¡El tiempo se acaba!

Por Paula Ireri Pech

Creo que muchos de los que somos estudiantes de la carrera estamos de acuerdo que, suene dramático o no, lo que nos hace falta en la vida es el tiempo.

Como jóvenes, tenemos ganas de hacer todo en un sólo momento. Queremos terminar el proyecto, hacer la exposición, leer los artículos que nos asignaron, responder correctamente los ejercicios, estudiar para el examen de mañana, cumplir con los deberes del hogar, pasar el tiempo con familia y amigos; los que tienen empleo cumplir con su horario, asistir al gimnasio, seguir la dieta, leer libros, aprender un nuevo idioma, viajar, dormir, jugar un videojuego, tocar algún instrumento… Todo el mismo día, al mismo tiempo. Esto, claro, es imposible (al menos que yo sepa).

Con tantas responsabilidades que vamos adquiriendo como jóvenes adultos, no me extraña que muchos lleguen a tener una crisis emocional al menos una vez al mes. Todos nos hemos encontrado con un amigo o amiga que hayamos tenido que alentar para que concluyera algún trabajo, e incluso nosotros mismos desvelarnos para terminar un proyecto final.

Por experiencia, sé que no falta el que diga: ¡Eres joven, tiempo te queda mucho…! Pero ¿eso es cierto? Hay que admitirlo: nos pasamos casi las primeras dos o tres décadas de nuestra vida estudiando. Vivimos inmersos en ese mundo en el que los libros son nuestros mejores amigos y ponemos constantemente a prueba nuestra capacidad de retener información para poder salir con un buen desempeño en el periodo que estemos cursando. Para muchos de los que inician una carrera profesional, parece que el término de la misma está muy lejos. Cuatro años, cinco años, ¡seis años! ¡Falta mucho tiempo para que “de verdad” podamos empezar a buscar un empleo! Luego están los que desean realizar una maestría, doctorado, posgrado, o en mi caso, una especialidad, y se le suman otros cuatro o cinco años más. No les miento cuando digo que siento que pasaré el resto de mi vida estudiando. Y eso en realidad no es mentira: todos los profesionales lo continúan haciendo, pero en este momento ese pensamiento suena aterrador.

No se asusten: no es tan malo. Sí, es cierto que uno tiene que poner todo de su parte para concluir los estudios y, en algún momento, poder trabajar dentro del campo que haya elegido, pero dentro de ese periodo de estudio se debe buscar la manera de disfrutarlo. Esto no implica sólo las fiestas de los fines de semana, sino también el tener un espacio para sí mismo: salir a caminar, leer un libro de interés personal, estar con los amigos, tocar la guitarra, ver películas en la televisión, escuchar música… No hay nada mejor que llegar de un pesado día en la universidad y recostarse a ver un maratón de alguna buena serie acompañado de palomitas, para después continuar con la rutina del estudiante.

¿Conocen el sentimiento cuando se les van juntando los proyectos, tareas, ensayos y exámenes para toda la semana? Es aterrador, ¿verdad? Hasta se puede escuchar una tétrica música de terror en el fondo. Dejando a un lado el pánico, es en esos momentos cuando más hay que mantener la calma, despejar la mente un rato y tranquilizarse: hay tiempo. Con una buena organización no habrá problema alguno para concluir todo. Cada uno tiene la capacidad de cumplir con todos los trabajos con buena calidad y salir con un magnífico puntaje en la evaluación. Ya dependerá de cada uno cómo organizar el tiempo de estudio, puesto que los métodos de aprendizaje son manías que uno va descubriendo conforme se avanza en la carrera.

Somos el futuro de nuestro país, así que está en nuestras manos el salir adelante para hacer cambios que ayuden a la sociedad. Todas las carreras son importantes para lograr ese cambio, ya que se necesita gente capacitada en todas las áreas, ya sean matemáticas, diseño, medicina, química, leyes, idiomas, arte, gastronomía, educación, deportes y muchas más, para abarcar todos los ámbitos en los que la población está inmersa, detectar los problemas que se están viviendo, y proponer formas para mejorar e innovar. El mundo está haciendo progresos y descubrimientos en muchas áreas y México también. Aunque parezca difícil e imposible, el estar estudiando nos beneficiará, tarde o temprano, a todos, y es entonces cuando valoraremos el resultado de ese esfuerzo.

No podemos detener el tiempo, esa es una verdad que todos conocemos y aceptamos, pero podemos decidir lo que hacemos con él. No, el estudio no consume todo nuestro tiempo. Si nos la pasamos todos los días deseando que nuestra etapa como estudiantes termine, los años en la universidad se sentirán como si fueran mil en vez de cinco. Debemos aprender a valorar esos pequeños momentos de alegría en el salón de clases y durante las horas de estudio porque, en el futuro, se convertirán en memorias llenas de alegría y orgullo.


Imagen: http://universitypost.dk/article/strategy-combating-student-stress

 

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