El reto de la migración en México

Por Daniela Hernández

 

Al hablar del fenómeno de la migración pensamos que todo está dicho, que ya nada más podría sorprendernos, conmovernos o alarmarnos. Sin embargo, yo creo que esto no es así, y que los grandes flujos migratorios de los últimos años han hecho que este tema cobre más importancia que nunca en las agendas de los gobiernos, aunque en el caso de México, la forma de actuar de las autoridades difiere de lo establecido en su discurso; y ese es el tema que abordaré en este artículo.

La migración no sólo es un fenómeno que se da en México o en Centroamérica, la migración es un fenómeno mundial que año con año va en aumento. De acuerdo con UN-Habitat, cada semana tres millones de personas alrededor del mundo se están moviendo a las ciudades. Más del 50% de los migrantes internacionales viven en países urbanizados y con altos ingresos como: Australia, Canadá, Estados Unidos, Francia, Alemania, Rusia y Arabia Saudita.

No obstante, la frontera México-Estados Unidos sigue siendo el corredor migratorio más importante del mundo, y aunque el número de mexicanos que buscan cruzar el Río Bravo para llegar a la unión americana es menor, el tráfico de migrantes centroamericanos se ha incrementado debido a las malas condiciones económicas y de seguridad que prevalecen en la región.

“México celebra la realización de esta primera reunión de alto nivel para atender los grandes movimientos de refugiados y de migrantes en las Naciones Unidas […] Debemos colocar a los migrantes junto con sus derechos, dignidad y bienestar en el centro del diálogo global. México seguirá participando activamente en los foros multilaterales para concretar en 2018 el pacto global para la migración ordenada, segura y regular […]”.

Esas fueron algunas de las palabras que formaron parte del discurso que el presidente de la República Mexicana, Enrique Peña Nieto, presentó durante el 71º Periodo de Sesiones de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas.

En esencia, parece que México es un país que trata de manera amigable y respetuosa a los migrantes, pero la realidad es que, todos los días, miles de centroamericanos (predominantemente) son deportados a sus países de origen. Tan sólo en 2015, cifras del Instituto Nacional de Migración(INM) revelan que 179, 618 migrantes fueron presentados ante la autoridad migratoria. El total proviene de los diferentes países que integran América Central; es decir, Belice, Costa Rica, El salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá.

Cabe destacar que el mayor número de migrantes vienen de El salvador, Guatemala, y Honduras, pero la realidad es que, hasta el momento, ni México como país de tránsito, ni los otros como países de origen, han sabido encontrar una solución a la creciente migración.

Así mismo, en el mismo discurso pronunciado ante la ONU, el mandatario de México señaló que “a cada migrante lo acompañan su esperanza y su identidad, su energía y su talento”. Reconociendo de manera muy acertada que cada una de estas personas tiene un valor intrínseco que debe ser apreciado.

Desafortunadamente esta idea no se ha visto reflejada en las acciones por parte del gobierno, pues siguen vulnerando los derechos de aquellos que van en búsqueda del sueño americano.

El Programa Frontera Sur, presentado en julio de 2014, lleva a cabo acciones que buscan encargarse de la problemática, con base en tres objetivos:

  1. Evitar que los migrantes pongan en riesgo su integridad al usar un tren que es de carga y no de pasajeros.
  2. Desarrollar estrategias puntuales que garanticen la seguridad y la protección de migrantes.
  3. Combatir y erradicar a los grupos criminales que vulneran sus derechos.

De acuerdo con la coordinación oficial del programa, en el 2014 se logró “bajar” del tren La Bestia a más de 6,000 personas, pero no se especificó desde cuándo ni en qué puntos. Es por ello que, aunque las autoridades mexicanas insisten en que estas medidas se han tomado para garantizar la seguridad de los migrantes, instancias relacionadas con la protección de este sector señalan que esta medida sólo vulnera aún más sus derechos debido a que los obliga a buscar rutas alternas para llegar a su destino.

Como mencioné anteriormente, el corredor México-Estados Unidos es el más importante del mundo, pero el camino más peligroso es el paso de los centroamericanos por la República Mexicana, pues en esos 4.926 km arriesgan su vida constantemente, ya sea por las mismas autoridades que los maltratan o el crimen organizado que los asecha.

Para el presidente de México es de suma importancia que los documentos que resulten de dichos foros y pactos anunciados ante la ONU, tomen en cuenta los principios que a continuación se enlistarán:

Primero, un enfoque de derechos humanos que establezca las obligaciones de los estados con los migrantes.

Segundo, una visión de corresponsabilidad entre los países de origen, tránsito, destino y retorno de migrantes.

Tercero, un reconocimiento a las aportaciones de los migrantes al desarrollo económico y social.

Cuarto, un enfoque de inclusión social, que contribuya a erradicar la intolerancia, los prejuicios y el racismo.

Quinto, un marco de gobernanza de la migración, que ofrezca alternativas para el manejo seguro y ordenado de los flujos migratorios.

Sexto, mayor cooperación internacional para fortalecer las capacidades de los estados en la atención integral de la migración […]”.

Lo anterior implica una nueva perspectiva a las soluciones creadas hasta el momento por el gobierno mexicano, pues es claro que todavía hay mucho trabajo en esta problemática regional y global que afecta a millones de personas.


Imagen: Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana

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