmente: existen zonas de penumbra donde –usando las frases de juristas y filósofos del derecho- las normas guardan silencio, y si realmente creemos que el Derecho debe coordinar conductas humanas, entonces nos urge encontrar una respuesta a ese silencio.


Imagen:  http://fundamentojuridico.com/el-derecho-de-rectificacion/

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