Estados fallidos y cómo reconocerlos

Por Jorge Francisco Vuelvas Lomeli

 

A lo largo de las últimas décadas se han catalogado con diferentes denominaciones a los países menos favorecidos en el entorno internacional, ejemplo de ello es el término del “tercer mundo, países subdesarrollados y/o naciones incivilizadas”. Hoy en día los periodistas y académicos utilizan términos de mayor elaboración para esquematizar los estados pertenecientes al sistema de Naciones Unidas, basándose en diversas variables y problemas que sufren algunos territorios.

Los estados fallidos, son países que han perdido el control territorial, el uso legítimo de la fuerza, la erosión de la autoridad legítima, el impedimento de suministrar servicios básicos y no tienen capacidad de relacionarse internacionalmente. El término apareció gracias al centro de estudio Found for Peace, y cada año se realiza el Índice de Estados Fallidos (Fragile State Index) evaluando doce factores determinantes en el resultado:

  1. Creciente presión demográfica
  2. Grandes movimientos de refugiados y desplazados internos
  3. Descontento social y búsqueda de venganza
  4. Huida constante de la población
  5. Desigualdad en el desarrollo
  6. Crisis económica aguda
  7. Criminalización y deslegitimación del Estado
  8. Deterioro de los servicios públicos
  9. Violación a los derechos humanos
  10. Presencia de un Estado dentro del Estado
  11. Asenso de élites faccionarias
  12. Factores externos

En 2015 se publicó el índice más actualizado de los estados fallidos, destacando once tipos de alerta: muy alta, alta, alerta, peligro alto, peligro, peligro bajo, menos estable, estable, más estable, sustentable y muy sustentable. Los cuatro países con un estado de alerta muy alto fueron Sudán del Sur, Somalia, República Centro Africana y Sudán; mismos que han mantenido años de Guerra Civil, deterioro en sus instituciones, grupos armados independientes y grandes violaciones a los derechos humanos. Dichos estados se encuentran ubicados en África, y sobra decir que tienen poca relevancia para los medios de comunicación internacional.

Otra característica importante del índice es la posición de los países nórdicos (Dinamarca, Suecia, Finlandia, Noruega e Islandia) pues en los últimos siete años se han mantenido en las posiciones más privilegiadas de este tabulador, catalogándose como sustentables y Finlandia como muy sustentable. De igual manera, Suiza, Canadá, Nueva Zelanda, Australia y Holanda han estado como sustentables, sólo por unas posiciones de bajo de los Nórdicos.

Sería increíble decir que nuestro país (México) se encuentra mínimo en una categoría estable del índice; sin embargo, se ha mantenido entre el lugar 94 y 100, clasificándose como estado de peligro. Es importante mencionar que la posición en la que se mantiene México es consecuencia de las violaciones a los derechos humanos de los últimos años, el incremento de la violencia (producto de la guerra en contra del crimen organizado), la desigualdad en el desarrollo económico y la huida constante de la población.

A simple vista pareciera que la posición de México en el Índice de Estados Fallidos es irrelevante, debido a que se queda como un lugar estipulado por un centro de investigación; empero, el creciente uso periodístico que se le ha dado al término “estado fallido” implica una visión negativa hacia los países, teniendo consecuencias económicas negativas, tales como la pérdida de inversión, la disminución del turismo e incluso la coloquialmente llamada “fuga de cerebros”.

Como jóvenes debemos tener una opinión objetiva respecto a este tipo de investigaciones internacionales, ya que nos permite observar la imagen de México en el sistema internacional, para que en un futuro próximo trabajemos en las áreas de oportunidad que se mencionan en el índice. Uno de los principales objetivos de la política exterior mexicana, y por supuesto de todos los ciudadanos, debería ser mejorar la imagen del país en el extranjero; no con falsas expectativas ni escenarios imaginarios, sino disminuyendo paulatinamente la violencia que ha imperado en el territorio nacional desde la década pasada.

Por otro lado, es importante que tomemos conciencia de la crisis humanitaria en la que se encuentran los estados con altos índices de alerta, siendo participativos en las campañas promovidas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y las diferentes Organizaciones no Gubernamentales (ONG) que colaboran en los países hundidos en guerras civiles, con problemas de refugiados y poca estabilidad política.

El Índice de Estados Fallidos nos puede ayudar a visualizar la terrible crisis humanitaria que cada día aumenta en el planeta en el que habitamos, y de seguir indolentes ante estas situaciones, nos convertiremos en una sociedad internacional cerrada que sólo se preocupa por el interés nacional, ignorando que la cooperación entre las naciones es crucial para preservar la paz y seguridad en nuestra vida cotidiana.

Finalmente, sobra decir que el espacio de este blog no nos permite analizar a cabalidad cada variable de los estados fallidos y en qué posición se encuentran diferentes países, sin embargo invito a los jóvenes interesados a consultar el centro Found for Peace: http://fsi.fundforpeace.org/ con el fin de que se informen a detalle el ranking en el que se encuentra cada nación, así como sus factores que determinaron su posición.


Imagen: Dream Magazine Uganda http://dream40.com/317-2/

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