El pasado es un lugar muy raro

Por Ana Elvira Quiñones

Por alguna extraña razón, el pasado siempre me ha resultado fascinante; y no es que me sienta especial y diferente por ello, pues actualmente muchos jóvenes o adolescentes se sienten atraídos hacia épocas que no les tocó vivir, anhelando ser parte de una vieja fotografía, intentando imaginar cómo habría sido su vida en una década diferente.

No sé si sea la nostalgia del segundo milenio, no sé si es porque los tiempos que vivimos son realmente difíciles (pues considero que de alguna u otra forma todos los tiempos lo han sido), tampoco sé si es la decadencia de nuestra cultura o el hecho de que la mayoría de las veces no comprendemos el porqué de las cosas y el actuar de las personas. Resultaría ilógico, incluso tonto intentar hacerlo, y afuera muchos te gritarían: “¡anda, adáptate a los tiempos que vivimos!” y si con una reverencia te quitas el sombrero, olvídalo, todos te tacharían de ridículo.

Resulta obvio decir que nuestra forma de vestir, de hablar, de relacionarnos y de ser en general, ha cambiado y dista demasiado de –por decir un ejemplo- los tiempos que vivieron nuestros padres ¡y qué decir de nuestros abuelos! Y por mucho que lo intentemos –al usar esas prendas viejas y vetustas que fueron de nuestros viejos y que alguna vez los hicieron ver “en onda”– el hecho de que nos encontramos en la segunda década del segundo milenio, no cambiará.

Si de plano quieres sumergirte en otros tiempos distintos al que vives, ¡¿qué mejor que los libros y las películas para hacerlo?! Pues a través de ellos podemos comprender un poco más sobre la forma de vida en épocas pasadas, en lugares lejanos a nosotros; el modo de relacionarse, de pensar o de vestir, que incluso pueden hacer que nos sintamos dentro de la historia, como si pudiéramos viajar en el tiempo. ¡Así de maravillosa puede ser la literatura!

Y hablando de libros, podemos remontarnos a mediados del siglo XIX con una obra imprescindible de la literatura universal como lo es Madame Bovary, escrita por el francés Gustav Flaubert en la que –siendo una crítica a la sociedad burguesa de dicha época– nos muestra su punto de vista sobre la vida que se llevaba en Francia en aquellos años. Además de mostrarnos la forma de vida de una provincia de este país en 1853. Ésta novela ahonda en lo psicológico de su personaje principal, Emma Bovary, en la que se tipifica una personalidad caracterizada por un conflicto entre la ilusión romántica y la realidad donde se debaten los afectos, llevando a la consecuencia de forma lógica y dramática, a la frustración y a la destructividad de la persona que sufre este desorden sentimental. Como Emma comete adulterio y vive en una pequeña provincia, su nombre suena de boca en boca en aquella población. Es realmente interesante ver a través de esta novela cómo las personas de aquel tiempo reaccionaban ante este tipo de situaciones, reacciones que no distan mucho de cómo nosotros actualmente vemos este tema aún tan delicado.

Si avanzamos un poco más en la línea temporal y nos detenemos a principios del siglo XX, esta vez en la Rusia zarista, vemos en la novela más importante de Máximo Gorki, La Madre, cómo una mujer que siempre estuvo sometida a la violencia física y emocional de su marido, va reaccionando cada vez más hacia la actividad política de su país (pues en un principio, la actitud que toma es de rechazo) gracias a su hijo, quien es líder socialista de la fábrica en la que éste trabaja. Resulta atrayente ver cómo a lo largo del libro, la madre va identificándose cada vez más con los ideales y la causa por la que lucha su unigénito, sin mencionar el hecho de que se muestra la realidad social de la época, a través de los personajes que se manifiestan en contra del zarismo y a favor del socialismo y quienes son exiliados a Siberia, como sucedió realmente en dicho país.

Un poco más tarde, en la década de 1920, ahora en Estados Unidos, encontramos una novela que nos puede ayudar a comprender la vida de este país en aquellos años: El Gran Gatsby. Escrita por Francis Scott Fitzgerald y publicada por primera vez en 1925, es el reflejo de una generación dolida por los horrores de la primera guerra mundial, en la que se muestra la era del jazz, la superficialidad de la clase alta, la inutilidad de tratar de recrear un pasado idealizado y la decadencia del sueño americano en los años 20. Nick Carraway es quien narra la historia, y través de él conocemos a Jay Gatsby, un millonario misterioso que organiza grandes fiestas todas las noches en su mansión.

El pasado es un lugar muy raro, y si eres de esas personas que sienten que nacieron en la época equivocada, no hay nada mejor que leer estos libros y algunos más, para sentir que no estás en el 2015.

 


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