Filosofía

Por Miguel Téllez

 

Ha pasado poco más de medio año desde que comencé a escribir en este gran blog. No contaré cómo fue desde el inicio ni lo que he sentido, ya que considero que lo que puedo sentir y decir de mí es irrelevante para el lector (a veces envidio a esas personas que sueltan sus creencias o frases de cereal en plataformas serias). Lo que quiero exponer es por qué he estado hablando de filosofía en cada publicación. No haré una apología de la filosofía aquí (aunque si el lector lo nota, debe entender que eso estudio; así que podríamos decir que me sale natural), sino que señalaré características importantes de ese estudio.

“Amor por la sabiduría”. Si consultan un diccionario y buscan ‘filosofía’, es seguro que aquella oración la encontrarán (y es que es el significado etimológico). Si le preguntan a estudiantes que más o menos han asistido a clases de filosofía, escucharán al menos tres cosas: 1) son preguntas, o todas las cosas que se dicen ahí son raras, 2) es curiosidad por saber y 3) es la reina de todas las ciencias. Lo cierto es que definir ‘filosofía’ es ya un problema filosófico. Supongamos que le creemos al significado etimológico, aún nos quedaría definir qué es amor y qué es sabiduría. Ahora, digamos que creemos que es la reina de todas las ciencias, nos queda averiguar qué es la ciencia y cómo es que sus conocimientos son distintos de la filosofía (claro, y averiguar si son conocimientos genuinos y por qué es que lo son).

En todos los programas de filosofía siempre se dirá que, al menos un objetivo, ayuda a adquirir un sentido crítico. Quizá en eso habría un acuerdo en la academia; es decir, en la facultad de filosofía de alguna institución y según las tradiciones que hayan en tal institución. El problema que surge es ¿a qué tradición le creemos? Aquí quiero decir dos cosas: contar un “pleito” filosófico y algo que parece es causa de que la gente crea lo que cree respecto a la filosofía.

El “pleito” filosófico es que suele mencionarse una distinción entre dos maneras de hacer filosofía: continental y analítica. Los continentales son en su mayoría franceses y alemanes, mientras que los analíticos son ingleses o estadounidenses. ¿Qué los distingue? La crítica común de analíticos a continentales es que éstos son “oscuros” y apelan a conceptos que no refieren a nada. Es decir, los continentales dicen cosas raras. Veamos un ejemplo:

“Si la velocidad de liberación constituye, efectivamente, la vejez del mundo, es porque el mundo mismo debe pasar, perderse para siempre, en beneficio de la ausencia de horizonte de un macrocosmos sin límite en el que estaremos solos, finalmente solos, habiendo unido correlativamente dos tipos de desiertos antagónicos: el de la plenitud y el de la vastedad del vacío cósmico.”

Los filósofos analíticos, en cambio, usan herramientas lógicas (pensemos en lógica de primer orden, segundo orden, teoría de conjuntos y asuntos de este tipo). De hecho, algo que quieren los analíticos es expresar claridad y precisión, evitar la vaguedad y la ambigüedad, lo cual no es tan fácil, cabe pensar que debemos saber lógica (al menos lo fundamental) para decir cosas más o menos interesantes en una discusión de filosofía analítica. Veamos un caso de filosofía analítica:

“Usaré siempre el término ‘eficiencia’ en vez de ‘optimalidad’ ya que es literalmente correcto y además el segundo término sugiere que el concepto es más amplio de lo que en realidad es. Por lo demás, este principio no estaba originalmente destinado a aplicarse a instituciones, sino a configuraciones particulares del sistema económico; por ejemplo, a la distribución de bienes entre consumidores o a modos de producción.” .

Vemos una diferencia. Claro, los temas son distintos, y eso también resulta una diferencia, no es común que un analítico analice cuestiones que se hacen los continentales, si acaso pueden estudiar el mismo tema: la política, digamos, pero la manera de evaluarlo será distinta. Cabe señalar que suele vincularse a los analíticos con nombres como Frege, Quine, Kripke (que fueron filósofos del lenguaje), pero observamos que, como Rawls, también se hace filosofía analítica en otras áreas.

Lo que cree la gente hoy día, a menos que estén más o menos inmersos en la academia, que  filosofía es el trabajo de los continentales, por usar la etiqueta. Sin duda que el trabajo de analíticos es complejo también y nos puede parecer raro; sin embargo, no es una tradición que aquí en México suene tanto.

Exponer temas de filosofía no es tarea ociosa, menos de corte analítico, agregaría. Hay asuntos en la actualidad que nos competen (bioética, política, salud, pluralismo, derecho, etc.)  y una vía plausible para poder objetar, exponer o defender tesis, es la filosofía. No es necesario preguntarse cosas raras para decir que algo es filosofía, sino como esgrima intelectual, lanzar un buen ataque argumentativo que sea claro y concreto.

Expongo tres casos para cerrar el tema y para señalar cómo actúa ahí la filosofía. Es sabido que quiere implementarse una base de datos de ADN en México. ¿Es aceptable que se use información genética en, digamos, asuntos penales o hasta de civilidad? Esto compete a la ética y también a la filosofía de la biología (cabe preguntarnos qué onda con los genes y nosotros, si es que hay diferencia). Según supuestos de flagrancia, no pueden detener a un delincuente si la búsqueda se interrumpió; lo cual nos puede parecer raro, esto compete a la ética y filosofía del derecho. Finalmente, queremos que la gente participe en la democracia, pero a la vez suponemos que tienen libertades (asumiendo que somos liberales), ¿qué hacemos si no quieren participar? Esto compete a la filosofía política y también a la ética.


Bibliografía

http://info4.juridicas.unam.mx/ijure/fed/7/147.htm?s=

Rawls, John, Teoría de la justicia, {Trad. de María Dolores González}, décima reimpresión, FCE, México, 2014.

Virilio, Paul, Ciudad Pánico: el afuera comienza aquí, {Trad. De Iair Kon}, Libros del Zorzal, Argentina, 2006.


Imagen: https://eugene.kaspersky.com.mx/category/seguridad-informatica/

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