Humanos a la carta

Por Miguel Téllez

La semana pasada comencé a leer un libro del filósofo Michael Sandel: The case against perfection, Ethics in the age of genetic engineering. El libro de Sandel discute la pregunta -que pondré de manera muy amplia-  ¿es correcto moralmente modificar genéticamente a los seres humanos? Lo que haré en este escrito será, primero, plantear algunos casos de prácticas de bioingeniería genética y las cuestiones que surgen a raíz de los mismos. No tomaré partido en las respuestas a las cuestiones. A manera de conclusión, plantearé el mismo escenario de la eugenesia pero en México, no sin antes lanzar algunas críticas que me parecen adecuadas.

Sandel comienza su libro poniendo dos casos: una pareja de lesbianas sordas que quieren un hijo, pero quieren que su hijo sea sordo. Luego de los tratamientos adecuados, consiguen tener a su hijo sordo. Luego, una pareja busca una donante de óvulo, pero no debe ser cualquier donante: debe medir 1.77mts, no tener un historial médico que sea dependiente de familiares con enfermedades, etc. Lo que ocurrió es que mucha gente protestó contra el primer caso, pero no contra el segundo. ¿Es correcto traer a un niño sordo -o con alguna discapacidad- al mundo? ¿Por qué? Mucha gente -que protestó- señalaba que era incorrecto traer a un niño así al mundo. Pero, ¿qué ocurre con el otro caso? Parece que si nos detenemos a pensar, también hay algo que nos hace ruido: ¿es correcto intentar que el hijo tenga determinados rasgos o habilidades que le faciliten las cosas?

El argumento socorrido para decir que no es correcto el asunto de modificar -así sea para traer a un hijo sordo o a un hijo súper dotado- suele ser el de la autonomía: si elegimos el conjunto {a,b,c…} de rasgos para un hijo, estamos orientándolo hacia cierta forma de vida. Y por tanto, no lo dejamos ser libre. Estas ideas son algo atractivas e intuitivas, sin embargo, este supone dos cosas: que el hijo -sin influencia de intervención genética- podría elegir sus dones, lo cual es falso: estamos en un sorteo de lotería genética. La otra cosa que hay en este argumento es que tal vez expone nuestra inconformidad con los hijos a la carta, pero hay modificaciones genéticas que no son generacionales: es el caso de las terapias génicas. Así las cosas, es fácil imaginarse a una pareja que tenga a un hijo, y posteriormente lo modifiquen.

No tendré espacio para contar los demás casos que Sandel nos narra: modificación en la musculatura humana, la memoria, la altura y la selección de sexo. Posteriormente, Sandel nos explica asuntos de la eugenesia para entender un argumento que va contra la intervención genética: parece que esa intervención supone rasgos de las prácticas eugenistas. Así que ahora pasaré a exponer brevemente qué es eso de eugenesia y porqué se relaciona con la bioingeniería genética -lo que he estado mencionando como intervención genética-.

La eugenesia es un proyecto de ‘mejora humana’ impulsado por Sir Francis Galton, allá por 1883 (Sandel, p.95). Eugenesia significa ‘bien nacido’. Lo que quería Sir Galton era ‘hacer conciencia’ -dirían algunos hoy- de que la herencia genética tiene que ver con nuestros talentos y el carácter, así que si conducimos nuestra vida a elegir a nuestras parejas con fines de mejorar nuestra especie, tendremos mejores seres humanos.

De nueva cuenta, por economía no contaré los sucesos que ocurrieron a raíz de aquel proyecto, basta con señalar que EUA instauró políticas de eugenesia y Hitler también. Como yo lo veo, la razón de eugenesia tiene distintos matices: unos lo señalan como una especie de fin de la vida humana -ser cada vez mejores-, y su justificación -que es lo que da los matices- viene por razones morales: 1) es lo más correcto que como hombres podemos hacer, 2) no se trata de algo correcto -como una concepción del Bien-, sino de libertad de elección, 3) se trata de algo que le conviene al Estado -justificación de EUA y de Hitler-. Finalmente, las medidas con que se realizan las prácticas eugenistas también hay de al menos tres tipos -como lo veo, siguiendo a Sandel-: 1) coerción del Estado -obligar a los no talentosos a esterilizarse e incentivar  a los talentosos a reproducirse- 2) incentivo económicos -pagarles a los no talentosos para que se esterilicen, y pagarles a los talentosos para tener hijos- y 3) como práctica de libertades: si quieres elegir rasgos de tu hijo, puedes recurrir a bancos de esperma.

Considero que si alguien está en contra de la mejora humana, nos debe una teoría de la naturaleza humana. ¿Por qué? Porque parece que si no debemos modificar algo es porque ese algo es algo así como ‘inmodificable’. ¿Y cómo sabemos que ese algo es inmodificable? Pienso que una forma es decirnos cómo es la naturaleza humana. Es aquí donde entran teorías como la teológica: no está en nuestras manos –aunque parezca que sí- modificarnos, somos una creación de un Ser Divino y sólo estamos a merced de Él, no de humanos, eso es jugar a ser Dios. Hay defensas de tipo secular, como la que hace el filósofo alemán Habermas, donde su punto de toque es una defensa de la libertad –algo similar a lo que veíamos al inicio con la autonomía-. Caricaturizando un poco el argumento de Habermas, él nos dice: al modificarnos ya no somos libres como lo creemos. Parece que una condición de nuestra libertad es el azar: vengo con un paquete de talentos azarosos y sólo así me sé libre. En cambio, si vengo ya con un paquete determinado, parece que se socava mi libertad.

Como verás, la discusión no es tan sencilla como parece. En México la cuestión es distinta, porque como lo veo, no nos preguntamos por esos temas, se está más ocupado en criticar la corrupción –y jamás (salvo algunos pocos) se piensa en pedir instituciones justas (nuestras dudas serían ¿cómo le hacemos?)-, creernos que el narcotráfico es sello de la identidad mexicana actual y otra serie de problemas que, si bien son importantes, sostengo no deberían quitarnos tanto tiempo. En el próximo escrito, sin embargo, expondré rasgos de prácticas de eugenesia en México, y plantearé algunas críticas en relación a ese tema en México.


Bibliografía:

La versión en español del libro de Sandel es: Sandel, Michael, Contra la perfección, la ética en la era de la ingeniería genética, {Trad. de Ramón Vilà Vernis}, Marbot Ediciones, España, 2007.


Imagen: http://labrujulaorienta.com/tag/etica/

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