El que se amarga la vida, infeliz será por siempre.

Por María Fosado

Cuando las cosas no van bien en nuestras vidas, solemos quejarnos, enojarnos y a veces nos da por odiar a todo el mundo aun cuando ni siquiera son culpables de nuestros problemas

Hay personas que reaccionan de manera diferente, pero más del 80% lo hace de esa manera. Y no está mal, somos seres humanos racionales y con sentimientos; bueno, hay quienes no son muy racionales que digamos y sacan su instinto animal para defenderse.

Todos en la vida hemos tenido que lidiar con personas que no nos caen bien, que tienen el carácter muy fuerte, con personas necias que hacen oídos sordos frente a las opiniones o puntos de vista diferentes a los nuestros, y con personas que son difíciles de tratar o como algunos suelen decir: no les gusta llevar la fiesta en paz.

Y si aún no has conocido a alguien con esas características, tal vez en el futuro debas tratar con alguien así; por ejemplo: una persona de tu familia con la que convives la mayor parte del tiempo, uno de tus padres, entonces, con el paso de los años aprendes a sobrellevar la situación, no es fácil pero tampoco imposible.

Por experiencia propia puedo decir que aún sigo aprendiendo y de eso se trata la vida, de aprender siempre de todo.

A veces estas personas difíciles nos hacen enojar por algo que nos dijeron, hicieron y también al herir un poco nuestra alma, pero como lo decía al principio, todo depende de nuestra forma de reaccionar ante lo que nos pasa.

Situación A) Si la persona está enojada y nosotros reaccionamos de la misma manera, el resultado es que todos nos odiamos.

Nota: El odio es un sentimiento negativo que sólo afecta al que lo siente. No podemos dañar a la otra persona, porque todo lo que piensas y deseas (sea bueno o malo) regresa a ti.

Y esto no es cuestión de karma, porque hay quienes no creen en eso, pero es completamente cierto que no puedes dañar al otro con tus pensamientos, sino sólo a ti mismo. Todo es un reflejo de nosotros mismos.

Situación B) Si la persona está enojada y nosotros actuamos desde nuestra lógica o de manera contraria al enojo, entonces el resultado es el fin de la guerra.

Es decir, en vez de continuar una discusión sin sentido, la finalizamos porque ya no existe argumento válido para la otra persona para continuar discutiendo.

Personas que somos muy sensibles ante lo que sucede en nuestras vidas y también en el entorno en el que interactuamos, tendemos a enfocarnos en lo que nos ha hecho sentir mal, pero afortunadamente con el paso del tiempo me he dado cuenta que eso no sirve de nada.

Mientras más atención le prestas a lo que no quieres, más poder le das y la situación se sigue repitiendo.

En mi caso, solía trasladar los problemas que padecía en mi familia hacia la escuela o con mis amigos y eso me hacía sentir mal conmigo misma y muchas veces insegura. Ahora reacciono de una manera distinta.

Aquí dejo algunos consejos para lidiar con esas situaciones:

  • Por muy enojado/a que estés, escucha tu música clásica. Algunos podrían pensar que eso es demasiado aburrido y está bien, en gustos se rompen géneros -así como también existen aquellas personas que odian los libros de superación personal-. Lo importante es que escuches música que haga bailar y cantar. Eso hará que cambies tu frecuencia y desaparecerán tus sentimientos negativos.
  • Cuando todo vaya mal, vete a dormir.
  • Distrae tu mente y utiliza tu imaginación para crear lo que quieres.

Una vez alguien me dijo que cada vez que sintiese enojo, en vez de enfocarme en ello, me imaginara un helado de mi sabor preferido, imaginar que lo saboreo en mi boca y me lo como. Esto lo he practicado cuando recuerdo hacerlo y sí funciona.

Con el tiempo he aprendido a que aquellas palabras que no nos gusta escuchar, tampoco hay que darles poder.

No le des a nadie la oportunidad de arruinar tu día ni tu vida, quien se la vive enojado con su vida, allá su problema.

Si tienes problemas, no los traslades a donde quiera que vayas, no tienes por qué destrozarte el alma enfocándote en lo que no va bien en tu vida. Concéntrate en aquello que te hace sentir bien.

Cuando recuerdo que tengo un problema, inmediatamente cambio mis pensamientos y me dedico a hacer otras cosas, volteo a ver el cielo, disfruto del paisaje que observo y recuerdo que existen cosas por las cuales puedo sentirme bendecida y agradecida.

Todos tenemos problemas, la cuestión es saber cómo lidiar con ellos.

Cuando quieras tirar la toalla, recuerda las veces en las que has sufrido y pudiste salir adelante. Si en ocasiones anteriores así fue, entonces ¿por qué no tendría que ser de la misma manera ahora?.

Hay cosas más importantes en tu vida en las que puedes invertir tu tiempo, el que se enoja pierde y el que se amarga la vida, infeliz será por siempre.


Imagen: https://flic.kr/p/enLMs9

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