Experiencia Offline

Smartphones1

Por Héctor Mondragón:

Desde hace aproximadamente un mes, he vivido completamente desconectado del mundo de los celulares, y si he de ser sincero, se siente muy bien. El smartphone se ha vuelto un miembro vital  de la mayoría de las personas que viven en esta nueva ‘Era Tecnológica’ y, en la mayoría de los casos, éste se vuelve cómplice y parte de una constante obsesión hacia estar conectado en todo momento.

Así era mi teléfono :')
Así era mi teléfono :’)

Mi experiencia smartphone

Durante 2012 me volví el afortunado (o desafortunado) poseedor de un fabuloso smartphone. Al principio, mi historia fue feliz y llena de emoción por todas las novedades y maravillas que este tipo de artefacto te brinda. Los problemas, de hecho, empezaron a notarse hasta tiempo después, cuando le vas encontrando el sabor a la constante y obsesiva conexión con el mundo. De pronto estás demasiado conectado con las personas, demasiado enterado del mundo y excesivamente obsesionado con la interacción entre redes sociales y servicios de mensajería.

Es tanta la unión con este pequeño nuevo ser, que te empiezas a ver identificado con todas esas personas que en prácticamente todos los espacios públicos (y privados), pierden el interés en la interlocución entre humanos y se entregan por completo al mundo exprés de eterna comunicación digital.

De pronto la interacción real entre personas pierde su valor y resulta más importante tomarle una foto a tu plato de comida con Instagram o hacer Check-in en todos los lugares con Foursquare.  Te enojas si no recibes una respuesta rápida en Whatsapp, sientes una extraña compulsividad por saber si alguien te ha retwitteado en Twitter o por si alguien le ha dado Like a tu última publicación en Facebook. Por ejemplo, si sales a comer con alguien, el sujeto que se lleva la mayor atención es, sin duda alguna, tu teléfono.

Las complicaciones y problemas sociales, culturales y de la salud, son sin duda alguna, reconocibles del lado desintoxicado al que en estos momentos pertenezco. Por fortuna, puedo contar que desde que perdí mi magnífico y superpoderoso teléfono celular, mis habilidades sociales esenciales, como son hablar, escribir o simplemente poner atención, mejoraron e inclusive se vieron potenciadas significativamente. Además, mi estrés y las ansias constantes que me provocaba dicho artefacto, desaparecieron casi por completo.

El peligro de convertirse en esto
El peligro de convertirse en esto.

Entrando en cuestión, me puse a investigar a qué se debía este extraño fenómeno que estaba viviendo, y que tal vez, se trataba de un caso único y específico que no pasaba comúnmente. Para mi sorpresa, esos problemas que sufría con mi smartphone, son en realidad bastante recurrentes. Y es que el stress, las ansias o inclusive la nomofobia, son cosas del día a día en nuestro actual mundo digitalizado.

Es inclusive curiosa la experiencia de Paul Miller, un redactor del blog de tecnología “The Verge”, quien llevó esta experiencia de ‘desintoxicación’ a un punto en el que se desconectó por completo de la internet por un año entero; algo que resulta inimaginable para la gran mayoría de las personas adictas a la red de redes. Paul Miller vivió, al igual que yo (aunque de una forma más extrema), una serie de cambios radicales en su personalidad. Durante su experiencia, empezó a participar dentro de actividades que antes no hubiera imaginado realizar, como pasear en bicicleta, disfrutar de la literatura griega o inclusive tener una reunión con judíos ortodoxos que le invitaban a “parar y disfrutar del olor de las flores”. Aunque Paul acepta que en ciertos momentos se sentía “solo y bastante aburrido”, no deja de destacar la mejora en su capacidad de concentración y las diferentes virtudes que esta experiencia le trajo.

paulmiller
Paul Miller a un mes de estar fuera de línea.

Lamentablemente para mí, el trabajo me ata a este rápido mundo de adicción tecnológica y constante conexión, y por tanto, no podré gozar de esta desintoxicación mucho tiempo. En cambio, tendré que encontrar soluciones específicas que me ayuden a mantener control sobre mi tiempo y mi persona, ante una probable adicción al Whatsapp y a las otras miles de redes sociales que satisfacen la necesidad al no estar solo. Por lo pronto, una buena forma de empezar a lograr ese cometido, es siguiendo los pasos que nos comparte este artículo.

Twitter: @hectorini_

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