Estimulación textual (Parte III)

Por Guillermo Alvarado

No soy tan ingenuo, digo lo soy cuando creo en el amor a primera vista, o en la lotería, pero con Aidé, no pudo pasar desapercibido, la primera vez que tuvimos este tipo de encuentros eróticos, con las luces apagadas la música o las películas de fondo, y sus movimientos, siempre ella sobre mi, siempre con ropa y solo permitiéndome tocar su torso, acariciar sus senos, bajo una lluvia de besos que acompañaban todo el ritual hasta finalizarlo con mi pantalón húmedo y ella a su vez incorporándose rápidamente y corriendo al baño, todo esto ocurría por lo general con ella vistiendo falda holgada, y nunca con otra prenda, la sensación de su vagina sobre mi era única, y tenia que serlo, ella no era cómo cualquier otra mujer, al menos no con ninguna que hubiera conocido o escuchado mencionar en algún sitio, ella tenia un libro por vagina, siempre quedaban pequeños fragmentos de papel con mensajes crípticos, frases a medias, poesía fragmentada, pero aunque lo disfrutábamos, o esa era mi interpretación hasta ese momento, quizás estábamos procurando nuestro placer de manera incorrecta. Así que tome valor para platicarlo, aunque sabia de antemano que podría asustarla o incomodarla y con esto perderla.

Yo: Aidé…quería decirte…que… que yo… que yo lo se, me refiero a que…lo se, respecto a…bueno ya sabes, yo…se -trate de sonar lo menos extraño posible, quería decirle que estaba consciente de lo que nos sucedía. No es que nuestros genitales fueran diferentes, sino que precisamente no estábamos tomando ventaja de esa diferencia-.

Aidé: ¿Que sabes que?…¿que? -parecía tener un tono de advertencia, por lo que elegí bien mis palabras-.

Y: Se que aun no damos el siguiente paso, hasta que tengas plena confianza conmigo, no se si has tenido plena confianza con alguien mas, solo quería decirte que, yo quiero estar contigo, y quiero aprender contigo, pero sobre todo, no quiero acelerar las cosas, se que es tu decisión solo deseaba ser directo y honesto contigo, -lo se, en otro momento con alguna otra chica pude ser (y seguramente así fue) mas torpe al hablar de estos temas, pero mi amor por Aidé me motivaba a ser claro en lo que pensaba y sentía, este tipo de conexiones no se logran siempre, no con todas las parejas y definitivamente no siempre con quien amamos de verdad, pero en estos momentos con Aidé era sencillamente perfecto-.

A: Entonces…lo sabes…mi cuerpo es diferente…¿cierto? –posó sus manos en sus caderas, anteriormente sus brazos estaban cruzados.-

Y: Es tu cuerpo y mientras tu estés cómoda con el, yo estaré encantado de que lo compartas conmigo.

A: ¿Seguro? Suenas muy seguro. ¿Cómo puedo creerte?

Y: Supongo que tendremos que confiar, ambos, me refiero a que -titube, un error- me refiero a que de un voto de fe, podríamos crear algo mejor, tenernos confianza, no solo en los asunto de alcoba, sino, de todo, todo lo que me permitas.

A: -sonrió- Esta bien.

Y: … ¿Lo esta?

A: Si, pero….iremos paso a paso, ¿esta bien?

Y: Claro, esta muy bien.

Y así empezamos. Por supuesto que no fue de inmediato, pero continuamos todo hasta donde estábamos, nos veíamos, charlábamos a todo momento, nos citábamos en la librería de libros usados, tomábamos algún tomo, lo revisábamos, lo compartíamos, lo reseñábamos y juntos poco a poco en escenas de este tipo, llenas de contacto entre nuestras manos y libros, con papel y texturas, tinta, palabras, poesías, metáforas, ficciones, anhelos, nos volvimos amantes y cómo algo cotidiano, sucedió.

Después de visitar la vieja librería, nos fuimos a su casa, pero algo era distinto, además de que sabíamos que su madre no estaría, dejándonos el tiempo libre y a solas suficiente para nuestra intimidad, algo mas corría por nuestro cuerpo, llegamos en segundos a su cuarto, no me explique cómo fue que llegamos tan rápido, como cuando se esta leyendo tan ávidamente que sin prestar atención ya se ha recorrido medio libro, del mismo modo, llegamos allí frente a su cama, ella no apago las luces, yo me recosté, sus manos despojaron de su cuerpo las ropas que la ceñían, su figura era hermosa, curvas, surcos embellecidos sus caderas, sus senos breves pero turgentes, su cabello caía por sus hombros, su espalda arqueada sugerente, sus nalgas pronunciadas, turgentes, sus piernas torneadas morenas cómo el resto de su piel, y allí estaba su sexo, un libro maravilloso, era su cuerpo, su esencia, me levante de inmediato a tomarla entre mis brazos, me desnude rápida y torpemente, entonces nos besamos, nos acariciamos, nuestras manos navegaron por cada océano desconocido al propio, nos pegamos y en una danza no ensayada caímos en la cama, yo no dude y baje a sus piernas, separándolas me coloque entre ellas, mi cara a pocos centímetros de su sexo, de vez en cuando volteaba a mirarla, verla nerviosa pero excitada provocaba en mi el mismo éxtasis que ella experimentaba, entonces, lamí uno de mis dedos, el índice, y rosando sus paginas, lo deslice para abrir su libro, ella a mi acción tuvo un espasmo, su vientre se movió cómo electrizado, abrí ligeramente mas sus piernas y su sexo se torno totalmente a mi deleite, pasé mis dedos suavemente, entre sus paginas, deteniéndome en cada línea de texto, en cada palabra, sintiendo el relieve de su cuerpo, leyendo despacio, recitando, rezando vehementemente, alabándola, hincado ante ella, con mis dedos húmedos sobre sus paginas, no paso mucho para que ella comenzara a gemir y su cuerpo vibrara, sus piernas se movían primero despacio y después a espasmos, llevando la electricidad de los pies a la cabeza, sus senos tonificados se sacudían de un lado a otro, su vientre convulso me hipnotizaba, yo con una erección cómo jamás había tenido alguna parecida continuaba leyendo en voz baja, dejando que las palabras la cubrieran suavemente, el texto se desvanecía, se volvía incomprensible, pero mis dedos no dejaban de posarse en las paginas, nuestros cuerpos se buscaron y al tiempo que ella culminaba con un gemido prolongado y suave, yo mojaba su vientre con mi semen, la respiración aun seguía entrecortada cuando escuchamos la puerta de su casa abrirse, nos vestimos atropelladamente  y como nos fue posible, en nuestros adentros pensamos lo peor, que su madre había salido antes de trabajar, pero nada de eso, la hora era la correcta, el tiempo en cambio se había desvanecido en la alcoba y nuestro primer encuentro textual se prolongo mas de lo que imaginado y por mucho; aun el placer circulaba por nuestros cuerpos debilitados por el acto,  cuando nos despedimos, ligeramente despeinados y húmedos (por no decir pegajosos y felices) por debajo de las ropas.


Imagen: https://lh3.googleusercontent.com/NkpQxgT0Kgx8qM0VbhElYrhhLK9cWb72K10mS7ANApknGMeQBfs_SEWAtIJ4segITt_8VGE=s153

Comentarios

Comentarios

Jóvenes Construyendo

Jóvenes Construyendo es una plataforma en línea que ofrece un espacio de expresión para jóvenes con grandes ideas con el objetivo de compartir puntos de vista y propuestas sobre juventud.