Espera de mí lo bueno, porque lo mejor depende de ti

 

 

¿Cuántas veces no nos hemos decepcionado porque algunas personas no resultaron ser lo que esperábamos?

A veces llegamos a decir frases como ‘estoy muy decepcionado/a de ti y preferimos echarle la culpa al otro. Y eso es lo menos correcto. En realidad solemos idealizar a las personas de acuerdo a nuestras expectativas.

Anteriormente había escrito sobre lo que se siente ser decepcionado y más si se trata de alguien que te importaba mucho (en su momento). Puedes leer ‘A todos los que han sido mis amigos y ya no lo son.

Pero esta vez hablemos de expectativas. Así como en el amor, también en otros aspectos de nuestras vidas nos creamos un cuento de fantasía respecto a alguien con quien hemos podido identificarnos y apenas conocemos.

Lo idealizamos,  lo vemos como un ser casi “perfecto”  y que es todo un amor. Pero al final,  la realidad es que llegamos a conocer de los demás lo que nos permiten, no más.

Había un tiempo en que soñaba despierta, me imaginaba cosas muy lindas de los demás, el comportamiento que yo esperaba que tendrían hacia mí, y no es que soñar despierta sea malo, porque aún lo sigo haciendo, sólo que de una manera un poco más realista.

Es común esperar de los demás en la misma medida en la que damos y la mayoría de las veces no sucede así; porque entre más esperamos de las personas, existe una gran probabilidad de terminar desilusionados.

“Esperar algo de alguien más es cerrar los ojos y pensar que alguien piensa como tú, que alguien ve como tú, que alguien siente como tú  y que alguien algún día se convertirá en quien tú crees que deba convertirse.” — Daniela Rivera Z.

Entonces un buen día me di cuenta que tenía que vivir y disfrutar más los momentos de mi vida que ponerme a analizar cada situación, y fue cuando dejé de esperar y me sentí más tranquila.

Quienes ya me han leído en otras ocasiones y me han comentado mis publicaciones, cosa que agradezco mucho que continúen haciendo, han de saber que no hay que creernos todo al pie de la letra o como diría yo en otras palabras, ‘Confía en pocos pero desconfía de todos‘.

Es decir, seguramente conocemos a alguien que hace le suceden cosas buenas en su vida y creemos que es un cielo en todos los aspectos y la verdad es que no muchas veces es así.

A mí me ha pasado que por ser amable o respetuosa, piensan que nunca me enojo, y la verdad es que todos tenemos nuestros momentos malos en que quisiéramos sólo tener nuestro propio ruido; pero ya cuando los demás creen que eres la persona más linda del planeta, ya empezamos mal.

Una de las cosas que me atrevo a decir que más odio en este mundo, es que los demás se creen expectativas sobre mí; porque esas expectativas son ideas de lo que se supone que uno debe ser de acuerdo a las demás personas.

Nunca llegaremos a decir o actuar exactamente como los demás esperan que lo hagamos, simplemente porque no somos adivinos para saber cómo los otros esperan a que actuemos, tan sencillo como el hecho de que no vivimos para complacer a los demás.

Le pido una disculpa sincera a todas esas personas que me han conocido y a las cuales no llegué a cumplir con alguna de sus expectativas.

Siento no haber actuado como esperaban que lo hiciera, o peor aún, lamento mucho no tener el súper poder de adivinar lo que esperan de mí a que sea, diga o haga. Pero tampoco vivo para ustedes. Y como diría aquella frase anónima: Algunos lo llamaron egoísmo pero yo lo llamé amor propio.

Por momentos  me gustaría poder ser la persona que me envidia, la que me critica o la persona que cree que soy puro amor y dulzura. En algún momento de nuestra vida hemos sido buenos para alguien o incluso todo lo contrario.

Hemos sido lo que nunca esperábamos ser, o hemos hecho lo último que esperábamos hacer. Podemos ser una maravilla ante los ojos de algunas personas cuando en realidad sólo existe una verdad personal, la que sabemos sobre nosotros mismos.

Si vas a esperar algo de mí, que sea lo bueno, no me idealices, soy humano igual que tú, también me equivoco y me enojo. O mejor aún, no esperes NADA de mí, sólo ten FE en mí.

Lo mejor que te puede pasar en la vida sólo depende de ti, de lo que tú quieras lograr, no del tiempo que te quedes esperando a que alguien haga lo que podrías hacer por ti mismo.

Claro ejemplo de esto último lo encuentras en la película Comer, rezar y amar”¸ recomendada para esa tardes de lluvia cuando no deseas salir ni de tu cama.

Pasa en el amor, la vida y en todo el mundo. Dejemos de esperar de las personas aquello que podríamos exigirnos a nosotros mismos y ser mejores de lo que somos.


Imagen: https://www.flickr.com/photos/dancingballerinas/

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