Era post-antibióticos

Por Sergio Andrade

 

Los antibióticos, que fueron descubiertos hace más de 60 años, son una familia de poderosos medicamentos que se utilizan para combatir infecciones de microorganismos patógenos que incluyen hongos, bacterias, parásitos y/o virus.

Estos compuestos se convirtieron pronto en el cimiento de la medicina moderna y han salvado a un sin número de personas de alguna infección producida por una mordedura de algún animal, alguna picadura de insecto, una herida expuesta o hasta un rasguño.

Hoy no podemos imaginar lo que era vivir en un mundo sin ellos, cuando la gente moría por comer un alimento en malas condiciones, o durante una operación quirúrgica. Pero la vida es sabia y pronto se nos olvidó que los microorganismos son seres vivos, que en su afán de sobrevivir, generarían mecanismos para asegurar su supervivencia.

Era (es) inevitable, que tarde o temprano, los microorganismos encontrarían (encontrarán) la forma de evadir los mecanismos de acción de los antibióticos para sobrevivir. Pero debido al mal uso de éstos se ha acelerado el proceso, generando una ola creciente de microorganismos resistentes, multirresistentes e incluso extremadamente resistentes, por lo que pronto la mayoría de estos fármacos no serán efectivos.

Una era post-antibióticos significa, en efecto, el fin de la medicina moderna como la conocemos, donde cosas tan comunes como una infección de estómago o un rasguño de rodilla de un niño, podrían nuevamente matar.

Un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) — el primero de carácter mundial acerca de la resistencia a los antimicrobianos, y en particular a los antibióticos — revela que esta grave amenaza ha dejado de ser una previsión para el futuro y es, ya en todas las regiones del mundo, una realidad que puede afectar a cualquier persona de cualquier edad en cualquier país.

La resistencia a los antibióticos se produce cuando las bacterias sufren cambios a nivel genético que hacen que su maquinaria biológica se modifique para contrarrestar el efecto de los antibióticos. Por tanto, los organismos pueden resistir ataques de medicamentos antimicrobianos, de tal forma que los tratamientos convencionales se vuelven ineficaces y las infecciones persisten, lo que incrementa el riesgo de propagación.

Como se mencionó anteriormente, la evolución de las cepas resistentes es un fenómeno natural que ocurre cuando los microorganismos se ven expuestos a fármacos antimicrobianos, y es posible un intercambio de características de resistencia entre ciertos tipos de bacterias. El uso inapropiado de medicamentos antimicrobianos acelera ese fenómeno natural.

La aceleración en la resistencia a los antibióticos se debe a una serie de prácticas inapropiadas tanto del paciente como del médico. Uno de los casos más comunes es cuando el paciente suspende el tratamiento porque los síntomas de la enfermedad han cesado y considera que no es necesario cumplir con la dosificación que el médico le ha recetado. Esto genera que los microorganismos que quedaron vivos (por el cese del tratamiento) muten tras la respuesta del antibiótico y pueda producirse de nuevo la enfermedad, en esta ocasión resistente al antibiótico suministrado.

La automedicación del paciente o la suministración de fármacos caducos también son factores que predisponen la resistencia a los antimicrobianos.

El uso excesivo de antibióticos, sin estudios clínicos previos, es uno de los principales errores del gremio médico que ha permitido la acelerada propagación de los microorganismos resistentes. Generalmente el contacto médico-paciente es mínimo cuando se trata de infecciones, el médico suele dar tratamiento en la primera cita sin antes verificar si el paciente ya se encuentra infectado con una cepa resistente, por lo que el fármaco suscrito no da resultados y promueve que el paciente pueda propagar al microorganismo a sus seres cercanos. Como consecuencia, el médico suele dar cocteles de antibióticos con el afán de “atinar” el antimicrobiano eficaz, lo que puede producir molestia al paciente y su posterior falta de apego al tratamiento.

Pero la problemática va mas allá, pues el desarrollo de un fármaco eficaz lleva años (en ocasiones una década completa) para que pueda lanzarse al mercado, al contrario de la aceleración de la resistencia de los microorganismos. Sin mencionar que aún no contamos con tratamientos eficaces para un gran número de parásitos, hongos y virus.

Para la directora de la OMS, la estrategia para contrarrestar esta problemática pasa por la racionalización del uso de antibióticos y la desaparición del producto de la dieta industrial para animales: “¿Por qué invertir cantidades de dinero considerables en el desarrollo de nuevos antimicrobianos si el uso irracional acelerara su inefectividad, antes de que se pueda recuperar la inversión?”. La pregunta de la Dra. Margaret Chan, que bien podría ir dirigida a las industrias farmacéuticas y de alimento para animales, que tradicionalmente han eludido tanta recomendación que haya emitido la OMS al respecto.

Al menos que tomemos medidas importantes para mejorar los esfuerzos para prevenir infecciones, y además cambiar la forma en que fabricamos, recetamos y usamos los antibióticos; el mundo perderá más y más de estos bienes para la salud pública global y las consecuencias serán devastadoras.


Imagen: http://www.andina.com.pe/agencia/noticia-essalud-uso-antibioticos-procesos-gripales-puede-generar-resistencia-y-ser-ineficaz-568633.aspx

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