¿Feliz día de la mujer?

Por Eva González

 

El día de la mujer es trascendente por su importancia y la controversia que provoca, pues no es poca la maniobra de los que alteran el contenido y a su merecido criterio despojan de argumentos lo que ha tomado siglos en pie de lucha. En mi anhelo y como esperanza aun tengo que seamos más los que en cauteloso esmero hagamos por llevar a puerto seguro el bienhechor argumento.

Es así que con pesar veo cientos de marrullerías como las que a continuación pongo en lista:

-“Las mujeres hoy tienen más privilegios que los hombres porque se les da tiempo de incapacidad por maternidad en las empresas.”
-“Las mujeres dejan de trabajar un día si tienen cólicos, ese privilegio no lo tienen los hombres.”
-“Son más los hombres que mujeres asesinados y no lo tipifican como masculinicidio.”
-“Las mujeres son importantes porque son el principio de la vida.”
-“No debe hablarse de igualdad porque hombres y mujeres son muy distintos entre sí.”
-“Las mujeres son débiles, siempre van a necesitar de un hombre que les cargue el garrafón.”
-“El machismo es lo mismo que el feminismo.”

La gravedad de estas palabras radica en la ignorancia que se esparce a través de ellas, denostando una lucha que ha costado sangre. Hoy las mujeres estudiamos, trabajamos, votamos a nuestros representantes, dirigimos empresas, somos líderes de opinión, educamos, publicamos, manifestamos, gobernamos y tenemos derecho prácticamente a todo lo que queramos y que esté dentro del marco de la ley. Sin embargo, meditabundas, reflexionamos si en la práctica constante somos tan libres como se dice en teoría, y nos encontramos con que a pesar de todo el terreno ganado, en pleno siglo XXI aún nos hace falta mucho, porque se nos sigue relegando al lugar, que dicen algunos, es privilegiado, y se nos “valora” como madres dadoras de vida, educadoras de hijos y amas de casa valientes. A las que son figuras públicas se les sigue preguntando acerca del equilibrio entre sus vidas como madres y como artistas o empresarias, mientras que a los hombres con hijos eso no se les cuestiona pues bien está entendido que la que está a cargo de los críos es la señora. Muy natural le viene ese lugar pues como mujer que ha parido es el sitio correspondido y a la que no lo ha hecho, se da por entendido que algún día será su inminente destino.

A la que aborta se le juzga de asesina mas no al que compartió crédito en  el acto. A la que disfruta de su sexualidad se le tiene por libertina mientras que al macho enjundioso se le tiran dadivas por sus heroicos actos.

Si la mujer se viste descubierta se le califica de indecente mientras que a la que hasta el cuello anda tapada se le tacha de santurrona. Pues más pareciera que estamos para darle gusto a nuestras contrapartes que para vivir nuestra vida en libertad.

Ya basta de argucias y de ataques, si realmente en derechos y en libertades fuéramos iguales, no existiría el descontento por un tema de género.

Tan fácil han encontrado llamarnos feminazis, y hasta otras mujeres atacan a sus mismas congéneres pues se han de sentir por encima de los hombres privilegiadas. No somos la mejor creación de dios ni las incansables madres dadoras de vida, que se nos valore como personas y no por una función biológica, no por nuestro carácter dulce y nuestra devoción a la familia. Ya han pasado esos tiempos en que era menester por estar sometidas, hoy somos más que domésticas y queremos otro tipo de vida.

Nueve meses con una barriga y renunciar a un sueño profesional no es una prerrogativa, por eso yo espero que en un futuro las leyes avancen y se les dé a los hombres la opción de quedarse con dicho privilegio y que después de dar a luz la madre, ellos sean los que se ocupen de criar al infante.

Pedir igualdad no es declararnos con pene y testículos, es querer tener las mismas oportunidades porque hoy en día se nos sigue discriminando en las empresas por tener hijos, por estar casadas, por nuestra edad, por nuestro físico. El que se pida una mujer como secretaria no es que nos estén privilegiando como género, es que nos están relegando a puestos de menor importancia. El que no haya tantas mujeres en la policía, en el cuerpo de bomberos, en el ejército o en trabajos como la construcción no es con el fin de privilegiarnos sino que es un rechazo por considerarnos el sexo débil.

Y a los hombres con gran favor les pido, tengan tantita dignidad y no se releguen a cargadores de garrafones, poniendo en su fuerza bruta la importancia que representan en la vida de una mujer.

Por eso he aquí las palabras de una feminazi que hace más de trescientos años fundamentaba algo que hoy sigue muy vigente:

Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia,
y luego con gravedad
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándonos, si os quieren bien.

Opinión ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis
que con desigual nivel
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

Sor Juana Inés de la Cruz (fragmento)


Imagen: http://www.centrobarrosarana.cl/622/w3-article-10265.html

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