Globalización

Por Brandon Ramírez

 

Para quienes crecimos con cosas como el acceso a internet doméstico, el poder conocer, platicar y compartir archivos con personas al otro lado del mundo es algo cotidiano. Las distancias se han acortado y lo hemos normalizado. Todo es parte de la globalización que busca interconectar todo el globo terráqueo, acercándonos y estableciendo relaciones donde antes era imposible.

Otra resultado, es la estandarización de patrones de conducta y comportamiento. La generación de memes (tanto los primeros, que originaron su nombre, como las imágenes con texto a las que hoy se les llaman así), son una muestra de ello, ya que tienen el mismo significado en cualquier país. Un ejemplo más, son los productos que se venden en todo el mundo, como los iPhone, iPad, o los teléfonos inteligentes de otras firmas como Samsung, con presencia en todos los continentes. Las películas y series de televisión generadas en Estados Unidos tienen igualmente impacto más allá de sus fronteras, bastaría pensar en Game of Thrones, Breaking Bad, The Simpsons, The Walking Dead, que son un fenómeno en buena parte del mundo.

Probablemente, el éxito de éstas sea que están pensadas así, para ser un fenómeno global, más que local. Cada vez respondemos más homogéneamente a pesar de las diferencias marcadas entre un país y otro. Una de las críticas a la globalización es precisamente el detrimento de heterogeneidad, ya que empresas como McDonald’s o Coca Cola, remplazan o absorben a sus similares locales, haciendo posible que, vayas al país al que vayas, siempre puedas acceder a tu refresco, hamburguesa o café de costumbre.

Muchos ven esto como una pérdida de la riqueza y diversidad cultural. Puede que en cierto sentido tengan razón, pero más que la imposición de una cultura sobre otra, en la historia de nuestra especie cuando existe una invasión, la sociedad “dominada” no adopta íntegramente los modelos y patrones de la “dominadora”, más bien se entremezcla con ella. De ahí que todos los países americanos tengamos un acento distinto entre nosotros, y con los países europeos que vinieron a América para conquistar y colonizar (tanto los anglosajones como los latinos).

La propia colonización terminó siendo rechazada, con los procesos de independencia de cada país, y se fue construyendo una identidad distinta, si acaso vinculada por aquella idea del “bolivarianismo”, o el concepto “Latinoamérica”. Lo mismo con las ex colonias asiáticas, africanas y oceánicas. Y en caso de aquellos países colonizadores, su propia identidad cultural debió verse modificada por los nuevos alimentos, enfermedades o animales que encontraron en América, a la vez que reafirmada en oposición a los conquistados.

En la actualidad, seguramente ocurre algo similar. Puede que en cualquier tienda de abarrotes exista un refrigerador de Coca-Cola con todas sus bebidas, pero también habrá uno al lado, lleno con los refrescos locales tradicionales (algunos también de Cola, como alternativa a la firma transnacional). Puede que haya un McDonald’s en cualquier centro comercial y cualquier avenida principal de las ciudades de nuestro país, pero también existen puestos locales de hamburguesas “artesanales” en la mayoría de las colonias, y aún más seguro un puesto de tacos casi en cada esquina.

En el cine, como otro ejemplo, muchos años los grandes enemigos de las películas de Hollywood fueron “los comunistas”, y hoy día lo son los radicales islámicos. Sin embargo, puede que en países como el nuestro, donde “el enemigo público” es más bien el narcotraficante (aunque a veces también es un modelo aspiracional), el mensaje no llegue a permear tanto, y se vea al extremismo religioso como un problema de otro “mundo”.

Quién sabe si un día lleguemos al modelo de una sociedad unificada, con un gobierno, moneda, idioma y cultura global. A los iluminati, una figura más simbólica que real en el mundo de las teorías de conspiración de internet, se les acusa de intentar precisamente esto, generando contenidos de masas en la cultura popular para imponer un modelo de vida y un nuevo orden mundial.

En Europa, el modelo de la Unión que muchos de sus países han emprendido se ve aún con escepticismo, con una falta de integración en muchos sentidos, debido a las barreras que suponen las fronteras culturales y sociales de los Estados Nación que todavía son muy fuertes. Lo que no podemos poner en duda, es que hoy día hablar de fenómenos globales, entre ellos un modelo cultural, tienen mucho más sentido que hace unas cuantas décadas.


Imagen: http://www.nasa.gov/multimedia/imagegallery/iotd.html?id=378104

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