Estoy harto de todo lo que (escribí) viví contigo.

Por Guillermo Alvarado

 

Harto de la despedidas, de la gente nueva, harto de los sueños sin cumplir. Estoy harto de verte todos los días, de soportarte aun cuando no deseaba que estuvieras allí o que me forcé en estar allí contigo. Estoy sencillamente harto de tus cambios de humor; de tus palabras todas y cada una de ellas, las buenas y las malas; los consejos que nadie me dio, que nunca pedí, que nadie quiso escucharme decir. Estoy desgraciadamente harto de nuestra relación, de principio a fin, de cómo empezamos y de cómo terminaremos.

Hay tanto entre nosotros, tanto que por muy harto que esté, no podré olvidarlo, no podré sencillamente porque estoy allí, porque es estúpido pensar que olvidaré algo donde estuve íntimamente involucrado, donde fui parte crucial del proceso, así que no lo olvidaré, puedes quedarte sin el pendiente.

Finalmente te agradezco cada segundo, porque sin ello, sin la memoria de un año entero en mi vida, sin 365 días de crecimiento, de lecciones, de dolores y desamores, de ilusiones y planes, no podría iniciar un nuevo año sin haber madurado aunque sea solo 365 días más.

Me despido con la misma sensación agridulce en los labios, con las nauseas del porvenir, me voy distanciando de ti poco a poco, con los adornos de navidad creciendo en la casa, con plantar un pino plástico en la sala, con los regalos hipócritas y del momento, con las buenas intenciones que no rebasan enero. Me alegro por ti, tú quedas estampado en las fotografías que corresponden a ti y nada más, vives en las memorias de algunos y en estas palabras, pero nada más; aquí quedas, sin avanzar, sin estar con nosotros ni conmigo, eres un recuerdo, una memoria que permanece intacta e inamovible como una fotografía colgada en lo alto de un cuarto. Me alegro por ti.

Adiós año viejo, vida vieja, amores y sueños viejos, familia vieja, muertos viejos, trabajos viejos, casa vieja, ropa vieja, amigos viejos, tecnobasura vieja, música vieja, me voy para no volver a ti, y si me acuerdo de ti, comenzaré con recordar estas viejas palabras. Adiós.

 

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