El proselitismo bienvenido: hacia la ciudadanía

El pasado 10 de julio el Instituto Nacional Electoral otorgó el registro de partido político a tres organizaciones más: Movimiento Regeneración Nacional, Partido Encuentro Social y el Partido Humanista, para hacer un total de 10 partidos aprobados a nivel federal. Por un lado hay quienes consideran que esto fragmentará el voto y contribuirá a que las decisiones políticas en México se polaricen. Por otro lado otros opinan que el incremento de partidos refrescará los debates y dará mayor representatividad al gobierno en México. Antes de inclinarme por un lado u otro, lo que me queda claro es que ahora, más que nunca, necesitamos una ciudadanía informada y proactiva.

Es necesario conocer los orígenes de cada partido, su historia, postulados, agendas, y valores. No tomar decisiones sólo por el nombre del partido, o por quién está a la cabeza. ¿Qué proponen? ¿Qué pretenden? Pero así: bien específicos, porque decir “recuperar a México” (ojo, me lo inventé para no hacer alusión a algún partido en particular, y si ya fue usado por alguno – cosa que no dudaría por su falta de originalidad – les juro que es pura coincidencia) no me dice ni en qué cree, ni qué medidas piensa impulsar o proponer, ni a qué se opone. Es decir, sí, “recuperemos México”, pero ¿por qué vía?

Necesitamos enterarnos proactivamente de las plataformas, contrastarlas y diseminarlas: politizar a México, en el buen sentido de la palabra. La tendencia general es hacia el desencanto de la política, pero cuando la ciudadanía deja de prestar atención se abre la puerta a decisiones sesgadas, no representativas, que benefician a otras agendas que el bien público. Así pues, hablar informadamente de política en la sobremesa, las reuniones familiares, el taxi o entre cuates se vuelve una labor social.

Aún hace falta en México un mecanismo eficaz que permita a los líderes electos y a los partidos, una vez en el poder, ser monitoreados por los ciudadanos. Mientras tanto, nos queda poco: protestar, en las calles o en línea, atosigar, firmar peticiones, y pertenecer a organizaciones ciudadanas o a uno de estos partidos. E informar, informar, informar. Hacer proselitismo para la participación, la participación informada, proactiva.

Es importante hacer notar que por muy catártico que sea, quejarse de todo, subir memes en Facebook que ridiculicen al personaje político en turno y limitarse a decir “qué mal están las cosas” como si fuera una perla de sabiduría, no cuentan como acciones participativas. Es parte de la discusión (y finalmente debe prevalecer la libertad de expresión), pero más que construir, replican la demagogia y la falta de propuestas que justamente, ocasionan la fatiga informativa y desalientan la participación. Es imitar a los que no proponen, a los que convencen con una frase prefabricada.

Y, ustedes ¿cómo hacen proselitismo a favor de la ciudadanía?, ¿cuáles son sus fuentes de análisis político?, ¿cómo manejan tanta información?

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Yolí Sánchez

Yolí Sánchez Neyoy es Lic. en Comercio Internacional del ITESM, y ha trabajando en temas de juventud, VIH, salud y derechos sexuales y reproductivos, y cooperación internacional para el desarrollo, en México y Países Bajos. En Jóvenes Construyendo busca explorar el tema de ciudadanía, que buena falta nos hace. Twittea poco, pero lo quiere hacer más, desde @yolinette2.