Hacia una vacuna contra el VIH

Por Sergio Andrade

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) fue descubierto y considerado como el agente de la naciente epidemia del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) por el equipo de Luc Montagnier en Francia en 1983. Actualmente la morbilidad y mortalidad por la infección VIH sigue siendo uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial. Además, a pesar de las medidas preventivas, el número de nuevas infecciones es alarmante cada año. El reto más importante para combatir la pandemia es conseguir una vacuna preventiva eficaz.

Veinticinco años de investigación en el desarrollo de una vacuna para prevenir o controlar la infección por VIH-1 parece mucho tiempo. Y a pesar del fuerte optimismo de algunas áreas, todavía no existe evidencia definitiva de que una vacuna candidata ofrezca protección robusta. Sin embargo, durante este tiempo hemos desarrollado una comprensión relativamente sofisticado de los dos elementos esenciales necesarios para el diseño de vacunas: el virus y el sistema inmune del huésped, a esta interacción tenemos que sumar el avance en las herramientas teóricas/computacionales para el diseño y desarrollo de nuevas vacunas como futuras candidatas.

El principal candidato de la década pasada ha completado los ensayos en humanos. Se trata de la proteína gp120 (una proteína que se encuentra en la superficie del virus y que desempeña un papel vital en el proceso de infección de las células humanas), que aunque había inducido protección en el modelo de chimpancé, no demostró eficacia alguna en el ensayo clínico. La vacuna produjo anticuerpos pero no eran capaces de neutralizar aislados del VIH obtenidos de la sangre de personas infectadas. Estos datos supusieron una frustración para la comunidad científica que esperaba mejores indicios de que la inmunización con la proteína gp120 activara alguna respuesta positiva. Uno de los problemas encontrados es que la vacuna se basaba en la forma monomérica de la proteína, mientras que la proteína en el virus se encuentra como trímero y asociada a otra proteína conocida como gp41 (Gómez et al., 2007).

La generación de vacunas contra VIH se ha enfrentado a una serie de problemas que han impedido el desarrollo (y el retraso) de una vacuna candidata. La hipervariabilidad del VIH, el escaso estudio del papel de la inmunidad natural innata y las limitaciones en los modelos animales para estudiar el VIH/SIDA son las principales dificultades. Aunado a esto, las vacunas –aunque son bien entendidas para ser la clave para controlar la epidemia de enfermedades infecciosas como el SIDA – no reciben el mismo apoyo social, político o financiero como lo hacen los agentes terapéuticos.

En los últimos años se ha explorado vacunas celulares o adyuvante en inmunoterapias contra el cáncer o infecciones virales tales como la infección por VIH sobre todo basada en células dendríticas (CDs) para mejorar la respuesta inmune contra el virus. Adecuadamente activadas las CDs mieloides regulan las funciones importantes durante la infección por VIH, tales como anticuerpos que median la neutralización, citotoxicidad y otras actividades antivirales.

Hasta ahora, los ensayos clínicos con estas vacunas basadas en CDs han demostrado que las tasas de beneficio clínico objetivo son bajos en receptores de la vacuna contra el cáncer y en ensayos clínicos del VIH. Por último, la dificultad central del sistema basado en CDs anti-VIH es la captura y procesamiento de proteínas derivadas por el virus o péptidos utilizados como antígenos en la manera de activar específicamente a estas células.

El desarrollo de nuevas vacunas utilizando agentes sintéticos que favorezcan la internalización de los antígenos propuestos como posibles vacunas y el uso de la informática y el modelado molecular para el diseño biodirigido han sido poco explorados, pero con una tendencia reciente en aumento, lo que eventualmente se traduce en disminución de costos y tiempo en los estudios para proponer un candidato.

La mayoría de las vacunas candidatas se basan en el subtipo B del virus y sería lógico pensar que su uso en regiones donde otros subtipos son prevalentes es destinar al fracaso los ensayos. Sin embargo no existen pruebas concluyentes que permitan predecir este fracaso. Por el contrario existen varias publicaciones cuyos resultados indican que hay respuestas cruzadas entre muchos subtipos (Cao et al., 2007; van der Groen et al., 2008). Solamente ensayos clínicos bien planificados, aplicados a distintas poblaciones a nivel mundial donde la diversidad del VIH está comprobada, permitirán dilucidar esta cuestión.


Imagen: http://primeraplananoticias.mx/portal/detienen-a-joven-que-contagiaba-vih-a-proposito-a-sus-parejas/

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