Espectadores de nuestra miseria

A todos los que me han leído durante este tiempo, lo cual agradezco mucho, sabrán que siempre me ha gustado escribir sobre temas que puedan ayudar en cuestiones sentimentales, de superación o impulsar a nuestra sociedad a ser el cambio que el mundo necesita.

Es por ello que a pesar de que el título de esta publicación sea crudo y sobre todo un tanto negativo, en realidad es una reflexión sobre lo que hace poco me sucedió, pero sobre todo, de lo que ahora me hizo ser más consiente de nuestra triste realidad.

Como sé que nuestra generación es fanática de las series, secuelas de películas, etcétera, todos hemos visto por lo menos un solo capítulo de Black Mirror. Que si no lo han hecho, recomiendo que ahora mismo lo hagan.

La verdad yo no soy fan de ninguna serie aunque ésta me cautivó por completo.

Les cuento que hace unas semanas se estrenó en cines la película Maze Runner, la cual no soy fan pero por ver algo en el cine decidí darle la oportunidad.

No soy crítica de cine y tampoco pretendo serlo; no me gustan las películas de ficción a pesar de que Black Mirror aborde tal temática, pero soy fiel a la idea de que TODO tiene un mensaje en esta vida, sólo es cuestión de aprender a mirar con atención y así encontraremos lo que estábamos buscando.

En fin, para no hacerles el cuento más largo, si ustedes son fans de esta secuela, saben perfectamente de lo que trata y aquellos que no lo han visto, desde mi perspectiva recordándoles nuevamente que no soy crítica de cine es que trata de una ciudad que cuenta con la más alta tecnología para defenderse contra una especie de zombies y se desata una guerra para obtener la cura para todos o que al final todos se muera infectados.

Por favor fanáticos, desmientan esto que he dicho si no es verdad, o por lo menos así le entendí yo. Los efectos son muy padres, el final no me gustó tanto y eso es todo lo que diré.

Por otra parte, me atrevo a hacer la comparación entre esta última película de Maze Runner con Black Mirror porque hay un capítulo o varios que presenta la serie sobre nuestra realidad, con toques de ironía que me hicieron pensar mientras veía las escenas de guerra en Maze Runner.

A lo que voy con todo esto es que Black Mirror nos pone de protagonista a una mujer que es culpada por el asesinato y secuestro de una menor junto a su pareja y que al mismo tiempo el torturarla por sus actos se convierte en todo un espectáculo para el público que desee pagar por divertirse al ver cómo sufren los delincuentes de su ciudad; que a decir verdad creo que no estaríamos muy lejos de que eso suceda en vez de tenerlos encerrados en la cárcel.

Eso sí, no estoy diciendo que aplaudo la idea pero en realidad si lo pensamos de esa manera, nosotros sólo conocemos parte de la tecnología que no representa ni el 50% de lo que ya existe en otras partes del mundo, simplemente porque no ha llegado hasta donde vivimos.

Ya saben, están los que se dejan deslumbrar por un Iphone X, otros por los videojuegos a través de la realidad aumentada, y no está mal, cada quien se deslumbra con lo que le hace “feliz” de acuerdo a sus posibilidades.

Simplemente estoy diciendo que nos quedamos justo en donde conocemos y no tenemos ni la menor idea de que ya existen cosas que pensamos que aún no han sido inventadas o que faltan muchísimos años a que lleguen a nuestro país.

Mi invitación es salir de esa burbuja que nos impide ver más allá de nuestras recomendaciones cercanas y sugerencias que nos hace Facebook, Twitter e Instagram a través de sus algoritmos, existe un mundo de posibilidades y de conocimiento que puede estar a nuestro alcance si nos damos la oportunidad de conocerlos y explorarlos. ¿Cuántos de nosotros conoce algo interesante que haya leído en la Deep web? ¡Exacto! No tenemos la menor idea.

Por otra parte, en casi todo el desenlace de la película, veía armas, guerra, gente sufriendo y me puse a pensar que me parece desagradable, triste y frustrante que nosotros estemos pagando nuestro gusto de ir al cine para ver una película que por mucha ficción que represente nos estamos entreteniendo con el sufrimiento ajeno. Exacto, muchos dirán que “sólo es una película”, que “de eso se trata” peeeero tal vez no nos hemos dado cuenta de que lo que es todo un ESPECTÁCULO para nosotros, también hay vidas después de nuestro pensamiento tan limitado, es decir, que SÍ EXISTE y es una REALIDAD que pasa desapercibida ante nuestros ojos porque no queremos verlo, porque NO NOS IMPORTA y porque vivimos en la idea de “como a mí no me pasa ¿para qué me preocupo?”

¿Qué sabes de los conflictos entre Siria, Afganistán, etc? La respuesta es NADA porque nosotros no vivimos en esos países, nosotros no estamos en guerra.

Estoy de acuerdo en que las películas siempre van a presentar una problemática actual  y muchas veces de manera exagerada, pero creo que tenemos que aprender a ser conscientes de que nada está lejos de nuestra realidad.

Habrá películas que hablen sobre las guerras,  asesinatos, el maltrato a la mujer pero ¡¿Qué onda millennials y centennials?!

Está padre que somos las generaciones del futuro que está más presente que ser muy del futuro, que somos prosumers y consumidores de la era digital pero… ¿acaso sólo quieren quedarse como espectadores?

Has visto una película de guerra, de pobreza, etc. pero lo más padre es que ahora formas parte de una asociación civil u organización mundial que lleva alimentos a los pobres.

Con esta reflexión los invito no a dejar de hacer y consumir lo que están acostumbrados, pero sí a generar un cambio.


Imagen: https://pixabay.com

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