Huelga de hambre: obligarlos a comer

Por Miguel Téllez

En las siguientes líneas presentaré argumentos que en alguna ocasión surgieron frente al caso de la huelga de hambre. El título de este texto no dice –o al menos lo considero así- gran cosa, la razón subyacente del por qué lo utilicé es sólo por usar un recurso sugerente. A continuación presento el caso concreto por el cual estoy hablando de la huelga de hambre, dado que mi interés en tal discusión es filosófico con los lentes de la ética y del derecho, los argumentos tienen ese matiz, y la discusión también.

El caso específico por el que me interesa alguna parte de la discusión de la huelga de hambre surge por un texto del iusfilósofo Manuel Atienza, quien tiene un texto llamado “Dossier: Huelga de hambre de los <GRAPO>, derecho y ética. La argumentación jurídica en un caso difícil”. La situación es la siguiente: los Grupos Antifascistas Primero de Octubre inician una huelga de hambre como medida para pedir mejoras en su situación carcelaria. Lo que solicitaban los presos era la reunificación de todos los miembros del grupo en una misma prisión, esto porque el Gobierno –cabe señalar que esto ocurrió en 1989 en España- decidió dispersarlos por delitos de terrorismo. La pregunta que surgió luego de la huelga de hambre de los GRAPO es: ¿qué deberían hacer las autoridades en caso de que la vida de algunos presos –o de todos- se viera amenazada por la misma huelga de hambre?

Sin duda hemos escuchado alguna vez de las huelgas de hambre, pero por alguna razón no se discute más: sólo se cuenta el hecho de esa particular forma de protesta, contra qué se lucha o qué es lo que se busca con aquella medida y es todo. No podemos achacarle la poca profundidad a los sucesos sociales a nuestros medios de comunicación, tampoco es innegable que estos influyen en la percepción y la valoración de fenómenos sociales determinados, pero no deberíamos –creo que esto ni siquiera es pedir tanto- ser tan inocentes y no preguntarnos más.

Regresando al caso GRAPO y la pregunta de qué hacer si alguien tiene amenazada la vida por la huelga de hambre, Manuel Atienza –el iusfilósofo que escribe acerca de este suceso- nos cuenta algunos argumentos que se esgrimieron en España por parte de varios autos judiciales. Dado que no deseo ser bastante técnico, omitiré palabras como ‘auto del juez’ en lo que sigue del texto, sólo enunciaré los argumentos y les pondré una etiqueta o apellido, esto –claro está- siguiendo a Atienza en su texto.

Básicamente, nos dice Atienza, hay tres conclusiones a las que se llegaron en el caso de los presos huelguistas: 1) se debe alimentar forzadamente a los huelguistas presos, incluso aunque estén conscientes de sus decisiones y deseen seguir con su huelga, 2) las autoridades están autorizadas para alimentar a los huelguistas, sólo en caso de que la persona en cuestión pierda la consciencia y 3) las autoridades no está autorizadas en tomar ninguna de las medidas anteriores. Cabe señalar que las opciones 1 y 2, son conclusiones que Atienza reconstruye según autoridades jurídicas, en cambio, la opción 3 es sólo una posibilidad, aunque ésta no fue emitida por autoridades jurídicas.

Hay tres líneas de argumentación que apoyan la opción 1), podemos llamarla “defensa de carácter sagrado de la vida”. La idea de los argumentos es la siguiente: la vida debe procurarse de manera primordial, la razón es porque ésta es el fundamento de cualquier derecho: sin vida no hay derechos. Si existiese un conflicto entre la vida y otro derecho, debe prevalecer la vida. Menciono que hay argumentos porque algunos otorgan un valor ontológico sagrado a la vida, en el texto de Atienza, se cita algo que dice “el derecho a la vida implica también <la obligación de hacer lo posible por conservarla, pues en rigor nadie es dueño absoluto de su propia vida, ya que no la crea, sino que la recibe>”.

La segunda línea ya no justifica la opción 1 en términos metafísicos –el valor sagrado de la vida-, sino que lo hace de manera más positiva-jurídica. La idea es la siguiente: cualquiera tiene derecho a realizar huelga de hambre, sin embargo, de eso no se sigue que las autoridades no puedan intervenir en ningún momento de la huelga. Si es el caso que la vida del huelguista corre peligro, la autoridad debe intervenir, pues si no lo hace, comete un delito por omisión: en este caso, por no prestar ayuda siguiendo el deber de socorro –recordemos que esto es en España-. Hay un argumento in extenso en el texto de Atienza, pero dado que es más complejo y deseo continuar exponiendo otros argumentos, lo dejaré de lado –se trata del argumento presentado por Miguel A. Aparicio-.

Quienes defienden la opción 2 –asistir en alimentos cuando el huelguista pierda la consciencia-, siguiendo a Atienza, regularmente justifican de la siguiente manera: el recluso tiene derecho a la huelga, y no es lícito obligarlo al alimento si sigue consciente. Sin embargo, cuando pierde la consciencia cambian las cosas: incluso aunque el recluso hubiese manifestado y previsto su posible pérdida de consciencia, no sabemos en realidad cuál es su verdadera petición ahora que ocurrió la pérdida de consciencia, por lo tanto, la autoridad está justificada en asistirlo en alimento y no vulnera su huelga de hambre.

Atienza realiza unas críticas a los argumentos que he expuesto, aunque por motivos de exposición, no las reconstruiré. Pasaré, en cambio, a la postura de Atienza: las autoridades no deberían asistir a los presos huelguistas aún cuando su vida corre peligro. Retomaré sólo dos razones de Atienza que usa para justificar su opinión: los presos no deben ser alimentos si, y sólo si, es el caso que realmente su decisión es libre y consciente. Segundo, el que se asista o no en peligro de vida, depende sólo de si el derecho en cuestión –en este caso, la vida- supone un gran riesgo frente a otros derechos o situaciones de instituciones o personas: dado que no parece ser el caso, además de que el derecho a la vida se puede entender también como derecho a morir, entonces no parece haber buena razón para asistir a los huelguistas de este caso, aún cuando su vida peligra.


Bibliografía

Atienza, Manuel, “Dossier: Huelga de hambre de los <GRAPO>, derecho y ética. La argumentación jurídica en un caso difícil”, Ver., https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2531913


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