Ética evolucionista II

Por Miguel Téllez

 

Somos malos por naturaleza, dicen o creen algunos. En el escrito anterior, “Ética evolucionista”, conté de manera sucinta un entramado por el cual aquella creencia acerca de nuestra crueldad o maldad sigue tan arraigada. También mencioné, antes de las últimas líneas, que si es el caso que somos crueles, egoístas, violentos, etc., parece raro hablar del altruismo. Sin embargo, dejé al aire qué se entiende por ‘altruismo’. En este escrito mencionaré dos concepciones de tal concepto y señalaré el problema del altruismo en ética, y claro, en ética evolucionista.

Muchas veces escuchamos a la gente decir cosas como “es bueno ser altruista”, “falta altruismo en el mundo”, etc. Sin embargo, parece que al cuestionarnos acerca de ese uso de “altruismo”, podemos llegar a una intuición con tintes morales –o éticos-: “altruismo” viene a ser equivalente a algo como “ayudar a los otros”. Hasta aquí, hablo de lo que llamaré en adelante folk ethics, es decir, un entramado de creencias no revisadas conceptualmente ni comparadas con teorías científicas: se trata de creencias a las que incorporamos a nuestro sistema de creencias, sin cuestionarlas de manera rigurosa.

¿Ese “altruismo” a la folk ethics (haciendo alusión al uso de folk psychology) es el que se discute y causa problemas en la ética? A veces sí, a veces no. Me explico. En ocasiones en ética normativa se hace alusión al altruismo a la folk ethics, y los problemas teóricos aparecen cuando alguien menciona que los agentes morales son egoístas: si somos egoístas, ¿cómo es que vamos a ayudar al otro? Imaginen a un par de niños jugando futbol, correteadas, o algún otro juego. De repente, uno de los niños sufre un pequeño y no escandaloso accidente: se cae, se tuerce una mano, pie, etc. Cuando llega la mamá del accidentado, ve a su hijo aún en el suelo, sobándose la parte con dolor. Luego, enojada, le pregunta al otro niño: ¿por qué no ayudaste a mi hijo a levantarse, o por qué no me hablaste? La pregunta la escucha la mamá del niño que no asistió a su amigo, y señala: ¿por qué habría de ayudar mi hijo al tuyo? ¿No sabes que como humanos, somos egoístas? Por definición, no hay algo incorrecto en la actitud de mi hijo.

El ejemplo anterior, considero, escenifica de gran manera la discusión ética cuando se habla de altruismo a la folk ethics. Sin embargo, hay varias concepciones del altruismo. Una es la empleada por los biólogos evolucionistas, la cual dice que el altruismo es “una estrategia favorecida por la selección natural porque aumenta la eficacia reproductiva y la supervivencia”. ¹  A este tipo de altruismo se le conoce como “altruismo de eficacia inclusiva”. La segunda concepción que quiero mencionar es la usada en psicología: “se hace referencia a los motivos que tienen las personas para actuar a favor de los intereses de las demás y en detrimento de los intereses egoístas”. ²

Las anteriores definiciones tienen implicaciones distintas y una lectura cuidadosa nos hará notar que también su objeto de estudio es distinto –o al menos esa es mi percepción-. ¿Qué implicaciones distintas hay? La primera que salta a la vista es que si alguien defiende un altruismo de corte biológico, estará entrando en lo que se conoce como “paradoja del altruismo”: la misma definición del altruismo de eficacia inclusiva –que es el altruismo de los evolucionistas- dicta que se actúa conforme a los intereses reproductivos y de supervivencia del otro, a costa de los de quien actúa altruistamente. ³ De ser este es el caso, ¿no parece extraño que una actitud que reduce la eficacia reproductiva de alguien sea favorecida por la selección natural, la cual dicta que sólo los mejores rasgos que ayuden a la supervivencia serán los que seguirán preservándose? Es un problema.

Respecto a que su objeto de estudio es distinto, creo que aún no se hace tanto énfasis en ética –el estudio filosófico- de esta característica que surge de revisar distintas definiciones de lo que suele parecer un mismo fenómeno –en este caso, el altruismo-. Mi intuición es la siguiente: cuando estudiamos ética, no sólo podemos conformarnos con ética normativa, podemos ir más lejos, como preguntarnos si acaso hay algo en nosotros que nos caracteriza como agentes morales –algo así como un órgano moral biológico-. Esta es la idea de científicos como Marc Hauser y tal vez como Jonathan Haidt. Querer sostener algo así, sin duda implica el estudio de la biología, neurociencia, y experimentos sobre la empatía, por mencionar un rasgo que va de la mano con la ética –tal como es el trabajo de Baron Cohen-. En cambio, preguntarnos algo como ¿qué motivos tenemos para actuar moralmente? Parece tener más un enfoque psicológico. Sin embargo, es aquí cuando las fronteras entre psicología y biología parecen ser difusas, un ejemplo es la empatía o simpatía –en filosofía moral suelen usarse indistintamente, o su diferencia sólo radica entre lejanía y cercanía de personas-. ¿Por qué la frontera se hace difusa? Darwin es un ejemplo de la respuesta: para él, la simpatía era un instinto biológico. En cambio, siguiendo la lectura de José Luis Velázquez en su “Del homo al embrión”, filósofos como Adam Smith veían a la simpatía como una capacidad psicológica, la cual nos garantiza podemos reproducirnos estados de dolor o placer. Las implicaciones, como lo veo, son bastante fuertes: si decimos que algo es biológico, quien no lo tenga, parece estar dañado, como cuando a una máquina le hace falta una pieza y por ello no funciona bien.

Para cerrar, el fenómeno del altruismo en ética evolucionista en ocasiones mezcla ejemplos a la folk ethics, y también cuestiones –sin duda- biológicas y hasta psicológicas, pero la paradoja del altruismo es el meollo central. Un rasgo interesante de la ética evolucionista es que busca el origen de la ética en asuntos biológicos, y no en religiones. Aunque, cabe señalar, que la ética normativa no siempre usa justificaciones religiosas para sus normas: así que para la próxima, si escuchan aún a personas que creen que la moral es sólo por cuestiones religiosas, sin duda se trata de alguien muy desinformado.


¹ Velázquez, José Luis, Del homo al embrión, ética y biología para el siglo XXI, Gedisa, Barcelona, 2003, p.25

² Idem.

³ Ver., Ibid., p.22.


Velázquez, José Luis, Del homo al embrión, ética y biología para el siglo XXI, Gedisa, Barcelona, 2003.


Imagen: https://hepatogastro.com.br/blog/2016/11/30/japoneses-criam-figado-para-transplante-a-partir-de-celulas-tronco/

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