Escolarizado vs En línea (Parte II)

Por Miguel Téllez

En el anterior escrito delineé con pinceladas muy gruesas qué implica el sistema escolarizado. Mi exposición del sistema en línea no terminó, por lo que continuaré con el mismo. Finalmente, expresaré mis impresiones respecto a los tópicos que me interesan.

Describí como fue el proceso de admisión en la licenciatura en línea. Luego, sugerí que el sistema en línea es más exigente. La primera razón que di involucra a los profesores, ya que en tal sistema son más bien guías o tutores. Ahora bien, otro factor interesante es que hay una especie de acto contraproducente con una de las promesas de este sistema, el cual –se suele decir- está para aquellos que trabajan o realizan alguna actividad que les impide el estudio presencial. Como lo veo, si una persona ha dejado de estudiar por tiempo, y nunca tuvo el hábito de hacer por sí misma académicamente, este sistema le costará trabajo. No estoy diciendo que se trata de una empresa imposible, sino que podrá costarle trabajo.

De hecho, ese “acto contraproducente” puede vivirlo un estudiante del escolarizado. Por ejemplo, si tal estudiante sólo ha tenido que entregar tareas, poner atención al profesor y nada más, el tener que entender casi todo por su propia cuenta, puede costarle trabajo. Esto es algo que al parecer les gusta a los pedagogos y a los psicólogos educativos, la cuestión del “aprendizaje significativo”, o el hecho de “construir el propio conocimiento”. Ambos conceptos a mí me causan conflictos, pero habrá otro lugar donde explique el porqué.

Otro reto –sí, un reto- que presenta el sistema en línea es que el aspirante debe dominar los actos de leer y escribir. Esto no es de sorprendernos, es común –lo cual es alarmante- que estudiantes de licenciatura no sepan hacer una ni la otra. Como lo veo, en ocasiones la “culpa” de aquella ignorancia en esos actos está solapada por dos partes: el estudiante y el profesor. El hecho de que en las tareas uno deba poner paja en sus escritos, y el profesor lo acepte, es el hecho paradigmático donde está tal suceso que llamo “solapar”. El estudiante hace que escribe mucho, y el profesor hace que está bien el trabajo. Cuando en realidad, hay que entender que la paja en los textos es un vicio: precisión, claridad y –si se puede- brevedad son los elementos más útiles y apreciados en asuntos de academia.

Finalmente, agregaré otros dos retos del aspirante: saber expresar sus dudas y fijarse sus tiempos de estudio. Quienes hemos experimentado el sistema escolarizado, conocemos a esos compañeros que en ocasiones participan sólo por participar, así sea hasta preguntar alguna perogrullada. En mi experiencia en línea, aquella duda que no es clara ni específica, no se responde, y se pide reformularla. Lo mismo con las participaciones.

Los tiempos de estudio son otro factor interesante. Sabemos que en sistema escolarizado el amigo te puede pasar la tarea, y regularmente no hay problemas. Así mismo, hasta puede ocurrir que el profesor sea muy caritativo y puedas faltar varias veces a clases, incluso presentar un examen no tan bueno y, a pesar de ello, acreditar. En el ámbito en línea, existen programas que detectan el plagio, por lo que copiar es algo prácticamente irracional. Sin mencionar que el hecho de que te pasen la tarea es algo un tanto extraño, porque hacer amigos no es algo tan explícito en el estudio en línea y, de nuevo, las sanciones por plagiar no son gratas. Otra cuestión interesante relativa a los tiempos es que en escolarizado –salvo lo que indique el profesor- puedes entregar trabajos después de la fecha acordada –ya sea que tu trabajo ya no pueda adquirir la máxima calificación. En línea, regularmente varias entregas tienen tiempo, y la plataforma cierra en la hora indicada. De hecho, en los diplomados suele pasar que eres dado de bajo si no cumples con la entrega de alguna tarea –en la UnADM esa misma sanción existe si luego de unos días no hay actividad de tu parte en el aula.

Dicho lo anterior, es por ello que sugiero que la exigencia en línea regularmente es mayor. Sin duda que la exigencia del escolarizado puede ser alta a causa de determinados profesores. Pero esto es contingente y, además, ocurre que cuando un estudiante elige a sus profesores en escolarizado, a veces busca evitar a los exigentes. Esto no ocurre en línea: las fechas, entregas, el ser dado de bajo por inactividad, siempre son un hecho.

Este escrito no es una apología del sistema en línea, aunque lo parezca. En todo caso, intenta dar cuenta la experiencia de un estudiante que ha visto las implicaciones en ámbitos sistemas. Considero que esto debe ser parte de las cosas que digan nuestros profesionales de la educación, para quienes –regularmente- todo se puede y la educación es algo muy preciado en todo momento y lugar. Esto no tiene que ser así, los coloquios de pedagogía deberían estar permeados de sucesos “malos” también: ¿cómo solucionamos aquella diferencia entre salones donde el promedio oscila entre el 8.8/10 y otro donde es de 6/7.5? ¿Realmente todas las carreras deben aceptar sin recelo las TIC? ¿De qué sirve propiciar el uso de las TIC si algunas instituciones ni siquiera tienen la infraestructura suficiente? Ya no hablemos de infraestructura, ¿qué ocurre si los docentes son de esas personas que le temen al uso de tecnologías? Como lo dije en el escrito anterior, no hay parámetros objetivos. Esto para nada es “malo”, sirve para encauzar el trabajo de nuestros profesionales. Y para entender que no todo es color de rosa.

Finalmente, los tópicos que me interesan son acerca de qué sistema es mejor y las habilidades del estudiante. Las habilidades del estudiante pueden ser desarrolladas por ambos sistemas, de eso no hay duda. Cuál propicie su mejor desarrollo, seguro es controvertido. Una sugerencia práctica que haría es recomendar a cursar un diplomado, al menos, en línea para que lo viva el estudiante. El tópico de qué sistema es mejor, es aún más controvertido. Como “ciencia” contingente que es la educación, podríamos dejarlo a la experiencia de las personas. Aunque, al final, deberemos entender que las personas –al menos en México- tienen ámbitos de estudio un tanto extraños, por lo que el resultado puede mirarse con desconfianza.


Imagen: https://educacionygestion.com/la-alfabetizacion-mediatica-e-informacional/

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