Elige un camino más verde

Por Paulina Martínez

Como si fuera un cliché, siempre encontramos mensajes que nos recomiendan no pensar en el camino sino en la meta y nuestra mente de inmediato vuela al resultado final. No es la excepción cuando se trata de realizar un viaje, sin importar si son vacaciones o eventos de trabajo. Llegar a un nuevo lugar siempre desata la emoción de llegar a ese sitio y pocas personas se detendrán a pensar el camino que deben recorrer, especialmente si ese camino es por vía terrestre.

Menos común es pensar en todo lo que hay detrás de una vía de comunicación terrestre. En principio, éstas fueron una revolución en la vida de las personas. Los pequeños senderos que se marcaban por el paso de las personas les permitió establecer rutas definidas para trasladarse a ciertos puntos estratégicos, con ello se facilitó la comunicación con otras regiones y culturas. Así también comenzó el crecimiento social y cultural, con el intercambio de costumbres, alimentos, productos naturales o fabricados, etc., es decir, que las vías primarias de comunicación fueron un factor determinante para el desarrollo de lo que conocemos como civilización.

En la actualidad, el acceso a vías de comunicación son incluso un indicador de desarrollo y calidad de vida. Más allá de pensar en trasladarnos a destinos turísticos, las carreteras o autopistas pueden brindar grandes beneficios a la salud, por ejemplo, cuando facilitan a las personas el camino para llegar al hospital más cercano; incluso a la educación, permitiendo el desplazamiento de los niños, jóvenes o adultos a centros escolares. Sabemos que en nuestro país, como en muchas otras partes del mundo, los problemas de abastecimiento alimenticio, educativo y de salud se han visto afectados por la falta de vías de comunicación terrestres.

Como en la mayoría de las actividades antropogénicas, la construcción de vías de comunicación terrestres no están exentas de impactos ambientales, debido a la necesidad de realizar fragmentaciones en el paso natural de algunas especies de fauna, e incluso la remoción de flora. Sin embargo, siempre es importante recordar la importancia de la proactividad y en este caso como consumidores activos de estas vías de comunicación, podemos participar en la mitigación y compensación de dichos impactos ambientales.

La pasividad de ninguna manera se puede asociar al cambio que queremos generar, por ejemplo, si queremos que las personas con menos acceso a instalaciones de salud mejoren esta condición, no la podemos exentar de contar también con el acceso a los caminos que se lo permitan. Entonces ¿qué es lo que podemos cambiar o participar?

Es importante recordar en todo momento que como usuarios o consumidores, tenemos la responsabilidad de informarnos, el poder de decidir y sobre todo el deber de participar en las acciones que nos acerquen a las mejoras que queremos generar para todos. En este sentido, es esencial que como primera acción busquemos información que nos permita entender todo el panorama o contexto que circunda una acción. Por ejemplo, en esta situación, es imprescindible conocer cuáles son las empresas administradoras o constructoras de vías que cumplen o no con criterios ambientales.

Es frecuente que nuestra lucha por la conservación ambiental pueda llevarnos al extremismo y queramos satanizar algunas acciones que en realidad se han convertido en una necesidad social, por ello es importante la información, ya que también es frecuente que los responsables de tales acciones ya emprendan acciones de mitigación y compensación.

A pesar de parecer algo contrario o difícil, debemos quitar los estereotipos o estigmas institucionales y recordar que no podemos vivir sobre la naturaleza, pero podemos buscar las mejores alternativas que permitan un desarrollo de la sociedad en armonía con la naturaleza. Al final del día, un ataque desmedido, desinformado y no propositivo no nos llevará a ningún lado social, económica y ambientalmente.

¿Por qué es importante participar? Porque como usuarios, somos el engrane más importante del proceso. No podemos delegar nuestra responsabilidad ni negar nuestra participación en proceso que de sobra sabemos que son necesarios en nuestras actividades cotidianas y no debemos pensar que nuestras responsabilidad de cuidar el medio ambiente se limita a nuestro espacio en la casa, oficina o escuela, sino que al trasladarnos a otro sitio también somos parte de los impactos ambientales que se generan.

carreta en campo

Por ejemplo, si bien es cierto que la Ciudad de México tienen un gran flujo vehicular, éste se dispersa a lo largo de las ciudades circundantes los fines de semana, especialmente las zonas de Querétaro y Pachuca. Una de las vías más accesibles para llegar a estas regiones es el Circuito Exterior Mexiquense, la cual consta de tres fases de camino que desde su construcción han logrado reducir el tiempo de traslado de los usuarios, que en otros caminos llegaban a realizar recorridos de hasta más de dos horas, lo cual ahora pueden realizar en 40 minutos, aproximadamente.

Podría parecer un beneficio meramente de tiempo, pero es importante recordar que en la actualidad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido que los problemas de estrés y contaminación vehicular son causa de uno de los mayores problemas de salud de las personas. Además de ello, la WWF ha estimado que los motores vehiculares de gasolina emiten hasta 2.3 Kg. de CO2 por cada litro de gasolina quemado. Es decir, que si multiplicamos esta cantidad por el tiempo que dejan de circular los vehículos por esta vía, podemos estar seguros de que se realizar una gran contribución a la mitigación de Gases Efecto Invernadero. Estas acciones de compromiso social y ambiental son las iniciativas que permiten generar nuevos cambios.

Parte de los compromisos asumidos por el Circuito Exterior Mexiquense con el desarrollo sustentable fue el inicio del programa “Circuito Verde” el cual dio arranque con un evento de presentación realizado el 20 de agosto de 2016, donde se llevó a cabo la forestación de un espacios aledaño a la vía, con la plantación de 240 especies de flora y la participación de 200 colaboradores y familiares de la empresa, gracias a lo cual este evento ha hecho partícipe a más personas. En dicho evento, el Director General de la Concesión, Jorge Rubio, agradeció el esfuerzo de los voluntarios participantes por contribuir a un mejor entorno para las generaciones presentes y futuras.

Este es un ejemplo de la manera en la que se puede contribuir a mitigar impactos ambientales, que además no se quedan en una sola actividad, sino que refrendan el compromiso de las instituciones y colaboradores, que a su vez invitan a más personas a participar. Está en nosotros la decisión de quedarnos mirando desde lejos y juzgar las iniciativas de otros, o ser partícipes de ellas y proponer nuevas mejoras.


 COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más información visita: www.earthgonomic.org @Earthgonomic y /Earthgonomic

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