El quehacer de los profesionistas

Por Alejandro Pocoroba

 

¿Qué hace un profesionista después de acabar sus estudios universitarios? Buscar un posgrado y continuar con la búsqueda de conocimiento, emprender un negocio propio, buscar un trabajo “estable” o la opción que llegue primero.

De acuerdo con una encuesta realizada por Fernando Calderón –director de OCCMundial– publicada en Forbes (2015), menciona que la mayor preocupación de los jóvenes es el empleo, por arriba del tema de seguridad y economía. Además, el autor menciona que los mexicanos somos optimistas frente al mercado laboral “ya que 6 de cada 10 de los encuestados consideran que durante 2015 sus oportunidades de encontrar un nuevo o mejor trabajo serán mejores que en el 2014” (Calderón, 2015).

Sin embargo, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) demostró que la tasa de desempleo en el primer trimestre de 2015 se situó para las personas con nivel medio superior y superior en 5.06, es decir, que el desempleo afecta principalmente a los profesionistas o, en otras palabras, que aquellos jóvenes que aspiran a un título son más costosos para el mercado laboral –entre mayor grado de estudio, menos oportunidades laborales–, esto puede ser proporcionalmente desigual con la inversión que realizan los profesionistas en su carrera universitaria.

Entonces, ¿qué hacer como profesionista, donde el panorama es incierto y las escasas posibilidades de empleo son precarias? Emprender un negocio propio puede ser una opción con riesgos económicos y de salud; que no haya una ganancia mayor a la inversión o la resolución (tratamiento) de enfermedades. Inclusive estudiar un posgrado es prolongar la incorporación al mundo del trabajo.

Si la mayoría de la población preocupada por el empleo son los jóvenes profesionistas, se debería de impulsar a este sector, pero no sólo con las opciones que nos presentan las instituciones, sino algo de los jóvenes para los jóvenes; que venga de abajo, pues. Bourdieu (2000) menciona que cada uno de nosotros contamos con diferentes capitales (económico, social, simbólico, cultural) pero que estos capitales se encuentran desigualmente distribuidos y se intercambian a través de las relaciones sociales para obtener ciertas cosas. A grandes rasgos, un ejemplo podría ser: yo cuento con un proyecto donde conozco a mucha gente que le interesa (capital social), pero no cuento con los recursos, hasta que uno de mis amigos me proporciona el financiamiento (capital económico).

Al establecer una relación social estamos intercambiando diferentes capitales, seamos o no conscientes de ello. En otras palabras, podemos dejar de lado la economía del dinero para adoptar otras formas de intercambio; no podemos hacer que desaparezca el dinero de nuestras vidas pero sí podemos cambiar ciertas prácticas para sustituirlo.

Es necesario entender que nos encontramos conectados unos con otros, es decir, nos encontramos inmersos en una red social (no se hace alusión a las redes sociales digitales) donde podemos circular información diversa: el rumor de una persona, la recomendación de un lugar, etc.

El quehacer de los jóvenes profesionistas. Conscientes de la red social tangible en la que se encuentran pueden ir conectando a ciertas personas, circulando información relevante para otros miembros, donde se pueden intercambiar servicios (capitales) y el dinero no es el mediador. Es decir, prácticas solidarias buscando apoyar al otro sin necesidad de dinero, sino con información de utilidad para quien la necesita. No se le daría dinero al necesitado de comida, se le indicaría en dónde puede generar ingresos para comer y más.

Asimismo, si contextualizamos el capital social en términos socioeconómicos: “1).- promueve el crecimiento económico en comunidad; 2).- amplia las oportunidades de los actores, que pueden ser entendidas como oportunidades económicas; 3).- el intercambio del capital para conseguir mejores recursos y/o acciones” (Pocoroba, 2015). Los jóvenes profesionistas tendrían más oportunidades (de experiencia o económicas) a partir de la ayuda a otros, con indicarles dónde pueden conseguir trabajo, consejos sobre entrevistas, la presentación, etc. Inclusive, dos profesionistas podrían llegar a un acuerdo donde el conocimiento de ambos se intercambie para solucionar sus respectivos problemas y que el dinero no se haga presente. Por ejemplo, un diseñador gráfico necesita realizar su declaración mensual y, por otro lado, un contador necesita un nuevo logotipo; ambas partes se vinculan e intercambian el servicio sin necesidad de hacer uso del dinero.

La propuesta aquí presentada, a grandes rasgos, hace alusión a la economía social y solidaria que nos dice: anteponer el trabajo sobre lo económico. Más o menos como lo que hacen las cooperativas, ofrecen un servicio y se paga a través de otro; si realizan confección de prendas y otro prepara productos alimenticios, se realiza el pago con el tiempo socialmente hecho, mas no con el dinero; un poco como el trueque. Sin embargo, son vastos los problemas que conlleva esta idea utópica ya que nos enfrentaríamos al oportunismo, las famosas “palancas” o quién sería el encargado de implementar los valores de la solidaridad para ayudar a los demás, asimismo quién o quiénes estarían dispuestos a intercambiar capitales sin que el dinero sea un factor determinante, donde el dinero ha llegado a influenciar la mayoría de las relaciones sociales, entonces ¿qué tan dispuestos están los jóvenes a cambiar el quehacer profesionista?

 


 

REFERENCIAS

Bourdieu, P. (2000) “Las formas del capital. Capital económico, capital cultural y capital social”. En: Poder, derecho y clases sociales. Bilbao: Desclée de Brouwer. España.

Calderón, F. (2015) “¿Qué le preocupa a los profesionistas mexicanos para 2015?” en Forbes México jueves, 01 octubre de 2015. Disponible: http://www.forbes.com.mx/que-le-preocupa-los-profesionistas-mexicanos-para-2015/ (Consultado el día 01/10/2015)

Pocoroba, A. (2015) Autoempleo: ¿Competencia o cooperación? El autoempleo desde la informalidad y la economía social en la industria textil de Moroleón-Uringato, Gto. Tesis de licenciatura. Universidad Autónoma de Aguascalientes. Ags, México.

SNE (2015) “Tendencias del empleo”en Portaldelempleo. Disponible: http://www.empleo.gob.mx/es_mx/empleo/tendencias__de_empleo_de_las_carreras_profesi (Consultado el día 01/10/2015)

Zenyazen, F. (2015) “Desempleo afecta más a los profesionistas” en El Financiero 27 de junio de 2015. Disponible: http://www.elfinanciero.com.mx/economia/desempleo-afecta-mas-a-los-profesionistas.html (Consultado el día 01/10/2015)

Imagen extraída de: http://www.cnnexpansion.com/economia/2013/06/11/el-desempleo-sube-en-mexico-ocde

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