Entrevista con Francisco Reyes, presidente de Tierra Savia A.C.

Tierra Savia es una asociación civil conformada por jóvenes que habitan en Ciudad Juárez, Chihuahua, quienes trabajan de forma comprometida con la comunidad y su entorno en tres áreas fundamentales: Bio-arquitectura, salud y alimentación.

Mediante procesos solidarios, estos jóvenes participan con comunidades en situación de pobreza extrema y juntos trabajan en proyectos de desarrollo sustentable para potenciar sus capacidades.

Tuvimos la oportunidad de platicar un rato con Francisco Reyes, quien es presidente, director y “todólogo” en Tierra Savia. A sus 22 años, Paco se ha convertido en un exitoso emprendedor ambientalista. Aquí les presentamos algunas de las cosas que nos compartió.

– ¿Cuál es el propósito de Tierra Savia?

Nuestra utopía es que con el trabajo de Tierra Savia, familias y personas de escasos recursos adopten la sustentabilidad como forma de vida:desde construir su vivienda, tratar sus aguas, hacer composta, cultivar sus alimentos, hasta alimentarse de forma saludable. Por eso trabajamos las 3 áreas principales que dan nombre a Tierra Savia, que es un juego de palabras entre salud, vivienda y alimentos. Es decir, nos enfocamos a la agricultura urbana, la bio-construcción y la tropología.

Tierra Savia trabaja a través de la capacitación, acompañando a las familias en el proceso de aprendizaje de técnicas relacionadas con nuestras 3 áreas. Mediante el trabajo en equipo y aprendiendo en conjunto, las personas comienzan a unirse y reconocerse como parte de una misma sociedad. Este convivir ha ayudado a disminuir un poco la violencia, pues ahora las personas se conocen y confían unas en otras.

 

– ¿Por qué empezaste Tierra Savia?

Desde niño he tenido la vocación por el servicio y me ha interesado la arquitectura, la sustentabilidad y el medio ambiente. Así que, desde hace varios años he participado en proyectos juveniles y en temas de protección ambiental y sustentabilidad.

Comencé a trabajar con Grupo RE, donde pude viajar, conocer a más personas, trabajar con distintas dependencias, tanto federales como asociaciones civiles y el gobierno municipal de Ciudad Juárez, esto me dio la oportunidad para capacitarme en temas de bio construcción y comenzar a impulsar este proyecto.

Con el tiempo y el incremento de la violencia en Ciudad Juárez, decidimos comenzar a trabajar en este proyecto ya desde enero del 2011 y ahora, cada vez somos más los que nos hemos ido sumando para fortalecer esta iniciativa. Somos ya un grupo de 12 jóvenes trabajando de forma oficial en Tierra Savia, y hemos tenido varios proyectos.

 

– ¿Fue difícil comenzar desde cero?

Sí, sobre todo porque una cosa es la parte técnica, saber hacerlo, saber cultivar, saber construir, que puede ser la parte fácil y la que te motiva a hacer las cosas; pero también hay otra parte en la que no piensas cuando emprendes, que es la parte administrativa, arreglar todo el papeleo, facturas, cuentas, etc. Muchas veces es en eso donde hay que batallar.

He tenido que aprenderlo en el camino, pero me ha servido mucho. Hay que trabajar de forma organizada para hacer que el emprendimiento sea un proceso serio y hay que aprovechar a los maestros y las oportunidades que se pongan en el camino para poder lograrlo.

 

– ¿Tú crees que cualquier joven puede emprender o es algo que tienen solo ciertas personas?

Yo creo que cualquiera puede hacerlo. La clave está en que tienes que conectarte con esa pasión o con un propósito que te motive a desarrollarlo. Porque una cosa es emprender y otra es participar en algo. Hay que tener verdaderas ganas de hacerlo para poder llevarlo a la realidad.

Creo que la gente que emprende tiene que hacerlo como su fin, como un propósito de vida. Así podrá afrontar las dificultades y tendrá que ir escarbándole, buscándole, haciendo que más personas te apoyen, hasta alcanzar ese propósito. Tienes que encontrar una pasión que te mueva, más allá de un capricho pasajero.

– ¿Ha sido difícil trabajar con temas de sustentabilidad y bio-arquitectura en Ciudad Juárez, donde la prioridad desde hace unos años ha sido la seguridad?

Lo complicado es que la gente, en general y no solo en Juárez, se encuentra desinformada y no conoce tanto acerca de la sustentabilidad. También es difícil que las personas sean conscientes de los temas ambientales y sus impactos que generan hasta en los hábitos más sencillos. Es por eso que parte de nuestra misión es llegar a las personas que, por falta de información o de interés ,no viven de forma sustentable.

– Este trabajo que hacen con las comunidades, ¿cómo ha impactado en las realidades de los jóvenes?

Ha ayudado a cambiar su forma de entender la realidad, a que vean que pueden convivir sin tener que fastidiar al otro. Por ejemplo, trabajamos en zonas donde robar es algo normal y aceptado.

Al principio trabajaban con nosotros principalmente adultos, pero poco a poco se fueron sumando jóvenes y niños, desde los 7 hasta los 14 años. Estuvimos trabajando en Anapra, una zona muy marginada cerca de Ciudad Juárez, en donde los niños andan solos en la calle. Por falta de oportunidades o dinero o por desinterés de la familia, no van a la escuela quedan sin hacer nada, vagando o juntándose con otros o viendo la tele. Ni siquiera salen a jugar fútbol, no porque no quieran o no les guste, sino porque no hay nadie en la zona que tenga balón.

Cuando llegamos con el proyecto y nos vieron construyendo, comenzaron a acercarse primero por curiosidad, fueron llegando como hormiguitas al ver que había algo nuevo en lo que podían participar, luego fueron integrándose hasta que se entusiasmaron y se apuntaron al proceso de construcción. A lo largo del proyecto, se van dando cuenta de que pueden divertirse, jugar, convivir y crear sin necesidad de hacerlo de forma violenta, grosera u ofensiva. Además, al participar en los proyectos , los chavos están “protegidos” y ya no se involucran con delincuentes. Así es como ayudamos a reducir la violencia en la zona.

Uno de nuestros mejores ejemplos es Abel, que tiene 12 años; cuando llegamos lo encontramos fumando, no tenía escuela ni trabajo y estaba todo el día en la calle.

Después de un tiempo de trabajar con nosotros, Abel es uno de nuestros chavos más comprometidos. Encontró un grupo de personas que lo aceptan como es y no tratan de limitarlo o cambiarlo. Ahora se da cuenta que no tiene que ser vulgar y violento para convivir, ni tiene que demostrar nada.

– ¿Qué recomendación puedes hacer a otros jóvenes de diferentes ciudades que también viven situaciones difíciles?

Lo que les recomiendo es que hagan lo que les de su gana. Cuando las personas no están haciendo lo que les hace feliz es cuando inician los conflictos con ellos y con otros, es reprimirte. Es como cuando encierras a un perro, al inicio se hacen bravísimos y en cuanto les abres la puerta lo primero que hacen es salir corriendo.

Las personas actuamos igual: entre más te reprimes, más crece tu nivel de violencia. Así que manda todo al diablo y haz todo lo que te gusta, siempre y cuando no afectes a terceros, que tu fin sea positivo.

Si quieres tener más información acerca deTierra Savia A.C.

 

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Héctor Mondragon

Héctor es el Director de Jóvenes Construyendo, además, es estudiante de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Disfruta de placeres como la lectura, la escritura y la fotografía.