El vacío

Por Mauricio Rodríguez

“El vacío es precisamente esa condición que el loco conoce y por eso está en el manicomio”

La agitada sociedad en la cual nos desarrollamos actualmente es socavadora, pues nos obliga a optar por el ser como un elemento económico más en el cual invertir, y nos olvidamos del vacío que éste requiere. El ser entonces desde esta perspectiva cumple con una función material y una función inmaterial, ambas funciones pueden verse determinadas por la sociedad y al mismo tiempo por el sujeto.

En primer lugar el ser material se expresa a través de la acción, y la acción hoy se valora en términos monetarios, desapegada de la moral y avocada a una ética flexible y corrompible tanto por el fin como por los medios, sin embargo existen aspectos internos correspondientes a esta externalidad, aun sin llegar al ser inmaterial el lobby de la acción es el pensamiento, pero no de manera trascendental sino como algo superfluo, frívolo y superficial, pues la acción humana hoy parece estar más que nunca orientada al prestigio, la riqueza, la tendencia al apego materialista característico de la ideología occidental, en ese sentido estamos tan llenos de superioridad material que la inmaterial queda en un segunda lugar, sin embargo esta constante competencia lo único que genera es una sociedad enferma de narcisismo e hiperindividualismo aludiendo a Lipovetsky en su libro cultura mundo.

De tal manera que lo anterior demuestra un claro arraigo a la mundana necesidad de sentido y por lo tanto trae consigo enfermedades sociales como las ya mencionadas hasta que el desencanto del ser material rompe el mundano sentimiento de apego y genera uno más profundo, silencioso y determinante el vacío pues una vez que el sujeto como ego gestiona al ser material y lo comprende, se libera de éste como si fuera un vestigio y es cuando nos asalta el ser inmaterial.

El ser inmaterial entonces es aquello que reside en la profundidad de la mente, a la cual se tiene acceso gracias a la profunda meditación y contemplación del ser, este ser aparece posteriormente de la sensación de vacío, pues al establecer el pensamiento profundo junto con el actuar del ser material se obtiene la síntesis por excelencia Cogito Ergo Sum (pienso luego existo) de esa manera no solo nos desapegamos del elemento superficial de la existencia, pues se cuestiona y al cuestionarse es fortalecido el objeto de contemplación o es transformando provocando que el dinamismo del universo impere en nuestras vidas de la misma forma, siendo así entonces que los antiguos filósofos conocían la distinción del ser y hallaban su fuego en la síntesis ya mencionada, el fuego representa el intelecto en muchas culturas y hoy no es diferente pues el fuego en una antorcha ilumina pero también puede destruir si la antorcha no existe.

Los elementos simbólicos mencionados con anterioridad pertenecen a la psique humana a través de los tiempos, y en verdad cada civilización desde la antigua Mesopotamia, Egipto, la Grecia clásica y Roma aludieron a estos arquetipos, sin embargo el vacío al ser un espacio de transición del ser material al ser inmaterial y finalmente a la síntesis, puede quedar desfasado y entonces el intelecto se vuelve el fuego que corroe la mente hasta destruirla o transformarla en algo que no volverá, de esa manera el poder de la humanidad reside en la mente pero solo de aquellos que comprenden que el intelecto es un privilegio que debe utilizarse con mesura, y la mesura entonces se vuelve la antorcha, el secreto de los sabios, de los genios, de las mejores y peores personas que han influido en el curso de la humanidad han comprendido cómo usar el fuego interno y lo han transmutado en la acción perpetua.

Ahora bien el vacío también existe en el hombre sin propósito, en el actuar sin objetivos, es decir el vacío existe cuando el capitán del barco navega en alta mar sin rumbo aparente, se vuelve un errante, así mismo muchos seres humanos pueden llegar a perderse y contemplar el infinito de las posibilidades del camino a tomar, a eso hoy le llamamos depresión que lleva a la frustración y culmina en el suicidio, la sociedad actual requiere contemplar su interior, su ser inmaterial y condensarlo en el bien desinteresado y perpetuo del fuego, así también puede observarse el vacío en el exceso de violencia, en la falta de conciencia de la sociedad en la evasiva forma de actuar rompiendo las leyes humanas, provocando muerte y destrucción exterior e interior, imaginemos que el fuego que ya se ha plantado enfáticamente sé cómo una gran llamarada solar que puede dar energía perpetua a la humanidad, pero también puede destruirla en segundos, pues el control es necesario, el deber de la humanidad entonces es no ignorar este elemento sino guardarlo y comprenderlo para usarlo por el bien real, por la luz real que requiere la humanidad.


Imagen: http://es.bestial.wikia.com/wiki/Dios_del_Vacio

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