¿Entre más barata mejor? el costo ambiental de las gasolinas…

Por Alberto Ugarte

 

Desde hace ya algunos días México experimenta una importante turbulencia social y política debido a lo que la gran mayoría de los mexicanos  nombra “gasolinazo”. Al parecer, el incremento al precio de este recurso energético fue el detonante para enfatizar todo aquello que daña al país, tal como el exagerado gasto público de la burocracia, la rapante corrupción, la decadente infraestructura nacional, el cinismo de la política económica neoliberal y hasta la errática política exterior. Entre la confusión política y social que acalora las redes sociales y los foros mediáticos, parece ser que el término menos mencionado es “medio ambiente”. Dentro de todas las complicaciones estructurales y sociales que tiene nuestro sistema político, puede ser que la forma de hacer política ambiental y sustentable por parte de gobiernos federales, estatales y locales y hasta la forma en la que las oposiciones reaccionan, salga muy cara en términos ecológicos. A pesar de que la reforma energética es bastante convincente acerca de los objetivos sobre eficiencia energética, ya que al menos técnicamente y en papel ésta subraya los puntos en donde México fue incapaz de mejorar durante casi un siglo de semi-abundancia energética. Pero al parecer no existe ni la voluntad, ni el interés nacional de resolver temas fundamentales para el desarrollo humano y económico del país como lo son el agua, la energía y la producción de alimentos, que de acuerdo con declaraciones de Naciones Unidas, el G20 y la Unión Europea, serán puntos esenciales para la erradicación de la pobreza y el cambio climático.

Es verdad que desde hace algunas semanas la “sociedad civil” y ciertas facciones radicales intentan organizarse para hacer frente a todo lo que degrada la vida democrática de México, pero ¿qué haremos cuando el aire se nos termine? Cuando no podamos sostener la transportación de recursos hídricos, cuando la producción de energía nos cueste la aniquilación de mantos acuíferos y la erosión de la tierra detenga aún más la producción agraria. Basta con analizar a profundidad la calidad del aire de la capital del país para darse cuenta de los errores que las políticas públicas locales y la sociedad han ocasionado. Según datos del centro de investigación Mario Molina y la Universidad Nacional Autónoma de México (2015), en la llamada megalópolis circulan 5 millones de automóviles, lo que representa un reto inimaginable para la sustentabilidad de la ciudad. A pesar de que la industria automotriz desmiente el impacto de las emisiones de ozono en la calidad del aire,  de acuerdo con el reporte 2014-2015 de ONU-hábitat, la CDMX se verá aún más afectada debido a las tendencias de crecimiento en dicho sector que oscilan entre  3% y 4% anual; así mismo, la corrupción que existe en la planeación de infraestructuras de transporte público sigue degradando la legitimidad de gobiernos locales para resolver problemas de movilidad, como fue el caso de la línea 12 del metro. Ante el deterioro ambiental y las pruebas científicas del problema, la sociedad civil decidió organizarse para proteger al automóvil que lamentablemente representa una vaga idea de acumulación de riqueza y estatus, si lo anterior hace sentido. Durante 2016 los programas del “hoy no circula” fueron severamente criticados por todos, sin importar el status socio-económico, la ciudad sumo fuerza política en contra de dicha iniciativa. Buena o mala iniciativa, gobierno corrupto y clientelar, intereses elitistas o populistas, el aire de nuestra ciudad no se limpiara solo. Parece ser que ese aire que todos necesitamos, no encuentra forma de entrar a la política mexicana bipolar y fugaz presente en los últimos 15 años.

Hoy, la unidad social parece defender el precio financiero y materialista de la gasolina, que ya de por sí es bastante mala químicamente en comparación a otras mezclas en el mundo. México parece no darse cuenta que nos hemos convertido en un país dependiente del auto, los camiones de carga y cualquier otro vehículo que use gasolina o diesel. El problema es pensar que no pasa nada, que podemos seguir consumiendo recursos fósiles al antojo de nuestros bolsillos y seguir sosteniendo la idea actual de desarrollo económico. Para empezar las reservas de petróleo en México están en punto crítico y aunque la búsqueda de gas y petróleo no convencionales (lutitas) atraiga los intereses económicos de la élite política, éstos tampoco resolverán la exagerada centralización del país y su dependencia energética. Es insostenible tener una ciudad con una población de 20 millones de habitantes que crece sin planeación alguna. Por otra parte, la voz de los expertos en sustentabilidad y las dependencias de gobierno responsables de la política ambiental han dejado de ver el nexo que existe entre energía, agua y alimentos. Pero resulta importante recordar lo que Thomas F. Homer-Dixon, uno de los autores más importantes de la seguridad ambiental, planteó en 1994. Según Dixon dejar de pensar en el nexo entre estas tres variables tendrá costos inimaginables para gobiernos locales e internacionales.

Los problemas estructurales de siempre, sin trenes, sin cadenas de distribución sustentables, sin transporte público seguro y adecuado; nuestro error es condenar nuestras ciudades y ecosistemas a vivir atados a nuestra forma de hacer política y hasta la forma en la que nuestra sociedad se identifica a sí misma con los recursos naturales. Nadie en los últimos días ha planteado alguna solución para la terrible situación que enfrenta nuestro país en materia de sustentabilidad a causa del consumo de gasolinas y otros insumos energéticos no renovables. Tal vez los intereses de las empresas extranjeras y los pactos gubernamentales no consideran que el nexo con la seguridad energética está condenando la inseguridad humana de todos los mexicanos . Por razones ajenas a México la seguridad humana es un concepto bastante degradado en la agenda de foros internacionales como Naciones Unidas, no obstante debería considerarse como punto de partida para construir decisiones democráticas que promuevan soluciones al gran problema ambiental que enfrenta el país.

Queda más que claro que el argumento económico y matemático de los altos funcionarios del gobierno hace sentido, como si la retórica del libre mercado y las finanzas internacionales lograran borrar que no hace mucho, el nepotismo y clientelismo de muchas de estas instituciones llevó a Petróleos Mexicanos a tener balanzas negativa en la producción de energía aumentando la ineficiencia energética del país. Ante los acontecimientos recientes, la sociedad tiene la oportunidad de proponer y desarollar una nueva forma de administración ambiental. Una forma que no cumpla con los intereses populista de algunos o se vea borrada por los intereses de la oligarquía extranjera.  La Ciudad de México deberá servir de ejemplo perfecto de cómo los centros comerciales arrasan con áreas verdes y cómo la urbanización de la ciudad no respeta el costo ambiental y material del agua, la electricidad y otros bienes fundamentales para el desarrollo de un plan económico sustentable. Debido a lo antes mencionado sería importante reflexionar sobre el nexo: agua, energía y alimentos, y analizar qué tan eficientes estamos siendo en la gestión ambiental. Internacionalmente las consecuencias del cambio climático ya pueden percibirse en varias regiones de México, el agua por ejemplo será el primer problema que la CDMX deberá de combatir dentro de muy poco tiempo. La escasez, es un problema real, el costo del agua es debatible, si es que es un derecho humano también. En conclusión, la discusión sobre el costo material de la preciada gasolina parece limitar el tiempo de reacción que tenemos para hacer frente al cambio climático, la mala urbanización, la escasez de agua y la seguridad humana y energética de México.


Referencias

Centro Mario Molina, Política ante el Cambio Climático 2015, Ciudad de México, México. Extraído el 8 de enero de 2017 de:  http://centromariomolina.org/mejorar-la-calidad-del-aire-en-el-valle-de-mexico-es-urgente-y-un-gran-reto-para-la-sociedad/

ONU-Hábitat,  Reporte de movilidad urbana en México 2014 -2015, Ciudad de México, México. Extraído el 7 de enero de 2017 de: http://www.onuhabitat.org/Reporte%20Nacional%20de%20Movilidad%20Urbana%20en%20Mexico%202014-2015%20-%20Final.pdf


Imagen: http://autodesign.mx/noticias/regresa-hoy-no-circula

Comentarios

Comentarios

Jóvenes Construyendo

Jóvenes Construyendo es una plataforma en línea que ofrece un espacio de expresión para jóvenes con grandes ideas con el objetivo de compartir puntos de vista y propuestas sobre juventud.