El narcisismo y la realidad que no queremos ver

Por María Fosado

 

La civilización humana ha avanzado junto con la tecnología, algunos debaten entre si esto ha sido para bien o para mal.

Podemos decir que nuestro paso hacia la tecnología ha sido para bien en cuanto a los nuevos avances en la ciencia y la medicina, además de la apertura de las innovadoras formas de comunicación que han facilitado nuestra interacción con el resto del mundo.

En cambio, se le ha considerado como negativo porque mientras la tecnología favorece a algunas ciencias, a la humanidad parece distanciarla.

Así como la televisión fue considerada en su momento como un medio que además de entretener, al mismo tiempo aísla de la realidad; también se le ha calificado como un medio que ha atrofiado la mentalidad del hombre.

Pero ¿qué tendría en común el narcicismo con lo antes mencionado?

Si decimos que la tecnología se ha apoderado de nuestras vidas y que parece que vivimos controlados por ésta y no al revés, entonces nos encontramos en una problemática que ante nuestros ojos es bien vista. Pero las consecuencias no lo son tanto.

La sociedad en la que vivimos, nos hace desear más de lo que tenemos y cuando lo conseguimos, queremos seguir teniendo cada vez más; y esto se convierte en un eterno ciclo. Es decir, se nos ha programado para ser una sociedad consumista y por consiguiente, narcisista. Vivimos en el eterno yo-yo, primero vemos por nosotros mismos y al final también. Todo hace de ello un egoísmo extremo que nos ciega de cualquier posibilidad que pueda darnos la oportunidad de obtener mejores resultados para la vida que deseamos tener.

Un término que en su momento se consideró una moda y que dentro de poco tiempo se convirtió en algo cotidiano en nuestra vida, es la famosísima selfie, en la que demostramos a través de una autofotografía lo bien que supuestamente nos lo estamos pasando en un determinado lugar o momento.

Con ello se dio paso a lo que muchos podrían considerar como un “ritual“ que consiste en primero, antes que realizar cualquier actividad, habría que tomar la foto y después presumirlo en las redes sociales.

Una sociedad consumista preocupada por el tener cada vez más, por obtener reconocimiento y ponerse a uno mismo primero antes que a cualquier otro ser.

Vivimos inmersos en la era digital, en la que lo único importante para nosotros es ser parte del mundo virtual, recibir notificaciones de nuestras redes sociales para recordarnos que aún “existimos”.

Ojalá todo el mundo viviese la vida que se publica en las redes sociales, porque la verdad es que el mundo no es sólo lo que vemos.  Vemos sólo lo que queremos ver y ni siquiera es lo más importante.

El narcicismo nos ha hecho inconscientes de lo que en realidad está sucediendo en el mundo, y sin ir muy lejos, también de lo que está frente a nosotros y no vemos porque estamos muy “ocupados” en nosotros mismos a través de las redes sociales.

Si tan sólo pudiéramos observar durante un minuto lo que sucede a nuestro alrededor, olvidarnos un momento de nuestros smartphones, tablets, etc, podríamos darnos cuenta que en realidad nos estamos perdiendo de muchas cosas. La vida se va ante nuestros ojos mientras preferimos mirar hacia otros lados y evadir la realidad en la que viven aquellos que olvidamos.

Me encontré con un artículo que describía la historia de una joven de 18 años que tiene las ganas de superarse, de ser el cambio de su pueblo, pero su realidad es que la pobreza en la que vive la hace aferrarse cada vez más al “sí puedo;” el problema es que su padre es el único que trabaja y el proveedor de su familia, gana 60 pesos al día, mientras que esta chica necesita 50 pesos diarios para continuar estudiando.

Su familia es numerosa y mientras leía las condiciones en las que ella vive, me hace querer compartir lo siguiente: esa joven debería ser nuestra inspiración para esforzarnos más en la vida, no importa si estudias o trabajas e incluso la edad que tengas. Simplemente ser conscientes de lo que está sucediendo en nuestra realidad, en el país en el que vivimos, sea cual sea; y además de agradecer a la vida por ser afortunados de tener lo que a los demás les hace falta y no tienen posibilidad ni las mismas oportunidades que muchos de nosotros sí poseemos.

Desde hace tiempo he dicho y creo firmemente en que TODOS podemos ser el cambio que queremos ver, ser los superhéroes con los que siempre hemos soñado, transformar el mundo y darnos cuenta de lo afortunados que somos en la vida y hacer algo por aquellas situaciones que nos gustaría que cambiaran.

Por último, dejo este video que tú, aquél y todas esas personas que prefieren mirar sus celulares; antes que ver la realidad en la que vivimos y hacer algo por ayudar. Es tiempo de voltear hacia arriba y comenzar a actuar, porque el presente es ahora.


Imagen: https://www.flickr.com/photos/andreatb/

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