El reconocimiento

Por Brandon Ramírez

Aunque aún falta tiempo, en algunas semanas se llevará a cabo la entrega de los premios Oscar. Si el tema vino a mi mente estos días, fue porque se relaciona con otros que coinciden en época, como el Super Bowl, y una entrevista al director técnico de la selección de fútbol de nuestro país, Juan Carlos Osorio. Me explico:

En una entrevista a Osorio, se le preguntó por qué decidió tomar el mando de la selección de fútbol mexicana a lo que, tras un breve resumen de su carrera profesional, contestó que decidió tomar el puesto por la gloria que podría atraer; incluso aclaró que su salario no es mayor al que percibía en su anterior equipo. Profundizando en el tema, su definición de gloria pasaba por asistir a un mundial, evento en el que se congregan los mejores jugadores y entrenadores de este deporte. Podríamos decir que lo que busca es un reconocimiento a su trayectoria, a través de su asistencia al mayor escaparate que la industria futbolística tiene.

Es en este punto donde se cruza otro de los eventos mencionados, el Super Bowl, que supone ser “el partido estrella” de este deporte (por encima del Pro Bowl, donde juegan los mejores elementos de cada conferencia en un partido, aunque con muy poca intensidad debido a que es más un juego de exhibición en el que busca evitarse lesiones), el evento al que todo profesional de este deporte busca llegar y ganar (de ahí que los anillos de cada Super Bowl otorgado a los jugadores sean muy valorados). Tanto en este evento, como en la idea de Juan Carlos Osorio de gloria, se encuentra el reconocimiento natural que cada deportista busca, que le señale como uno de los mejores en su disciplina.

La búsqueda de la victoria es inherente a la práctica de todo deporte profesional. Cada deportista busca ser reconocido, entonces, a través de títulos colectivos o premios individuales, según sea cada caso. Los juegos olímpicos surgieron en parte con esa idea, como un evento para mostrar a los demás lo bien que se practica tal o cual disciplina, y verse premiados con aplausos y preseas.

La búsqueda de reconocimiento es parte de nuestra naturaleza social, al parecer. Traten de ignorar a un niño y verán que la insistencia por obtener de nuestra atención será constante hasta tenerla; de igual forma las muestras de aprobación de sus padres y familia. Hasta donde sé, es una parte importante para la formación de la personalidad.

¿Qué tiene que ver esto con los premios Oscar? Que al igual que los ejemplos anteriores, se busca reconocer a los mejores en algo, y existen personas cuyo objetivo profesional es la obtención de uno. Si bien, como mencioné, creo que la búsqueda de reconocimiento es algo natural que tenemos como especie y se refleja en ámbitos como el deporte, en el arte parecería algo más lejano. Las obras de arte, según algunos autores, son un fin en sí mismo. El artista busca plasmar algo simplemente para crearlo, para materializar una idea o sentimiento (aun a través de sonidos, como los músicos) sin la búsqueda de un objetivo subyacente. Sin embargo, es difícil hoy día que el arte esté ajena de las dinámicas sociales y económicas en que otras actividades se encuentran.

El apelativo/crítica de “vendido”, suele atribuirse a un artista que establece una carrera comercial redituable, y que es interpretada por algunos como la búsqueda de vender más discos o hacer dinero a través de publicidad. Las historias que se cuentan del suicidio de Kurt Cobain rondan esta idea, pues era un artista que no buscaba la fama y, al obtenerla, lo sobrepasó hasta el punto de buscar terminar con su vida.

Creo que es innegable que, el hecho de que la publicidad de una película incluya “nominada a 10 premios de la Academia” vende más boletos que al no tenerla. También que una premiación a cualquier obra de arte es más subjetiva que algunas otras, puesto que la experiencia sensorial de todas las personas será distinta ante cada película, desde la evocación de sentimientos, la sensibilidad que se tiene para apreciar ciertas delicadezas de las mezclas de sonido o fotografía, etcétera. En una competencia donde los parámetros de quién ganará están establecidos públicamente, como aquel que termine en menor tiempo, que anote más puntos, entre otros, se es más claro.

Al final, es difícil que en cualquier actividad humana no se busque siempre destacar a los mejores. Desde las escuelas con los cuadros de honor, hasta las múltiples competencias que existen, ya sea de actividades atléticas o de comer más hot dogs que otros; qué decir de quienes logran incluir su nombre en las páginas del libro Guinness de los récords. A algunos les obsesiona más que a otros, eso sí. El reconocimiento puede ser producto de lo bien que hacemos algo, aun sin buscarlo o el objetivo por el que trabajemos arduamente hasta alcanzarlo. Tan válido lo uno como lo otro, te dediques a la ciencia, academia, deportes, negocios o el arte.


Imagen de: http://melaniespanswick.com/2015/03/23/variations-for-judith-and-the-winner-is/

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