Gestión Integral Costera de la Riviera Maya

Por Mariana García Solana

mgarcia@friendsofthemaya.org

La Riviera Maya es el nombre que se le otorga a la zona costera que va de Cancún a Tulum en el estado mexicano de Quintana Roo. Destaca a nivel nacional como un gran destino turístico. Su estratégica ubicación frente al sistema arrecifal mesoamericano,  aunado a la colindancia con reservas de la biósfera, áreas naturales protegidas y sitios Ramsar, además de los  kilómetros de ríos subterráneos y centenares de cenotes convierten a esta región en un sitio megadiverso en México. Sin embargo, el desarrollo costero descontrolado de  los últimos 50 años amenaza el frágil ecosistema en el que cohabitamos humanos y demás seres vivos en esta región.

Durante el informe final del XV Foro de Ministros de Medio ambiente de América Latina y el Caribe, el Director Ejecutivo del PNUMA, Klaus Toepfer, señaló que “la conservación del medio ambiente no representa un lujo sino una condición en la lucha contra la pobreza, pues son precisamente los pobres quienes sufren directamente los efectos de la destrucción de la naturaleza. Indicó que para poder reducir a la mitad la pobreza en el mundo antes del 2015, tal como lo establecen las Metas de Desarrollo del Milenio, es necesario invertir en el medio ambiente”. Este informe también urge a los gobiernos a adoptar estrategias integradas para la planificación y manejo de los recursos hídricos, incluyendo las aguas subterráneas, desde una perspectiva integral y con enfoque de cuencas, que contemple la armonía con la valoración ambiental, social, cultural, económica y de ordenamiento territorial.

En este artículo analizaremos las principales debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades que tiene el Gobierno de Quintana Roo y sus habitantes, para gestionar integralmente las áreas litorales y así lograr un desarrollo sustentable que combine el turismo, la urbanización y la conservación del patrimonio natural y ecológico para beneficio de la biodiversidad presente y futura.

Una de las principales debilidades ha sido el enfocarse en el turismo de sol y playa, dando prioridad a la infraestructura hotelera por encima de las necesidades ecológicas del litoral. Las zonas hoteleras y urbanas han devastado sin remedio la línea costera (ver Imagen 1 y 1b).

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Imagen 1 y 1b. Cambios urbanísticos de Cancún y Playa del Carmen de 1974 a 2010.

 

Año con año se pierden toneladas de arena, los sistemas de dunas costeros no se podrán recuperar con las construcciones que los obstruyen. Los sistemas lagunares del norte del estado se han convertido en vertederos de aguas negras; y los cenotes y ríos subterráneos del centro del estado igualmente se están contaminando de forma irreversible no sólo por aguas negras urbanas, turísticas e industriales, sino también por incontables residuos sólidos y materia  orgánica. Los manglares están siendo talados para ampliar las zonas urbanas y hoteleras, y la fauna terrestre  y marina está siendo cazada hasta su extinción, por miedo o por ambición, como los tiburones y  jaguares que merodean las zonas hoteleras. Incluso la industria de cruceros contamina gravemente el mar al descargar un promedio de 9,500 kilos de aguas residuales al día, contrastando con la descarga de aguas residuales de un hotel, la cual es en promedio 1 kilo por habitación. Otra debilidad que existe es la inercia que favorece el modelo de desarrollo actual. Es imperante transformar el crecimiento acelerado en crecimiento sostenido. El turismo que alimenta al erario público bien puede aceptar la transformación del destino en un lugar vanguardista y responsable con  el medio ambiente. Los obsoletos rascacielos que obstruyen el adecuado flujo e interacción de los ecosistemas costeros deben dejar de construirse a favor de hospedajes amigables con el medio ambiente y fuera de la zona de riesgo por huracanes e inundaciones.

AMENAZAS: La visión actual de desarrollo del gobierno actual no contempla los principios de la sustentabilidad, sino que únicamente se centra en el mercantilismo macroeconómico. Una nueva amenaza se cierne sobre la Riviera Maya y es la combinación de esta zona turística con una nueva zona mercantil, ya que se busca aprovechar la afluencia de vuelos multinacionales al aeropuerto de Cancún con un muelle para buques de carga de mercancía procedente principalmente de China. Este proyecto, conocido como Dragon Mart, originalmente  fue planeado en Puerto Morelos, a sólo 15 minutos del aeropuerto. Esto derivaría en el dragado de la zona arrecifal del Parque Nacional de Puerto Morelos, y al ser éste un Área Natural Protegida, el proyecto fue cancelado. Sin embargo, la zona sigue siendo muy vulnerable a esta transformación. De acuerdo con la CEPAL, el comercio entre China y América Latina y el Caribe se multiplicó 22 veces entre 2010 y 2013. La necesidad de un muelle de carga en la zona sigue existiendo. El proyecto del Tren Transpeninsular de Yucatán, que conectaría los puertos de Punta Venado, en Quintana Roo, con Puerto Progreso en Yucatán incluiría ampliaciones a los muelles de carga de Punta Venado y la instalación de una Terminal de Almacenamiento y Reparto de Combustible (TAR). Este proyecto fue cancelado, y aun así generó una desviación en recursos superior a los 500 millones de pesos, pero sigue siendo una amenaza latente para la preservación del medio ambiente, el equilibrio y la interacción entre ecosistemas de toda la Península de Yucatán. El sistema de abastecimiento y tratamiento de aguas tanto doméstico como turístico, comercial e industrial debe ser modernizado e implementado en todas las zonas rurales y urbanas del estado. El suelo frágil y calcáreo de la península de Yucatán, sobre el cual se asienta la Riviera Maya, debe ser protegido para evitar filtraciones de contaminantes químicos y orgánicos a los ríos subterráneos, la única fuente de agua potable de la península. (Ver imagen 3)

FORTALEZAS: Una gran fortaleza es la importancia que tiene este litoral para el sector turístico a nivel mundial. El turismo reporta en México un crecimiento de 19% en el ingreso de turistas internacionales, comparado con el 4% de crecimiento del turismo a nivel mundial. Estas cifras deben alentarnos a conservar el atractivo turístico de la región en todos sus aspectos, incluido el cuidado al medio ambiente, la conservación de los hábitats marinos y costeros, el sistema hidrogeológico y la vegetación con su flora y fauna característica. Hoteles hay en todo el mundo y están todos estandarizados, pero la majestuosidad que se encuentra en esta zona del Caribe mexicano es un tesoro que debemos preservar y nutrir cuidando el impacto ambiental de nuestra sociedad sobre él.

OPORTUNIDADES: La economía a base del turismo debe ser solidificada y diversificada para poder reinvertir en la recuperación de los hábitats terrestres y marinos ahora devastados. Se requiere el establecimiento de vedas a la caza y pesca de cualquier especie animal ya que esto se hace por deporte y no por sustento. Los edificios actuales y próximos deberán contar con ecotecnologías que permitan el aprovechamiento del agua de lluvia, techos verdes, uso de paneles solares, reutilización de aguas grises y saneamiento a base de biodigestores y humedales. Los espacios urbanos, rurales, públicos y privados deben favorecer la bioclimatización, permitir que existan zonas arboladas y vegetación endémica.

Se debe respetar los ciclos de vida de la naturaleza y la flora y fauna de la zona, trabajar el campo bajo los estándares de la permacultura y la ingeniería ambiental, favoreciendo la floración y la producción de miel, restaurando el balance del ecosistema para restaurar así la cadena alimenticia de la fauna terrestre y marina de la región. Se debe trabajar en la modificación de hábitos tanto de los locales como de los visitantes para hacer una transición ordenada de un estilo de vida perjudicial a un estilo de vida propositivo y sustentable. Habrá que desmantelar las construcciones obsoletas y abandonadas que se encuentran a lo largo de la zona hotelera de Cancún y restaurar el medio ambiente, removiendo los desechos de las construcciones. Y por sobre todas las cosas, se debe preservar el resto de la costa.

En conclusión, la gestión integral de la zona costera denominada Riviera Maya es en sí un gran reto, pero con probabilidades de éxito si la ciudadanía se informa y exige una legislación adecuada que proteja el medio ambiente por encima de los intereses económicos de un sector que frecuentemente propone obras y acciones que no favorecen el equilibrio ambiental o social. Para tal fin, es indispensable la participación de la ciudadanía desde un contexto democrático, donde utilizando el marco legal vigente logremos proteger el ecosistema que nos da sustento, y que de ser necesario, se lleven estos debates ante instancias internacionales. Los ecosistemas no son fuente inagotable de recursos para beneficio exclusivo de la humanidad.  Debemos dejar de sobre explotarlos y contaminarlos. Y lo más importante, debemos empezar a corregir los errores de la modernidad. Será difícil resarcir los daños cometidos en los últimos 50 años, sin embargo debemos de luchar para conseguirlo. Sólo entonces podremos hablar de una gestión integral exitosa y sostenible.

 

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