En septiembre

Por José Alfonso Castillo Martínez

Los últimos meses del año son de mi época favorita, especialmente los meses de septiembre a noviembre, en esta ocasión me centraré en el mes que está iniciando al momento en que me encuentro escribiendo este artículo: septiembre.

En los últimos años este mes se ha hecho muy significativo para mí, empiezo desde que me encuentro en la universidad empecé a sentir una identidad de apego hacia mi nacionalidad, y dado a que en este mes en México celebramos las fiestas patrias, empezó a cobrar gran significado y no por la cuestión de fiestas, sino por la cuestión cultural y el significado de libertad que conllevo la lucha de independencia.

Esta identidad la he sentido más como patriotismo que como nacionalismo, en este mes particularmente y en lo personal, hago una reflexión de cómo distintos grupos de la sociedad mexicana de otrora se organizaron en búsqueda de la libertad: mestizos, criollos, indígenas en un hartazgo social cambiaron y definieron el rumbo de una región que con los años traería un gran legado.

Quisiera enfatizar que si bien, igual sienten identidad nacional no solo la demostremos en las fechas patrias, sino también a lo largo de todo el año, sé y estoy consciente que en los últimos años fenómenos sociales negativos se han ido acrecentando y eso puede afectar nuestra identidad nacional, sin embargo y pesé a todo hay que sentir siempre un orgullo nacional, siguen existiendo acciones y logros positivos de la sociedad mexicana y de esos hay que resaltarlos y reproducirlos.

Otro punto que me ha sido muy significativo es que hace dos años, en septiembre, empecé a vivir en la Ciudad de México, por cuestiones laborales y aunque no estaba del todo planeado llegué a la gran urbe, cambio que fue bastante grande. A la ciudad más que un lugar, la veo como un ente, la gente que vive aquí sabe que la ciudad está viva y en ocasiones trata de comerte y convertirte, es algo sobre lo que hay que trabajar, en uno mismo, no dejar que la ciudad nos consuma del todo, o al menos no en las partes negativas que tiene.

A pesar de varios factores, a dos años de haber llegado, siento que mi adaptación a este “lugar” ha sido óptimo. No negaré que he tenido momentos en que me cuestiono bastante “¿qué hago aquí?” e incluso hubo un momento en el que sentí que la ciudad me estaba consumiendo y mi esencia cambió abruptamente, sin embargo, redefiní una vez más mis objetivos personales y actualmente me he centrado más en no dejar consumirme por este ente.

A solo dos años, la ciudad me ha dejado muchas experiencias, algunas positivas y otras negativas, he cometido aciertos y errores, todo ha sido una experiencia, he aprendido bastante, hace unas semanas un conocido del cual llevo unos años de conocer me comentó que vivir en esta ciudad me ha hecho madurar como persona, quizá yo no lo perciba así, pero si alguien me lo ha dicho es por algo.

El último y más reciente acontecimiento que ha definido mis septiembres fue el sismo que se suscitó en la Ciudad de México el pasado 19 de septiembre de 2017. Al pasar el tiempo llegue a la conclusión que más que una mala experiencia fue una gran experiencia de vida, me permitió ver y sentir la solidaridad del pueblo mexicano, el liderazgo de la juventud, las ganas de no rendirse de la población en general, así como también, ver cómo ante la adversidad una ciudad colapsada puede salir hacia adelante con una autogestión, que, si bien fue temporal, funcionó lo suficiente como para que no se cayera en un caos.

En este caso, lo conjugo con lo expuesto unos párrafos atrás, durante esta crisis la unidad nacional fue destacada en todo el mundo y no solo la demostrada en la Ciudad de México, sino también la que se vivió en el istmo de Tehuantepec y las demás zonas afectadas por este fenómeno natural.

He expuesto algunos puntos por los cuales este mes de septiembre se ha vuelto significativo para mí, y es que, en este han acontecido cambios importantes a lo largo de mi vida, que coincidencia que en este mes sea el equinoccio de otoño, un cambio de estación, justo en el momento en que estoy escribiendo este artículo pienso que quizá necesite un cambio nuevamente, y en lo que pienso principalmente es, que quisiera retornar a hacer alguna actividad de voluntariado.

Recapitulando este artículo en el que quise exponer una opinión bastante personal, qué puedo destacar, o recomendar de lo que aprendido en mis septiembres, como mexicanos reforzar nuestra identidad nacional, destacar los logros y acciones positivas de nuestros connacionales; adaptarnos al cambio y además saber conservar nuestra esencia personal y finalmente, ante la adversidad nada funciona más que la unidad, olvidamos prejuicios y opiniones distintas para alcanzar un fin en común. Para mí septiembre ha significado eso, sin embargo, como mencioné antes, no tiene que ser solo en un mes en específico, sino a lo largo de todo el año, trabajemos en lo bueno y así podremos tener una ciudadanía mejor.

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