El poder convocante de los jóvenes

Por Eva González

El pasado jueves 15 de septiembre se vivió en la Ciudad de México un ejercicio de expresión por parte de la sociedad civil, que por sus características (se ha mencionado en varios medios), no tiene precedentes. Se trata de la marcha que se convocó a través de las redes sociales con el hashtag principal #RenunciaYa, y que invitaba a toda la gente que estuviera en desacuerdo con la actual gestión presidencial, a unirse a un contingente que partiría del Ángel de la Independencia a las cinco de la tarde con dirección al Zócalo de la Ciudad de México, en el cual, horas más tarde se daría el Grito de Independencia de acuerdo a la tradición. Precisamente una de las características que marcó esta convocatoria que reunió a miles de personas de todos los niveles sociales y de diferentes puntos de la Ciudad y sus alrededores, fue el uso de las redes sociales como medio de movilización social. Estamos viviendo un proceso histórico en el que los medios de información tradicionales están perdiendo su hegemonía ante el internet, y este proceso lo encabezan los jóvenes pertenecientes a la generación millennial, quienes a través de sus hábitos de consumo de contenidos están transformando el paradigma político y social que comenzó con los jóvenes de la segunda mitad del siglo pasado, pero que no había logrado tener el alcance que sí se está dando en los últimos años gracias al poder de penetración de internet y, en específico, de las redes sociales.

La información de lo que estaba aconteciendo dentro de este movimiento social se estuvo dando en tiempo real a través de las redes por transmisiones de distintos medios y de ciudadanos que quisieron dar testimonio de lo que se estaba viviendo en esos momentos, gracias a los cuales, millones de personas pudieron darse cuenta de la magnitud del movimiento, en vivo o a través de los videos que quedaron en los diversos portales de internet.

A pesar de todo esto, vemos cómo las figuras con cargos oficiales siguen queriendo restar relevancia e impacto a este tipo de fenómenos de movilización social, negando así, la inminente trasformación del contexto político y social.

Otra de las características más importantes de este ejercicio de expresión de la ciudadanía, fue la gran participación de los jóvenes, los cuales han aprendido a interesarse y a participar en un ámbito que les ha sido vedado, el político. Hoy los jóvenes quieren ser parte de las decisiones que son tomadas por las figuras políticas en el poder pero que afectarán a la sociedad de la cual son parte. Están dejando de ver en el gobierno a la figura paternalista que da, quita y reparte, hoy los jóvenes no quieren cruzarse de brazos esperando a que les llegue algún beneficio por parte de un programa social, porque están tomando conciencia del futuro y saben que las decisiones que se tomen y las políticas que se implementen hoy van a marcar su vida social, laboral, económica y cultural de los siguientes años.

Uno de los aspectos más importantes y por los cuales es necesario el involucramiento y la participación activa de los jóvenes en el ámbito político y social, es la construcción de la identidad. El momento en que una persona deja la adolescencia es clave pues se trata de un periodo de resignificación de su identidad a través de un proceso de transición hacia su identidad adulta, ese periodo es al que llamamos juventud. La cada vez mayor incursión de la poblacion juvenil en la actividad política del país, nos dice mucho acerca de los adultos que se están gestando y la sociedad que tendremos en unos años.

Es aquí que me permito una reflexión que busca ser más positiva que realista, pero que me gustaría expresar en este contexto.

Las movilizaciones por parte de grupos jóvenes se han venido sucediendo desde hace medio siglo en diferentes contextos y siendo propiciados por situaciones de inconformidad de diversa índole, pero permaneciendo el conflicto y su resolución entre ese específico grupo y la figura de poder con la que sostuvo dicho conflicto, es decir, no se extendía al común de la sociedad, ya fuera por falta de difusión por los medios convencionales de información o por falta de empatía con su causa, y por lo tanto, no existía un apoyo por parte de otras partes de la sociedad civil.

Hoy esto se torna muy diferente gracias al contexto multimedia que nos permite contar con la información al instante, proveniente de diversa fuentes y con facilidad de réplica al momento. Esto es lo que nos ha permitido darnos cuenta de cuantas personas son las que tienen una opinión negativa o favorable hacia un hecho en específico o hacia una figura pública, podemos leer las diversas opiniones y, de igual manera, nos ha ayudado a sentir pertenencia hacia un grupo o, como ya hemos visto, hacia la causa de un movimiento. Y es por eso que me permito divisar un futuro con mayores posibilidades de cambio y de construcción de una sociedad y una clase política que realmente nos favorezca como nación y, finalmente, como la historia alrededor del mundo nos ha contado, estos procesos de transformación llevan tiempo, pero mientras seamos constantes, mientras más nos involucremos y mayor sea nuestra participación, más pronto veremos esos tan ansiados cambios. Dentro de  una a dos décadas, recaerá en nuestros hombros el rumbo de este país, así que tomemos la iniciativa desde hoy, comencemos a construir ese país que queremos, pues somos nosotros, los jóvenes, los que haremos posible la transformación de esta gran nación.

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