Identidad

Por Miguel Téllez

 

Hay distintos exámenes respecto a indagar la condición del mexicano. Algunos intentan rastrear tal condición hablando de categorías como ‘modernidad’, tal es el caso de Bolívar Echeverría¹, y otros usan herramientas de corte crítico para concluir que somos hijos de la //////// –como cuenta Paz²-.

Lo que expresaré es que ambas posturas, si acaso tienen algo cierto, no son adecuadas, y por ello, podemos calificarlas como falsas –es decir, sus conclusiones son falsas, aunque quizá algunas de sus premisas sean verdaderas-. La primer crítica que quiero exponer es, 1) la ausencia de claridad y 2) el uso de categorías exageradas.

Respecto a 1), parece una obviedad que si queremos hacer un examen de la condición del mexicano, ésta es para debatirla con los mexicanos. No tiene caso, por tanto, expresarse con lenguaje oscuro y metáforas en cada renglón del párrafo si lo que se quiere es señalar un asunto importante y de incumbencia para todos nosotros –los que somos mexicanos-.

Así las cosas, se sigue a el asunto 2), pues la nula atención a la claridad lleva a distintos autores a usar categorías que no son –y quién sabe si deban merecer atención- del conocimiento de los lectores. Es decir, parece que los autores escriben para ellos o para los asistentes de sus clases, seminarios, conferencias, y que de todos éstos, sólo algunos más o menos conocen el significado de las categorías que los autores emplean en sus discursos. Podemos agregar que, a pesar de que suela mencionarse la originalidad de sus ideas, es notorio que sólo llevan conceptos de alguna tradición a los asuntos locales, lo cual suele implicar exageración. En todo caso hay que analizar mejor las cosas y no reciclar algo que quizá ni siquiera pueda ser de utilidad para nuestras tareas. Por tanto, resulta poco razonable que un examen importante sea descrito casi en otro lenguaje.

La posible crítica a la claridad que apelo, es que a) puede ser que esa haya sido la mejor manera de explicar las tesis que querían sostener los autores y b) que si no se usan categorías, entonces el problema sustancial deja de serlo.

Estoy de acuerdo con ambas objeciones, aunque la inquietud inmediata que cualquiera podría tener es, ¿acaso no pueden esforzarse por explicar más o menos las cosas? Sin duda los ejemplos son una herramienta útil para aclarar algunos problemas filosóficos, por decir algo.

Finalmente, para no seguir con este asunto trivial, no podemos negar la ausencia de claridad y precisión de aquellos autores, más allá de que así haya sido la única manera en que podían expresarse. Dado que sus exámenes nos parecen insatisfechos, sea por su contenido o sea por su forma, entonces, toca a nosotros dar nuestro propio juicio: claro y preciso.

Las tesis que sostendré son las siguientes: a) la condición del mexicano nunca ha tenido un sustento fijo, b) los cambios lo han perjudicado –quizá beneficiado-, c) de los asuntos anteriores, se sigue la nula identidad en conjunto, que pueda perdurar o que podamos señalar como existente.

Desde nuestros antepasados ha existido el imperialismo, la pelea entre pueblos y el sincretismo. Ejemplos de los asuntos anteriores son estos sucesos: el poderío Mexica; el descontento de tepanecas y el gobierno de Tenochtitlán; y la ‘absorción’ de ritos o costumbres debido a la convivencia entre distintos pueblos. Hacer un examen exhaustivo de estos sucesos no es tarea de este trabajo, sino señalar aspectos significativos respecto a las tesis expuestas en el primer párrafo de este punto.

Dado que nuestros antepasados estuvieron en completa convivencia con otros pueblos, bien podemos afirmar que tenían sus propias costumbres, y que también aceptaban o sabían de otras. Lo importante de este asunto es la pluralidad; cada quien conocía la identidad respecto a su pueblo, pero se convivía con otras comunidades. Sin embargo, esta armonía no duraría mucho, además de que no siempre fue una convivencia sin riesgos como es el caso de los tepanecas.

Los cambios determinantes surgieron con la llegada de los españoles. Si desde la época de nuestros ancestros existía una pluralidad de culturas, con el arribo de los españoles el sincretismo aumentó, sin mencionar el rasgo de violencia que tal hecho atrajo.

Lo que quiero señalar con estos acontecimientos es que una ‘identidad’ como siempre se ha querido exponer o hacer referencia en nuestra historia contemporánea, no tiene cabida. Hoy día escribimos y hablamos en un idioma que no es exactamente el nuestro.

Respecto al inciso donde menciono que los cambios han perjudicado a los mexicanos, estoy pensando en la llegada de la democracia y el liberalismo político. Ya sabemos que la identidad del país está en duda, ahora imaginemos que nos dicen: ustedes tienen derechos individuales, la vida buena no existe: hay distintas vidas buenas, y ustedes tendrán los medios adecuados para desarrollar la que prefieran.

Así, comienza la individualidad. Si antes no había identidad, ¿acaso los beneficios de tener derechos individuales no afectan a la tan anhelada identidad nacional? La respuesta es afirmativa, y la razón es que la vida en comunidad nunca figuró entre las cosas interesantes que se pudieran hacer en la ciudad.

La objeción que puede presentarse es que nuestro pueblo es solidario. No discutiría ese asunto, porque regularmente se piensa en lo acontecido en 1985, sin embargo, ¿hoy en 2016 todavía sigue vigente algo así?

La pregunta queda, porque no podemos ignorar que estamos muy desinformados, los medios públicos de información masiva no suelen ser de lo mejor –y ambas cosas suelen implicar apatía- y la vida diaria en ocasiones no deja tiempo para intentar buscar estar más o menos informados –sólo pensemos que nos hacemos 2 horas de ida al trabajo, escuela, etc. (más el hecho de dormir, comer, horario de oficina)-.

Finalmente, no es intención agregar un grado de pesimismo respecto a lo que es –si es que es algo- México, sino sólo cuestionar la seguridad con la que apelamos a una identidad. ¿Hay algo que de hecho nos identifique con nuestros compañeros de país?


¹Me refiero al trabajo de “La modernidad de lo barroco”

²Esto respecto al trabajo de “El laberinto de la soledad”


Imagen: http://www.vocesveracruzanas.com.mx/cuanto-ha-cambiado-la-bandera-de-mexico/

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