Genialidad una construcción social o muestra de la evolución humana

Por Mauricio Rodríguez

 “La genialidad es el nombre que le damos a los hallazgos sin precedente”

Cuando evocamos la palabra genio también evocamos los nombres de Albert Einstein, Stephen Hawking, Leonardo Da Vinci, Lavoisier, Voltaire, entre muchos otros que completan una lista interminable, sin embargo que hace de estos hombres gozar de la condición determinada como genialidad

Psicológicamente la genialidad es la capacidad de matizar un talento con un grado de originalidad enorme, en ese sentido y aludiendo a Einstein se puede afirmar que todo el mundo es un genio, pero si juzgamos a un pez por su habilidad de trepar los árboles, vivirá todo el tiempo creyendo que es un tonto, y es así como se hace la separación entre personas “normales” y los genios, pues la actividad es lo que marca la diferencia, pues como ejemplo imaginemos que en Ghana hay un pequeño niño de 10 años con un CI de 205, sin embargo su contexto, sus recursos, y sus emociones no le permiten desarrollarse como lo que es, y por lo tanto a pesar de su condición inigualable jamás fue reconocido, es como si Mozart jamás hubiera existido.

Por otro lado el genio puede ser una construcción social, pues a través de la atribución de estereotipos contextuales este sujeto se convertirá en genio, ejemplo de ello es Newton que era considerado genio por ser un polimatía destacable que presentó el “Principia matemática” tal obra le permitió colocarse en los corredores de la historia como alguien inigualable, sin embargo en caso de Albert Einstein era lo contrario, lejos de ser un polímita éste era un físico especialista con un talento inigualable, la diferencia entre estos no es más que temporal pues convergen en el mismo punto, el cual es el reconocimiento social de sus talentos innatos y por lo tanto la sociedad busca construir al genio a través de su percepción inmediata en cuanto a sus necesidades, otro elemento que los hace converger es la rebeldía, pues tanto Newton como Einstein contrapusieron sus teorías a las tradicionales para dar un nuevo enfoque a la ciencia.

Por otro lado Charles Darwin afirmaba a partir de “El origen de las especies” su opus magna que la inteligencia en el ser humano era como la fuerza en los animales, pues al prescindir de los músculos que tienen los animales, el ser humano como especie tiene como ventaja el intelecto con lo cual rebasa la fuerza bruta de manera ingeniosa y única, haciendo de la especie humana un eslabón más allá de la naturaleza de las especies, y tal naturaleza se encuentra en características físicas más que mentales, el león domina la selva porque es capaz de asesinar a la mayoría de las otras especies en la selva, pero si ponemos a competir a un ser humano lo suficientemente inteligente como para vencerlo, se observará que el ser humano escasamente usará la fuerza y más bien usará su ingenio para acabar con su presa.

Las posturas anteriores son dos percepciones que hacen de la condición de genialidad una cuestión infinitamente interesante, pues para detentarla no basta un parámetro tan vago como el CI, se tiene que ir más allá, un genio se crea a partir de su contexto, pues como se mencionó anteriormente hay genios que mueren sin saber que lo eran, pues si bien existen personas destacables en áreas de las ciencias duras también lo existen en diversos ámbitos, prueba de ello es la teoría de inteligencias Múltiples de Howard Gardner, sin embargo ésta se torna limitativa con los 7000 millones de personas sobre la faz de la tierra, pues si sólo existieran 7 categorías de la inteligencia en qué parte quedan aquellos que no poseen un talento notables, que son “comunes” que pueden hacer funcionar la máquina que crea el genio, como lo es la sociedad, pues esta es la gran maquinaria construida por las civilizaciones a través de la historia, y ha mantenido su presencia aunque cambiantes, es estable de tal manera que como humanidad todos somos genios pues hemos intentado mantener las formas de civilización a pesar de nuestra tendencia autodestructiva.

Existen por lo tanto diversos rasgos que convierten a la humanidad en la muestra de mayor genialidad como conjunto, pero también existen rasgos específicos en individuos específicos, la cuestión es que programa tales rasgos específicos, y porque la sociedad filtra unos cuantos, la respuesta a esa cuestión no es nada simple por supuesto, pero la dinámica social no podría permitirse tomar en cuenta a cada genio que nace y por lo tanto selecciona a los más capaces en los ámbitos más necesarios, pues de qué sirve un jugador de futbol talentoso frente a un físico como Einstein en medio de una guerra, tal vez  esa sea la cuestión; la sociedad según su contexto determinara qué rasgos deben florecer y cuáles deben perecer, actualmente el ámbito deportivo es enorme y creciente mientras que la ciencia social decrece, por lo tanto al final no importa que se sea un genio o no, lo que importa es cubrir una función social, la genialidad al final solo es un instrumento para dar continuidad al progreso del hombre como especie.


Imagen: http://elrincondelacienciaytecnologia.blogspot.mx/2011/10/genio-y-locura.html

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