Ética evolucionista

Por Miguel Téllez

 

“No hay duda que en la tribu compuesta de muchos miembros poseedores en alto grado del espíritu de patriotismo, fidelidad, obediencia, valor y simpatía estarían siempre dispuestos a ayudarse unos a otros y a sacrificarse por el bien común, y está claro que esta tribu saldría victoriosa en las luchas con los demás: esto sería selección natural.”

Darwin Charles, The descent of man.

 

A continuación narraré de manera breve qué se entiende por ‘ética evolucionista’, luego pasaré a exponer uno de los problemas centrales de tal área: el altruismo.

Como ya deberían tener tatuado quienes han leído mis textos, la ética es un estudio filosófico, el cual se encarga de responder dos preguntas fundamentales: ¿Cómo debo vivir? ¿Cómo debo tratar a los demás? Ética es la filosofía de la moral. No entraré en la discusión de que ética no es lo mismo que moral, aquí usaré como sinónimos ambos conceptos, sólo por comodidad. Ahora bien, la ética no se trata sólo de dar una lista de normas, argumentarlas más o menos y hacerles caso. En el campo de la ética se discute también acerca del origen de nuestro comportamiento moral, nos cuestionamos porqué es que debemos ser morales, de dónde surge la motivación moral, etc. La ética evolucionista intenta dar respuestas a este tipo de dudas, pero no recurre a especulaciones ni proposiciones de corte metafísico como suele hacerlo la filosofía, sino que toma la teoría de la evolución como escudo para entrar al campo de batalla intelectual.

El exponente por excelencia de la teoría de la evolución es el conocido Charles Darwin. Sin embargo, como comentario personal, me sorprende mucho que esta teoría sea tan famosa sólo por el nombre pero no se lea ni se conozcan sus principales tesis –al menos en la CDMX-. Cuando digo ‘conocer’, me refiero a algo interesante, tal como saber en qué capítulos del libro de Darwin, “El origen de las especies”, están sus tesis, bajo qué contexto y qué problemas encuentra el mismo Darwin de lo que sostiene. Lo menciono porque regularmente se tiene una visión parca del evolucionismo, se dicen cosas como “venimos de los changos”, “se defiende la ley del más fuerte”, “se defiende el egoísmo”, etc. Lo cierto es que ese tipo de enunciados parcos son una mala lectura y una mala comprensión del evolucionismo darwiniano.

Para lo que concierne a la ética evolucionista, se suele hablar de un grupo de tesis que sostiene Darwin, las cuales intentan defender la idea de que la capacidad moral, y otras cualidades “superiores” del hombre, no entran en contradicción con nuestra ascendencia animal. ¿Qué quiere decir todo esto? Antes de avanzar, me permitiré contar una creencia bastante arraigada en la historia de la ética, biología, y otros estudios, esto con el fin de explicar la preocupación ante aquella supuesta contradicción mencionada, además de que servirá para entrar al problema del altruismo.

Muchas veces hemos oído cosas del tipo “el hombre es malo por naturaleza”. Cuando repasamos la historia de la humanidad, encontramos que las guerras son parteaguas de periodos históricos. Cuando encendemos el televisor, escuchamos de los terroristas, el narcotráfico en México, los asesinatos en transporte público por causa de un asalto, maltrato a mujeres, a hombres, discriminación, marchas contra gobiernos corruptos, etc. No parece un mundo agradable el que vivimos.

Sin embargo, las personas que causan daño sólo representan como el 1% de la población mundial. Esto nosotros no lo comprendemos porque convivimos directamente con un máximo, tal vez, de setenta personas. Lo más que puede pasarnos es tener un conflicto, lo cual es bastante normal en las relaciones humanas: surgen choques de intereses. Nos hace falta comprender que los conflictos son inherentes a las relaciones sociales, saber cómo resolverlos sería lo menos que podemos hacer, si es el caso que supuestamente somos ‘racionales’, yo agregaría además, ‘razonables’.

Estos pequeños fenómenos sociales, refuerzan la creencia de que el hombre es malo por naturaleza. Si alguien nos dice que nuestros ancestros son chimpancés, bonobos, orangutanes, etc., podríamos comprender entonces el por qué somos agresivos. Sin embargo, aquí también se yerra. Primero, la distinción clásica que hacen los psicólogos entre “agresión” y “violencia” ayuda de mucho. La agresión es un mecanismo de defensa frente al peligro, instintivo se podría decir, en cambio, la violencia es un actuar premeditado, con intención de dañar. Por ejemplo, si un perro te muerde, sería bastante normal que le pegues, pero si sólo vas caminando, ves a un perro que está durmiendo y lo comienzas a patear hasta matarlo, es porque debes tener algún daño o enfermedad mental. Y lo mismo es con relaciones humanas. Esto puede sonar algo fuerte para la sociedad en la que vivimos, donde se habla intentando ocultar lo que somos y lo que ocurre. Lo que menciono acerca de tener un daño mental es algo ya extendido en la comunidad científica, el mismo Baron Cohen en su libro “Empatía Cero” nos explica el fenómeno de la “maldad” en términos de ausencia de empatía.

Pero, sigamos creyendo que somos malos por naturaleza, unos egoístas de primer nivel: ¿cómo es posible el altruismo en nuestra especie, entonces? Justo todo este entramado de especies que luchan por su supervivencia, que son egoístas, que matan a otros con algún fin es la contradicción que solía –y suele, todavía- hacérsele a Darwin cuando sostenía que la moral era la capacidad más noble de los humanos.

A pesar de las apariencias, en el reino animal no humano podemos hallar muchas pruebas de altruismo, que parecen ser contrarias a lo que supone el ingrediente especial de la teoría de la evolución: la selección natural, que las condiciones, así como el comportamiento adaptativo de las especies dirán quién es el que sobrevive. Ejemplos de altruismo en animales no humanos: aves que distraen a los zorros para proteger a un compañero, el perrillo –o perrito- de la pradera cuando da aviso de presencia de coyotes, aún cuando esto suponga riesgo para su vida, etc. Sin embargo, el fenómeno del altruismo es más complejo, pero eso lo discutiré con mayor refinamiento en el siguiente texto.


Darwin, Charles, The descent of man, Prometheus Books, Nueva York, 1988.

Cohen, Baron, Empatía cero: nueva teoría de la crueldad, {Trad. de Emma Santoyo}, Alianza, Madrid, 2012.


Imagen: http://www.qmayor.com/neurociencia/las-bacterias-intenstinales-condicionan-la-evolucion-de-nuestra-salud-con-la-edad/

Comentarios

Comentarios

Jóvenes Construyendo

Jóvenes Construyendo es una plataforma en línea que ofrece un espacio de expresión para jóvenes con grandes ideas con el objetivo de compartir puntos de vista y propuestas sobre juventud.